La Fundación Casa Museo Pinazo ha iniciado una nueva etapa para garantizar la conservación, investigación y difusión de uno de los conjuntos patrimoniales más singulares de la comarca. Constituida por los descendientes directos del pintor Ignacio Pinazo Camarlench y del escultor Ignacio Pinazo Martínez, la entidad nace con el objetivo de asegurar la continuidad de la casa museo de Godella y de los importantes fondos artísticos y documentales que alberga.
Un relevo generacional para asegurar el futuro del patrimonio
Durante la presentación de la fundación, José Ignacio Casar Pinazo explicó que la iniciativa responde tanto a una necesidad familiar como a una voluntad de abrir este patrimonio a la sociedad. José Ignacio señaló: “Está a punto de producirse un cambio generacional”, recordando que la colección ha permanecido durante décadas bajo la custodia de la familia.
Sin embargo, añadió: “Todo esto, al final, hasta ahora se ha sostenido con una economía familiar, pero si queremos apostar de una manera más clara, la manera de sentir que esos valores convencen es porque haya un apoyo institucional y de la sociedad”.
Casar Pinazo destacó que la fundación pretende convertirse en una herramienta para impulsar el conocimiento, la conservación y la preservación de un conjunto patrimonial que considera excepcional. Casar afirmó: “Hay una voluntad de hacer que todos estos valores y todo este patrimonio que hay aquí sea conocido, disfrutado y valorado por la sociedad”.
La Casa Museo Pinazo conserva el taller que Ignacio Pinazo construyó en 1888 y reúne pinturas, dibujos, esculturas, fotografías, documentos y objetos personales acumulados durante más de un siglo por cuatro generaciones de la familia.
Un archivo documental todavía por descubrir
Uno de los principales retos de la nueva fundación será la catalogación y digitalización de unos fondos documentales que permanecen en gran medida inexplorados. José Ignacio Casar Pinazo subrayó la relevancia de los escritos de Pinazo Camarlench, que recogen reflexiones sobre arte, política, sociedad y filosofía. José Ignacio explicó: “Pinazo escribe muchísimo, y son reflexiones sobre todo tipo de aspectos de la realidad de su momento”.
Entre los materiales más destacados figura una colección de cerca de 2.000 fotografías adquiridas por el artista durante sus estancias en Italia entre 1876 y 1880. A ello se suman cartas, documentos personales y materiales relacionados con la intensa actividad cultural desarrollada por el escultor Ignacio Pinazo Martínez durante la primera mitad del siglo XX.
Casar Pinazo remarcó: “La documentación hay que sistematizarla y digitalizarla; ese es uno de los retos que como fundación tenemos”.
Redescubrir a Pinazo desde una nueva perspectiva
José Eugenio Casar Pinazo considera que la creación de la fundación abre la puerta a una nueva lectura de la figura del artista valenciano. “Pretendemos contar una parte de Pinazo que no se conoce”, afirmó, aludiendo a la enorme cantidad de materiales inéditos conservados en la casa.
Para los bisnietos del pintor, y nietos del escultor, la digitalización permitirá que investigadores de cualquier parte del mundo puedan acceder a documentos, bocetos, dibujos y escritos sin necesidad de desplazarse a Godella. José Eugenio aseguró: “La digitalización de todo esto llevará al proceso de que por fin alguien se ponga a analizar todos los escritos, dibujos, bocetos y cuadros finales”.
Casar Pinazo resumió la misión del proyecto con una expresión que considera clave para el futuro de la institución: “Redescubrir Pinazo”. A su juicio, el artista ya cuenta con reconocimiento histórico, pero todavía queda mucho por investigar y divulgar sobre su pensamiento, sus procesos creativos y el contexto en el que desarrolló su obra.
Décadas de trabajo silencioso para conservar la colección
La restauradora Asun Tena Arregui, vinculada a la casa museo desde 1981, ha desempeñado un papel fundamental en la conservación de las colecciones. Llegó por primera vez a la vivienda como técnica del Museo de Bellas Artes de València para evaluar el estado de las obras que iban a formar parte de una gran exposición dedicada al pintor.
Tena recordó: “Desde el año 81 ya son 45 años trabajando en esta casa”. Durante ese tiempo ha intervenido numerosas obras, eliminando barnices envejecidos y aplicando tratamientos de conservación que han permitido mantener el conjunto en excelentes condiciones.
Tena destacó además la personalidad de Ignacio Pinazo, a quien definió como un creador profundamente dedicado a su trabajo. La restauradora explicó: “Él prefería venirse aquí a su casa a trabajar en su estudio. Por eso es tan prolífico, porque no hizo más que trabajar”.
La restauradora considera que muchos aspectos del artista siguen siendo poco conocidos y cree que los escritos conservados en el archivo pueden ayudar a comprender mejor su pensamiento y su producción artística.
Un museo marcado por la autenticidad
La fundación también pretende potenciar las visitas a la casa museo, aunque manteniendo un modelo de aforo reducido para preservar el carácter original del inmueble. José Ignacio Casar Pinazo defendió el valor singular del espacio, donde buena parte de las obras fueron creadas.
José Ignacio, durante la presentación, señaló: “Aquí estáis en el sitio en el que la mayor parte de estos cuadros fueron pintados. Hay un valor de autenticidad que no se produce en otros sitios”.
















































































































































































































