Representantes de las comunidades educativas de varios de los centros de la provincia de Valencia destruidos o gravemente afectados por la dana del pasado 29 de octubre de 2024 han alzado la voz tras completar el primer curso escolar reubicados en aulas prefabricadas. Bajo el lema de que se trata de “un parche demasiado largo”, directivas, docentes y colectivos de familias (AMPA) exigen a la Conselleria de Educación la dotación urgente de instalaciones dignas y la implantación de planes de emergencia habitables y seguros.
La comunidad educativa coincide en señalar una persistente situación de “inseguridad, miedo y frustración” provocada por las deficiencias técnicas de los barracones y su ubicación. Desde centros como el Colegio Orba de Alfafar (recientemente demolido) o la Escuela Infantil Ausiàs March de Massanassa, denuncian que las aulas provisionales se encuentran a “cota cero” en suelo inundable, carecen de accesos a zonas elevadas o techos y, en algunos casos, se opera sin plan de evacuación definitivo por la falta del certificado de fin de obra por parte de la administración. En los casos donde sí existe protocolo, las familias cuestionan su viabilidad real al obligar a desplazarse cientos de metros a pie en plena alerta meteorológica.
A las deficiencias de seguridad se suman las precarias condiciones del día a día. Desde la federación FAMPA València denuncian que el alumnado sufre temperaturas extremas tanto en invierno como en verano y que los patios provisionales consisten únicamente en suelo de asfalto vallado, sin sombras, toldos, zonas de juegos infantiles ni instalaciones deportivas básicas en la mayoría de los casos. “Entendimos la solución rápida en un momento de crisis, pero la administración ha tenido todo un curso para acondicionar estos espacios y no limitarse a meternos en cajas”, critican desde el colectivo de familias.
La situación de abandono e incertidumbre en las infraestructuras de la llamada ‘zona cero’ ha sido, además, uno de los detonantes de las movilizaciones y de la convocatoria de huelga indefinida del profesorado valenciano. Sindicatos como STEPV urgen a la Conselleria a diseñar e implementar un plan inmediato de reconstrucción estructural para evitar que lo que se proyectó como una medida temporal de emergencia se convierta en una precariedad crónica que se prolongue durante los próximos cuatro años.























































































































































































