‘Superpoder’ de Marc Egea: entre la intriga y la diversión

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La primera escena de esta obra de teatro (escrita para ser leída), nos transporta a otra época y otro lugar sin necesidad de precisar una fecha o ubicación. Nos damos cuenta rápidamente cuando entramos a la oficina de una pequeña editorial donde vemos máquinas de escribir y presenciamos una discusión entre sus dueños que se llaman Jake y Candy. La obra está situada en los años 70 en un pueblo tranquilo de Estados Unidos y, al principio, puede hacernos recordar alguna película de la época que explora la vida de una familia tradicional. Sin embargo, al avanzar en la lectura nos topamos con diálogos irrisorios, personajes extravagantes y elementos que nos hacen sospechar que la historia disparará hacia algún lugar que aún no estamos imaginando (como la mención de que hay un asesino en serie en las cercanías del pueblo).

Portada del libro.

El problema principal de la trama es que la editorial del matrimonio está a punto de quebrar. El negocio que lleva seis años se ha focalizado en literatura femenina pero tras su primer éxito no han conseguido tener otro lanzamiento rentable. Tanto Jake como Candy están desesperados y empiezan a pensar soluciones, pero enseguida se ven las discrepancias. Candy tiene la ilusión de recibir o encontrar un manuscrito que los lleve al éxito y cambie la suerte de la editorial; en cambio, Jake piensa que debe él mismo resolver la crisis y se le ocurre que puede hacerlo escribiendo su propio best-seller. Jake jamás ha escrito una historia en su vida, lo que nos da la pauta de que este protagonista tiene una gran autoestima. Candy duda de esta idea y eso acrecienta las tensiones entre ellos. Los personajes son más que interesantes: Jake es, como se pudo ver, soberbio, irritante, pero a la vez provoca muchas risas con sus elucubraciones, sus teorías conspirativas y declaraciones épicas.

El libro se lee rápido y se disfruta porque combina diálogos y escenas delirantes, que regalan un rato de entretenimiento, con una historia de suspenso de fondo. El tono es de comedia, pero aún así hay un misterio que nos mantiene en vilo: queremos saber dónde aparecerá el factor sobrenatural, qué implicancias tiene, qué sucederá con el matrimonio y la editorial, y quiénes son esos personajes intrigantes que aparecen en un determinado punto de la historia.

La obra está escrita en formato teatral y eso podría parecer un obstáculo para los lectores que no están habituados a este género, pero la realidad es que las indicaciones escénicas son las justas y necesarias para imaginar el contexto. Las descripciones físicas de los personajes son escasas, se limitan a datos claves, por lo que deja mucho lugar a la imaginación. Los diálogos, en cambio, brindan una lectura trepidante y entretenida.

Un libro recomendado para quienes quieren explorar en un género diferente, leer algo que los saque de sus esquemas, y regalarse un rato de entretenimiento asegurado.

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