El Ayuntamiento de València ha culminado con éxito el despliegue de diez nuevas cabinas fijas de poste destinadas al control de la velocidad en las principales vías y rondas periféricas de la ciudad. Esta infraestructura permitirá a la Policía Local de València ubicar de forma aleatoria y rotativa sus cinemómetros móviles, optimizando los recursos de vigilancia y multiplicando el efecto disuasorio en los tramos urbanos que registran una mayor intensidad circulatoria.

La implantación de estos dispositivos se encuentra estrictamente integrada dentro del marco estratégico del Plan Director de Seguridad Vial y de Actuación de la Policía Local de València. El objetivo prioritario e institucional de este programa a medio y largo plazo es rebajar drásticamente los índices de siniestralidad vial en el entorno urbano, buscando “reducir a la mitad el número de accidentes con personas heridas graves y fallecidas” mediante un control más férreo de los excesos de velocidad.
Ubicaciones estratégicas y factores de riesgo
El Servicio de Movilidad y el área de Protección Ciudadana han seleccionado los emplazamientos de las diez estructuras siguiendo criterios técnicos basados en la concentración de accidentes y el diseño de las vías. Las rondas principales y avenidas de gran capacidad actúan como arterias conectoras donde los conductores tienden a rebasar los límites de velocidad establecidos, incrementando exponencialmente la distancia de frenado y la gravedad de los impactos.
La presencia de estas cabinas fijas obligará a mantener una velocidad homogénea en todo el trazado de las rondas, evitando los frenazos bruscos y los comportamientos de riesgo que suelen traducirse en colisiones por alcance o atropellos en los pasos de peatones periféricos.
Un sistema de control aleatorio y rotativo
La principal novedad operativa del sistema radica en su dinamismo. Al tratarse de cabinas que albergarán los radares de forma alterna, los conductores desconocerán en qué poste exacto se encuentra activo el dispositivo de medición en cada momento:
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Efecto preventivo global: La incertidumbre sobre la activación de la cabina fomenta un respeto continuo a los límites de velocidad en toda la red de rondas, no solo en un punto concreto.
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Flexibilidad policial: La Policía Local podrá trasladar las unidades de radar en función de las necesidades del tráfico, los horarios de mayor riesgo o las campañas específicas de concienciación programadas a lo largo del año.
Con la finalización de esta fase de instalación, los equipos técnicos municipales y los agentes de tráfico procederán a la calibración definitiva de los sistemas antes de su entrada en funcionamiento regular, consolidando así una herramienta clave para la pacificación del tráfico y la protección de los usuarios más vulnerables de la vía pública.




























































































































































































































