Picassent ahorra cerca de 320 kilogramos de CO2 gracias al reciclaje de los residuos orgánicos

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El Ayuntamiento de Picassent continúa con la campaña ‘Organiza la orgánica’, que empezó el mes de junio y que ya ha cumplido su primer trimestre de funcionamiento. Se trata de dar un paso más en materia de reciclaje, más allá de la ya clásica separación de cartón, plástico y vidrio, bastante arraigada entre la población. La recogida selectiva de residuos orgánicos se refiere a restos de comida y restos vegetales, susceptibles de degradarse biológicamente por los microorganismos. Por eso, es necesario que se recoja y gestione cuanto más rápidamente mejor, para evitar la generación de lixiviados y de malos olores.

En Picassent se ha iniciado la experiencia en una zona localizada y se han obtenido ya los primeros datos. La cantidad de basura que se puede haber reciclado hasta el momento se puede estimar a partir del número de vertidos que se han realizado. La cifra es de 4.100 vertidos por lo que, con un peso medio de 2,5 kg por bolsa, se da la cifra de 10.600 kg.

Se estima que en vertido no selectivo, cada kilo de materia orgánica no reciclado emite 46,15 gramos de CO2. En cambio, si se recicla, el residuo emite 15,99 gramos por kilo de residuo reciclado, por lo que el ahorro es de 30,16 gramos de CO2 por kilogramo de residuo, en total, unos 320 kilogramos de CO2 que se ha evitado lanzar a la atmósfera.

Todo esto viene enmarcado dentro de un objetivo que establece la Unión Europea para el año 2020 y que implica reducir a un 20 % los residuos que se generan, y recuperar un 50 % de los materiales mediante el reciclaje.

En cuanto a los días con más vertidos, se utiliza más entre semana, concretamente, a mediados de semana que los fines de semana, cuando se da un 1,5 % menos. En relación con el comportamiento de los usuarios, un 25 % de los usuarios que disponen de clave han depositado menos de 3 veces la basura en estos contenedores y menos del 10 % lo han depositado más de 30 veces, que se consideraría un uso aceptable entre junio y septiembre. Se aprecia un repunte del número de depósitos en septiembre que se prevé que vaya creciendo conforme avanza el año y se vaya consolidando el sistema y la gente se conciencie de la importancia de este tipo de reciclaje.

Procedimiento

Los residuos que se pueden verter en estos contenedores son restos vegetales y animales, alimentos tanto crudos como cocinados, restos de frutas y verduras, cascares de huevos, de frutos secos, pan, pastelería, plantas y flores, restos de carne y pescado, huesos, papel de cocina y pañuelos de papel sucios, bolsitas de infusión y café y filtros de papel de café.

Sin embargo, no se admiten residuos como puntas de cigarrillo, residuos leñosos, tierra, restos de aspiradoras, pañales y compresas, aceite, excrementos de animales, maderas, cápsulas de café, arena de gato…

La recogida selectiva consiste en la separación y la clasificación de los residuos para facilitar la correcta gestión. Esta recogida selectiva tiene que iniciarse correctamente en origen (en los hogares y a los comercios), para que después las diferentes fracciones separadas sean recogidas por medios específicos en la calle y transportadas a las diferentes instalaciones de tratamiento.

Los contenedores tienen un dispositivo que impide el vertido salvo que se utilice una clave electrónica, para evitar confusiones y mezcla de residuos a la hora de abocarlos. Se dispone de una clave por domicilio que proporciona el Ayuntamiento y que se usa para abrir el contenedor y este mismo registra las entradas en número de vertidos. A partir de aquí, un camión recoge y lleva a una planta de gestión estos residuos.

Objetivos

Los objetivos de esta campaña son reducir la cantidad de residuos no reutilizables. Así se aumenta la vida útil de los vertederos de restos no reciclables, puesto que tardarán más en llenarse, por lo que se aumenta la eficiencia en su gestión. Además, en la descomposición de materia orgánica se genera gran cantidad de metano, un gas muy perjudicial para el efecto invernadero. De hecho, el metano que se genera se puede usar para generar energía, de forma que no se aboca a la atmósfera y se reduce el impacto negativo que tendría.

El compost resultante es un fertilizante natural muy beneficioso para la tierra de cultivos y jardines, de forma que puede sustituir los fertilizantes sintéticos que degradan y contaminan el suelo. Por otro lado, desde una perspectiva social, se crean nuevos puestos de trabajo tanto en las plantas de compostaje y tratamiento como en las tareas de recogida y gestión.

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