Rubén Burgos lidera una dinastía que ya desafía la lógica del deporte español

Entrenadores del Valencia Basket discutiendo estrategias durante un partido

Valencia Basket volvió a escribir una página dorada en su historia reciente y, tras una temporada marcada por la exigencia, las lesiones y los cambios, cerró el curso levantando un nuevo título liguero que reafirma la dimensión competitiva del proyecto taronja. En una mañana cargada de emoción en el Roig Arena, el equipo dirigido por Rubén Burgos volvió a demostrar por qué se ha convertido en una referencia del baloncesto femenino español y europeo.

Rubén Burgos observa alegre el abrazo de Anderson y Ouviña /Photo: VBC. MA Polo

El técnico valenciano compareció con la serenidad de quien sabe que detrás de cada trofeo existe mucho más que una simple victoria. Burgos quiso poner en valor la estructura que sostiene el crecimiento del club y el esfuerzo invisible que acompaña a cada conquista.

“La suerte influye, claro, pero para que llegue un momento así hay muchísimo trabajo detrás. Desde el apoyo institucional y el mecenazgo hasta una afición que no ha dejado de empujar nunca. Este equipo ha seguido creyendo incluso en los momentos más complicados”, explicó el entrenador, todavía emocionado tras celebrar un nuevo campeonato.

Una dinastía que ya forma parte de la historia

Con este nuevo éxito, Valencia Basket alcanza una cifra de títulos que hace apenas unos años parecía inimaginable. El propio Rubén Burgos quiso frenar cualquier intento de normalizar lo extraordinario.

“La Copa fue un punto de inflexión. Llevamos muchísimas finales y muchísimos títulos, pero esto no es normal. Ganar tres de cada cuatro finales no sucede habitualmente y hay que darle muchísimo valor”, señaló el técnico taronja.

El entrenador recordó además que el crecimiento del club no ha sido lineal ni sencillo, destacando especialmente el ascenso como uno de los momentos más determinantes del proyecto. Para Burgos, la fortaleza mental del grupo ha sido decisiva en una temporada especialmente exigente por el calendario y las dificultades competitivas.

Rubén abrazando a Anderson y Roberto esperando hacerlo /Photo: VBC. MA. Polo

Fe, carácter y un final decidido por pequeños detalles

La final volvió a resolverse en un escenario de máxima tensión. Valencia Basket tuvo que resistir hasta el último instante antes de cerrar definitivamente el título. Burgos explicó cómo vivió esos segundos decisivos desde el banquillo.

“Pedimos tiempo muerto, tuvimos persistencia y seguimos creyendo. La defensa final y la última acción son consecuencia de esa fe. Luego aparece el talento y ellas deciden”, comentó el técnico.

En ese contexto, el entrenador quiso destacar el impacto de Yvonne Anderson en los momentos decisivos. “El año pasado nos dejó fuera de una final de Euroliga jugando con otra camiseta y ahora, por suerte, está con nosotros”, recordó con una sonrisa.

La transformación de un equipo que supo rehacerse

Uno de los aspectos más valorados por el cuerpo técnico durante este curso ha sido la capacidad del grupo para reinventarse en mitad de las dificultades. La salida de jugadoras importantes y los ajustes obligaron a redefinir roles y encontrar nuevas soluciones.

“El período antes de la Copa fue muy importante para reforzarnos mentalmente. La salida de Coffey nos obligó a reconstruir algunas cosas, pero todas dieron un paso adelante”, explicó Burgos.

El entrenador también elogió el trabajo de su staff técnico y el papel de figuras clave dentro del vestuario. Tuvo palabras especiales para Roberto Hernández, al que definió como “brillante” en la toma de decisiones tácticas, especialmente en los momentos finales de los partidos.

Awa Fam soltando adrenalina y Anderson agradeciendo el éxito /Photo: VBC. MA Polo

El adiós más emotivo

Uno de los momentos más especiales de la celebración estuvo marcado por la despedida de Awa Fam. La joven jugadora, formada dentro del proyecto taronja, disputó su último encuentro con la camiseta de Valencia Basket antes de iniciar una nueva etapa.

Rubén Burgos no pudo esconder la emoción al hablar de ella y de Elena Buenavida, dos jugadoras a las que ha visto crecer desde categorías inferiores.

“Ver a Awa y a Elena me emociona muchísimo. Las hemos visto crecer desde adolescentes y eso genera un vínculo muy especial. Hoy Awa ha hecho un triple que prácticamente nos da media Liga y estoy tremendamente feliz por ella”, confesó el técnico.

Mariona Ortíz, una auténtica líder en Casademont /Photo: VBC. MA Polo

Respeto absoluto hacia Casademont Zaragoza

Pese a la celebración, Burgos quiso detenerse también en el enorme nivel mostrado por Casademont Zaragoza durante toda la temporada y especialmente en la final.

“El Zaragoza ha hecho una temporada espectacular. Son un equipazo y los partidos entre ambos se están resolviendo por detalles. Eso demuestra el crecimiento que está viviendo el baloncesto femenino”, señaló.

El técnico tuvo además una mención especial hacia Mariona Ortiz, cuya actuación definió como “una lección de liderazgo y baloncesto”.

Un proyecto consolidado

Más allá del trofeo, Burgos transmitió la sensación de estabilidad y confianza que vive actualmente dentro del club. El entrenador destacó el ambiente de trabajo y el valor humano del grupo que le acompaña diariamente.

“Me siento valorado, respetado y muy afortunado. Tengo alrededor un staff espectacular. Todo parece un guion soñado, pero si no trabajas muchísimo, esto no ocurre”, concluyó.

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