El Ayuntamiento de Quart de Poblet continúa trabajando en la recuperación y puesta en valor de la antigua fábrica de Aceites Andrés, un conjunto de especial relevancia para comprender la evolución económica, social e industrial del municipio durante buena parte del siglo XX.

En el marco de estas actuaciones, un equipo interdisciplinar desarrolla un proceso de inventariado y catalogación que incorpora herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para facilitar el tratamiento y análisis de la información conservada en el inmueble.
El edificio industrial, construido entre 1910 y 1911 siguiendo las características de la arquitectura popular valenciana, mantuvo su actividad productiva hasta su cierre a finales del siglo XX. Tras su adquisición por parte del consistorio en 2013 con el fin de preservar el patrimonio local, los trabajos actuales permiten registrar tanto sus elementos arquitectónicos como la maquinaria, herramientas y objetos relacionados con la producción aceitera. A este conjunto material se suma un archivo documental que reúne testimonios de más de siete décadas de actividad.
La novedad principal del proyecto radica en el uso de Inteligencia Artificial aplicada a los datos del inventario. La información se introduce de forma estructurada para ejecutar análisis asistidos mediante herramientas digitales que facilitan la depuración de registros, la detección de coincidencias, la obtención de indicadores y la creación de cuadros de mando interactivos.
La concejala de Patrimonio, Lucía Fernández, ha afirmado que “permite incorporar la innovación tecnológica a la gestión de nuestro patrimonio sin sustituir, en ningún caso, el trabajo de investigación y documentación realizado por profesionales”. Asimismo, Lucía Fernández ha señalado que la IA “ayuda a procesar la información con mayor rapidez y precisión y facilita que podamos tomar decisiones basadas en un conocimiento más completo del conjunto”.
El fondo documental, ubicado en las dependencias de la primera planta y el antiguo despacho, ha permitido reconocer hasta el momento 15 tipologías de documentos, entre las que figuran facturas, albaranes, pedidos, libros de contabilidad y correspondencia. Según explica la especialista en Arqueología y Gestión Cultural, Eva Bravo, la mayor concentración de archivos corresponde a la década de 1970, periodo en el que la empresa comercializaba entre 20.000 y 30.000 litros de aceite al día.
El archivo registra también un vacío entre 1936 y 1945 coincidente con la Guerra Civil y la incautación de las instalaciones. Tras la reorganización en los años cincuenta, el prensado de la aceituna se trasladó a Malagón (Ciudad Real), mientras que la planta de Quart de Poblet asumió las labores de embotellado, etiquetado y distribución.
Entre los hallazgos documentales destacan evidencias de conexiones comerciales internacionales. Un dietario de 1925 y registros de 1919 recogen operaciones formalizadas en 1926 con la aseguradora The Liverpool United para la importación de cacahuete desde Tsingtao (China) hasta el puerto de València.
Una vez concluida la fase de inventario, el consistorio prevé la digitalización selectiva de los fondos y su inclusión en el Museo Virtual de Quart de Poblet. La edificación ya fue objeto de análisis estructurales entre 2014 y 2015 por parte del arquitecto José Maríndez, la arqueóloga Andrea Moreno y Lorena Núñez, en colaboración con la Universitat Politècnica de València y la Concejalía de Urbanismo.












































































































































































































