La enfermedad mano‑pie‑boca, una de las infecciones infantiles más frecuentes del verano

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, se incrementan las infecciones víricas propias de la infancia. Una de las más comunes en esta época es la enfermedad mano‑pie‑boca, una infección generalmente leve pero muy contagiosa que afecta sobre todo a niños menores de cinco años, especialmente en guarderías y escuelas infantiles.

La enfermedad mano‑pie‑boca está causada habitualmente por enterovirus, principalmente el virus Coxsackie. Se caracteriza por la aparición de vesículas o pequeñas ampollas en las palmas de las manos, las plantas de los pies y en la boca, acompañadas de fiebre, malestar general, dolor de garganta y pérdida de apetito.

La doctora Rosa Merlos, pediatra del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, explica que “durante los meses de calor vemos un repunte claro de casos de mano‑pie‑boca, ya que el virus se transmite con más facilidad en entornos donde los niños comparten juguetes, superficies y mantienen un contacto estrecho”.

“Aunque su nombre puede alarmar a las familias, suele tratarse de una enfermedad benigna y autolimitada, que se resuelve en una semana o diez días sin dejar secuelas”, señala la doctora Merlos quien indica que “lo más molesto para los niños suele ser el dolor en la boca, que puede dificultar la alimentación durante los primeros días”.

Mayor riesgo en verano

El verano reúne varios factores que favorecen la propagación del virus: altas temperaturas, mayor convivencia entre niños, menor percepción del riesgo y una mayor relajación de algunas medidas de higiene. Además, el virus puede transmitirse a través de las secreciones respiratorias, las heces y el contacto con superficies contaminadas.

“La infección es especialmente frecuente en verano y a principios del otoño”, advierte la pediatra de Vithas. Según la profesional, “es importante que las familias reconozcan los síntomas y sepan que, aunque es contagiosa, no suele ser grave si se maneja adecuadamente”.

No existe un tratamiento específico antiviral para la enfermedad mano‑pie‑boca. “El abordaje se centra en aliviar los síntomas y garantizar una correcta hidratación del niño”, indica la especialista quien entre las recomendaciones habituales comenta que “es importante controlar la fiebre con el tratamiento indicado por el pediatra; ofrecer líquidos fríos o templados y alimentos blandos para evitar el dolor al tragar; mantener una correcta higiene de manos, especialmente después del cambio de pañales y evitar que el niño acuda a la guardería o colegio mientras tenga fiebre o lesiones activas”.

“La gran mayoría de los casos pueden tratarse en casa siguiendo las indicaciones médicas”, subraya la doctora Merlos. “Es fundamental no administrar antibióticos, ya que se trata de una infección vírica”.

¿Cuándo consultar con el pediatra?

Se debe consultar con el pediatra si la fiebre es alta o persistente, el niño rechaza líquidos y existe riesgo de deshidratación; aparecen signos de empeoramiento general o el dolor es intenso o las lesiones no mejoran con el paso de los días.

“La información y la tranquilidad son clave para las familias”, concluye la doctora Rosa Merlos. “Ante cualquier duda, contactar con el pediatra permite confirmar el diagnóstico, evitar complicaciones y prevenir contagios innecesarios”.

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