Valencia Basket U22 resiste la reacción de Girona y firma un triunfo de valor competitivo

Jugador de Valencia Basket U22 driblando el balón durante un partido contra Girona.

El conjunto taronja dominó durante muchos minutos, llegó a romper el partido tras el descanso y supo sostenerse cuando Bàsquet Girona apretó en el último cuarto para cerrar una victoria por 85-72

Jugador de Valencia Basket realizando un mate durante el partido contra Girona
El equipo de Valencia Basket U22 logra una victoria importante contra Girona. ACB Photo/ JM Casares

En un duelo seguido en directo por el director deportivo del club catalán, Fernando San Emeterio, exjugador de Valencia Basket, el equipo de Gonzalo Muniello volvió a exhibir personalidad, talento joven y capacidad para sufrir sin derrumbarse.

Una primera mitad de control y autoridad

El arranque exigió atención plena. Girona golpeó primero desde el perímetro, pero Valencia Basket no tardó en responder y en encontrar el hilo del partido. Guillem Tazo abrió la cuenta taronja desde el triple e Ilan Laville empezó a marcar diferencias con decisión, acierto exterior y una enorme confianza para asumir balón y ritmo.

A partir de ahí, el equipo valenciano fue creciendo. Supo contener el primer impulso visitante, cerró mejor su aro y empezó a encontrar ventajas cada vez más claras.

Alex Blanco apareció como ejecutor principal en el tramo decisivo del primer cuarto, castigando con puntos desde distintas posiciones y convirtiéndose en el gran agitador ofensivo de los suyos. Su acierto, unido al trabajo de Grau, Osayi y Leitao en tareas de rebote, ayudas y segundas acciones, permitió a Valencia abrir hueco con rapidez.

El 33-19 del final del primer cuarto ya dejaba ver una diferencia importante en sensaciones. Valencia Basket estaba más cómodo, más claro en ataque y mejor asentado atrás. El segundo parcial no fue tan brillante, pero sí muy serio. Hubo más pérdidas, más interrupciones y menos continuidad, aunque el conjunto taronja supo sobrevivir a un tramo más embarrado sin perder el control global del encuentro.

Girona intentó acercarse desde la energía, el rebote ofensivo y su actividad defensiva, pero no encontró la continuidad suficiente. Tazo, Talcis, Laville y Carot fueron sosteniendo el marcador, y el descanso llegó con un 45-28 que reflejaba una ventaja merecida.

El gran estirón llegó tras el descanso

El tercer cuarto fue el momento clave del partido. Ahí Valencia Basket dio el paso definitivo para transformar una ventaja sólida en una diferencia de gran peso. Leitao abrió camino cerca del aro, Osayi dejó presencia física en la pintura y el equipo empezó a correr mejor, a mover con más claridad y a castigar cada desajuste de Girona.

El cuadro catalán trató de reaccionar, sobre todo a través de Oriol Molist, pero cada intento de aproximación encontró una respuesta inmediata. Alex Blanco siguió sumando, Talcis aportó energía en los dos aros y Laville terminó por incendiar el partido. Sus triples, unidos a la buena lectura de Tazo en la generación y a una acción exterior también valiosa de Roger Villarejo, rompieron el encuentro.

Valencia cerró el tercer cuarto con 73-51, una renta construida desde el acierto, la agresividad bien entendida y la capacidad para enlazar varias posesiones de mucho nivel. Fue el tramo de mayor autoridad del equipo.

Jugadores de Valencia Basket U22 y Girona compiten por el balón en la cancha.
Valencia Basket U22 logra una victoria importante contra Girona en un emocionante partido. ACB Photo/ JM Casares

Girona no se rinde y obliga a competir hasta el final

Con el partido muy encarrilado, el último cuarto parecía diseñado para una gestión relativamente tranquila. De hecho, Alex Blanco volvió a anotar pronto y la ventaja se estiró hasta el 75-51. Sin embargo, Bàsquet Girona no se entregó. El equipo visitante apretó con orgullo, elevó su actividad, cargó mejor el rebote y encontró puntos en Octavi Fuentes, Enric Sanmartín, Rosembert Brunot y Joan Llinàs para reducir la distancia.

Hubo un momento en el que Girona llegó a colocarse a siete puntos y el choque cambió de temperatura. Valencia Basket empezó a sufrir más de la cuenta por uno de sus grandes peajes de la tarde: las 21 pérdidas. Ese exceso de errores con balón permitió a los visitantes seguir creyendo y mantenerse vivos más tiempo del que el desarrollo general del partido parecía anunciar.

Pero también ahí respondió el equipo taronja. Leitao dejó un mate importante, Tazo sumó una canasta de mucho valor, Marc Grau apareció con un tapón oportuno y Osayi sostuvo rebotes decisivos. Valencia no cerró el encuentro desde la brillantez, pero sí desde la firmeza suficiente para que la reacción catalana no pasara de amenaza.

El 85-72 final confirmó una victoria trabajada, más exigente de lo que parecía con el +22 del arranque del último cuarto, pero también reveladora del carácter competitivo del grupo.

Blanco y Laville lideran, pero gana el bloque

La estadística explica bien por dónde transitó el encuentro. Alex Blanco fue el máximo anotador valenciano con 21 puntos, firmando un partido de mucha jerarquía, especialmente en la primera mitad. Ilan Laville añadió 20 con cuatro triples y una influencia decisiva en el momento en que el duelo se rompió.

Junto a ellos, Guillem Tazo aportó 9 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias; Miguel Angelo Leitao sumó 8 con acciones de mucha energía; Tomas Talcis añadió 7; y Daniel Osayi firmó una actuación de enorme peso silencioso con 6 puntos, 8 rebotes y el mejor +/- del equipo junto a una presencia muy útil en los momentos de mayor contacto. Marc Grau y Jorge Carot dieron además consistencia en el rebote y en el trabajo de sostén.

Valencia Basket acabó con un excelente 62,2% en tiros de dos y dominó el rebote total por 41 a 37, aunque Girona capturó hasta 15 ofensivos. El conjunto catalán, por su parte, estuvo penalizado por su desacierto exterior: 8 triples convertidos de 36 intentos. También sufrió desde el tiro libre, con un 57,1%, en un partido en el que compitió desde la insistencia pero sin la eficacia necesaria para culminar su remontada.

La mirada del entrenador

Tras el encuentro, Gonzalo Muinelo puso en valor el tipo de partido que había previsto en la preparación. El técnico dejó claro que el sufrimiento final no le sorprendió y explicó que el guion se parecía mucho a lo que esperaba del rival. “Sabíamos que ellos eran un equipo duro”, vino a señalar, insistiendo en que incluso con diferencias superiores a los quince puntos Girona iba a volver al partido.

Ese análisis encajó exactamente con lo ocurrido sobre la pista. Valencia Basket gobernó buena parte del choque, pero tuvo que atravesar un tramo final de exigencia real antes de cerrar el triunfo. Para Muinelo, precisamente ahí estuvo una de las lecturas más positivas del encuentro: la capacidad de sus jugadores para responder en el apuro.

El entrenador también quiso subrayar el proceso más allá del resultado. Explicó que en esta liga nadie concede nada, que todos los partidos están siendo duros y que cada rival plantea dificultades de nivel. En ese contexto, puso el foco en el crecimiento de los jugadores y en la respuesta del grupo durante esta segunda fase. Más que una victoria cómoda, vio una nueva prueba superada.

Muinelo incidió además en una idea de fondo que define el proyecto: “el trabajo cotidiano y la ambición de mejora”. Destacó el esfuerzo de los chicos, su disposición diaria y la confianza que nace precisamente de ese compromiso. En su reflexión final dejó también un mensaje de cantera y de futuro: “Valencia Basket tiene “un buen equipo U22” y el objetivo del cuerpo técnico pasa por empujar al mayor número posible de jugadores hacia el alto nivel”.

Jugador de Valencia Basket U22 en acción durante un partido contra Girona
El equipo de Valencia Basket U22 logra una victoria importante contra Girona en un emocionante partido. ACB Photo/ JM Casares

Una victoria con lectura de futuro

El triunfo ante Girona deja más de una conclusión. La primera, que Valencia Basket U22 tiene talento para hacer daño desde distintos registros: en el tiro, en la transición, en el juego interior y en la profundidad de plantilla. La segunda, que aún debe pulir aspectos importantes, especialmente la gestión del balón. Y la tercera, quizá la más valiosa, es que este equipo sabe competir cuando el partido se ensucia.

No ganó desde la perfección. Ganó desde el control inicial, desde un gran tercer cuarto y desde la capacidad para no desmoronarse cuando el rival volvió a mirar de frente al marcador. Y eso, en una liga tan exigente y ante un oponente seguido desde la grada por una figura como Fernando San Emeterio, también tiene un valor especial.

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