El Roig Arena de València ha vestido esta tarde sus mejores galas para convertirse en el epicentro mundial del entretenimiento deportivo acogiendo el legendario espectáculo de los Harlem Globetrotters. El mítico equipo norteamericano ha elegido la capital del Turia como una de las paradas clave de su gira mundial de 2026, un año histórico en el que la organización celebra un hito único al alcance de muy pocas entidades: su 100º aniversario. Miles de aficionados de todas las edades han abarrotado las gradas del recinto valenciano para presenciar una exhibición que ha fusionado la máxima exigencia atlética con la magia y el humor que los caracteriza.

Fundados en 1926 por el visionario Abe Saperstein con la firme convicción de utilizar el baloncesto como un vehículo social para unir a personas de todo el mundo, los Globetrotters han demostrado en València que su espíritu sigue más vivo que nunca. El show no solo ha rendido homenaje a las décadas de gloria televisiva lideradas por mitos como Meadowlark Lemon, Curly Neal o Geese Ausbie, sino que ha certificado su estatus como el primer equipo colectivo de la historia en ser incluido en el prestigioso Naismith Memorial Basketball Hall of Fame tras haber llevado su magia a más de 124 países de los seis continentes.
Emoción sin límites para los más pequeños
El espectáculo ha sido una auténtica montaña rusa de emociones diseñada especialmente para cautivar a los más pequeños de la casa. Los niños y niñas presentes en el Roig Arena han seguido con la boca abierta y entre constantes carcajadas cada uno de los gags cómicos y las genialidades de los jugadores, convirtiéndose en los grandes protagonistas de la grada.
El público valenciano ha podido disfrutar en directo de los elementos más icónicos del universo Globetrotter:
Habilidades imposibles: Mates que desafían la gravedad, el característico e inolvidable truco de los giros de balón sobre la punta de los dedos y el innovador lanzamiento de cuatro puntos que el equipo introdujo en el año 2010.
La gran tradición: La icónica rutina de calentamiento del Magic Circle al ritmo de la mítica sintonía “Sweet Georgia Brown” y el clásico amago del cubo de agua que termina convertido en una lluvia de confeti sobre las primeras filas.
El broche de oro: 30 minutos de cercanía y autógrafos
La gran sorpresa de la tarde ha llegado tras el pitido final del encuentro. Lejos de retirarse inmediatamente a los vestuarios, los jugadores de los Harlem Globetrotters han dedicado 30 minutos de oro a interactuar con sus seguidores más jóvenes a pie de pista.
Durante esta media hora de pura emoción, los pequeños han tenido la oportunidad única de acercarse a sus ídolos, fotografiarse con ellos y regresar a casa con el mayor tesoro de la jornada: su pelota oficial del equipo firmada de puño y letra por todos y cada uno de los integrantes de la plantilla. Un broche de oro inolvidable que consolida un siglo de historia uniendo el deporte, la infancia y la diversión familiar.




























































































































































































































