Con un total de 16 días de agenda festiva, Picassent puso el broche final a sus fiestas mayores con un acto de nueva creación: el gran sopar del poble, un encuentro de 2.000 personas en el recinto de fiestas donde pudieron disfrutar de una cena popular financiada por el ayuntamiento y que cumplió con las expectativas. Quintas, collas de amigos, familias o asociaciones reunidas en un ambiente festivo para cenar, compartir y bailar para poner punto y final a los días grandes de las fiestas en honor a la virgen de la Vallivana y al Santísimo Cristo de la Fe.

Además, la cena popular con la que se pusieron fin las fiestas mayores tenía también un espíritu solidario, ya que las 11 entidades que colaboraron en su organización decidieron que la aportación de los participantes se donara a la Asociación Española contra el Cáncer. El subdirector de la AECC en Valencia recibió al final del acto los 9.235 euros recaudados y agradeció esta iniciativa de la gente en un acto de las fiestas.
Más actos, más participación
Pero si algo ha destacado en las fiestas mayores picasentinas de este año ha sido la gran participación que han tenido los actos en una programación festiva más amplia que nunca. Desde el 28 de agosto que se celebró el primer evento hasta el último de este sábado, han sido más de medio centenar de actos tradicionales, religiosos, musicales, culturales deportivos o populares que han llenado la agenda festiva.
Este año además los actos han contado con la presencia de mucho público en la variada programación, desde las más de 8.000 personas que asistieron al concierto de la Fúmiga, los 2.000 del Gran Sopar del Poble, los más de 1000 en el traslado de la Vallivana o los miles que asistieron a los diferentes espectáculos musicales celebrados en el recinto de fiestas.
Para el concejal de Fiestas, Jaume Sobrevela, “han sido unas fiestas pensadas y organizadas para satisfacer a todos los públicos y sensibilidades, haciéndose un esfuerzo a todos los niveles para tener una amplia y diversa programación”, aunque como subraya Sobrevela “el espíritu era sobre todo fomentar el reencuentro, la participación y compartir como pueblo buenos momentos como los que hemos tenido”.














































































































































































































