Valencia Basket se hace gigante en Málaga y firma una semana para la historia

Jugadores de Valencia Basket en un emocionante partido contra Unicaja en Málaga.

Valencia Basket ha firmado una de esas semanas que definen el carácter de un equipo y marcan una época. En apenas diez días, cinco partidos de máxima exigencia, desgaste físico, lesiones y presión competitiva… y una respuesta inapelable: victorias, solidez y una mentalidad que ya no negocia nada

Jugadores de Valencia Basket y Unicaja en un partido de baloncesto
Valencia Basket se impone a Unicaja en un emocionante encuentro de baloncesto./acb Photo – Mariano Pozo

La última parada, en Málaga, fue la confirmación de que este grupo no está dispuesto a que nadie le arrebate lo que tanto le ha costado construir.

En el Martín Carpena, el conjunto de Pedro Martínez superó al Unicaja por 89-96 en un duelo de máxima exigencia, dominado durante la mayor parte del tiempo y resuelto con autoridad en los momentos críticos. Fue la 20ª victoria en Liga Endesa, pero sobre todo fue una declaración de intenciones.

Una semana de hierro, un equipo de acero

El contexto lo decía todo: dos duelos exigentes de Euroliga entre semana, bajas sensibles y la obligación de competir sin margen de error. Y aun así, el Valencia Basket no solo resistió, sino que creció.

Desde el inicio en Málaga, el equipo mostró energía, ritmo y determinación. Badio marcó el tono, Thompson dirigió con criterio y Montero empezó a dejar claro que iba a ser decisivo. El primer cuarto ya reflejaba esa personalidad: control del ritmo, anotación fluida y capacidad para responder a cada intento local.

Pero este equipo no vive de inicios, sino de consistencia. Incluso cuando Unicaja encontró su momento en el segundo cuarto y logró ponerse por delante tras un parcial favorable, los taronja no se descompusieron. Supieron sufrir, aguantar y volver a entrar en el partido con temple, llegando al descanso en una igualdad total.

Jugadores de Valencia Basket en acción durante un partido en Málaga.
Valencia Basket demuestra su fuerza en un emocionante partido contra Unicaja./acb Photo – Mariano Pozo

Montero lidera, pero el triunfo es colectivo

Si hay un nombre propio es el de Jean Montero. El dominicano firmó 29 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias y 31 de valoración. Decisivo, valiente y con una personalidad impropia de su edad, ganó además el duelo particular frente a su compatriota Chris Duarte, que lideró la resistencia local con 22 puntos.

Pero reducir este triunfo a una actuación individual sería injusto. Este Valencia Basket es una maquinaria colectiva. Badio apareció en los momentos calientes, Pradilla aportó equilibrio y energía, Reuvers castigó en la pintura en el tramo final y jugadores como Sako, Taylor o Key sostuvieron el entramado competitivo en ambos lados de la pista.

La clave estuvo en la segunda mitad. Tras el paso por vestuarios, el equipo recuperó su fluidez ofensiva, elevó el nivel defensivo y encontró ventajas que le permitieron abrir una brecha. Un parcial de 2-11 en el tercer cuarto marcó el punto de inflexión. No fue definitivo, porque Unicaja respondió con carácter, pero sí dejó claro quién controlaba el partido.

Carácter ganador para cerrar partidos

El último cuarto fue una prueba más de madurez competitiva. Unicaja apretó, se acercó, incluso amenazó con una jugada de cinco puntos de Duarte que encendió el pabellón. Pero este Valencia Basket ya no duda.

En los momentos de máxima tensión aparecieron las respuestas: un triple de Badio, la solidez de Reuvers desde el tiro libre, el control del rebote… y, por encima de todo, la decisión de Montero, que atacó sin miedo para cerrar el partido con un 2+1 definitivo.

No hubo especulación. No hubo miedo. Solo convicción.

Jugador de Valencia Basket lanzando a canasta en un partido emocionante.
Valencia Basket logra una victoria importante en un emocionante encuentro contra Unicaja./acb Photo – Mariano Pozo

Una identidad que ya es historia

Este equipo está construyendo algo más que victorias. Está edificando una identidad. La de un grupo que trabaja, que asume responsabilidad, que compite cada posesión y que ha decidido no ceder terreno.

La semana perfecta —tres victorias, dos de ellas en Euroliga— no es casualidad. Es la consecuencia directa de una cultura de esfuerzo, de un compromiso colectivo y de una ambición que va más allá de los resultados inmediatos.

Valencia Basket no solo gana. Se impone. Resiste. Crece. Y, sobre todo, protege con uñas y dientes aquello que tanto le ha costado alcanzar.

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