Port Saplaya ha alzado la voz este sábado para exigir un giro radical en la gestión de sus servicios públicos. Más de 200 personas se manifestaron de forma activa por las calles de esta emblemática zona residencial y turística de Alboraya para denunciar una situación que califican de “abandono institucional” prolongado y reclamar soluciones definitivas a los problemas que arrastra el núcleo urbano.

La protesta civil estuvo motivada por el malestar vecinal acumulado en torno a tres ejes fundamentales: la limpieza viaria, la seguridad ciudadana y el estado de la playa. Los residentes exigen una mejora en la recogida y gestión de residuos urbanos, un refuerzo de las plantillas de vigilancia policial en la zona y, muy especialmente, intervenciones estructurales en el sistema de aguas que pongan fin a los reiterados episodios de contaminación que han obligado a prohibir el baño en temporadas recientes.
Posturas enfrentadas entre vecinos y consistorio
Los colectivos vecinales promotores de la movilización sostienen que el barrio precisa de un plan integral de choque y de medidas estables a largo plazo, rechazando que las carencias del núcleo se resuelvan con “actuaciones puntuales” o parches temporales durante los meses de verano. El objetivo de la marcha fue visibilizar una demanda unánime ante las administraciones para garantizar el mantenimiento de la calidad de vida y el atractivo turístico del sector.
Por su parte, el Ayuntamiento de Alboraya ha salido al paso de las críticas rechazando tajantemente que Port Saplaya se encuentre desatendida por parte del gobierno local, si bien ha admitido que existen márgenes de mejora en los servicios actuales. Fuentes municipales han puesto en valor las inversiones estructurales ejecutadas recientemente en la zona, destacando de manera prioritaria la puesta en marcha de un nuevo colector de aguas residuales diseñado para mitigar los problemas de vertidos. Asimismo, el consistorio ha señalado que el presupuesto municipal enfocado a Port Saplaya se ha incrementado significativamente hasta triplicarse en el último ciclo presupuestario.

















































































































































































































