Noticia La Asociación La Pedrera y la Associació de Veïns i Veïnes Antonio Machado han trasladado al Ayuntamiento de Rocafort una propuesta para que se conserven los bordillos de piedra en las próximas obras de reurbanización previstas en el municipio, dentro del plan anunciado para mejorar la imagen urbana y la accesibilidad de varias calles.

Las dos entidades sostienen que, aprovechando la renovación y ampliación de aceras contemplada en ese plan, el consistorio debería valorar el mantenimiento de estos elementos de piedra por su valor histórico, patrimonial y estético. En su escrito, las asociaciones recuerdan que la propia identidad de Rocafort está ligada a sus canteras, de las que, según subrayan, salió piedra empleada en construcciones emblemáticas de la ciudad de València como las Torres de Serranos, el Micalet, el Almudín, las Atarazanas del Grao o la Lonja de los Mercaderes.
Las entidades consideran que esta vinculación histórica debería reflejarse también en el urbanismo local y en la conservación de materiales que forman parte de la imagen tradicional del municipio. En este sentido, defienden que los bordillos de piedra presentes en el casco urbano no deben ser tratados como un elemento menor, sino como parte del patrimonio de Rocafort y de su identidad colectiva.
Además, apuntan que otras administraciones han puesto en valor este legado vinculado a la piedra de la zona, como ocurre, según indican, en el entorno de Massarrojos, donde existen publicaciones y paneles informativos sobre este pasado extractivo. A su juicio, Rocafort debería seguir esa misma línea y aprovechar este patrimonio tanto desde el punto de vista cultural como turístico.
Las asociaciones también argumentan que la conservación de la piedra encajaría con una visión más cuidada de la reurbanización, en la que los materiales, el pavimento y los detalles urbanos contribuyan a reforzar la personalidad del municipio. En esa línea, defienden que muchas ciudades históricas están recuperando la piedra como elemento ornamental y funcional en sus espacios públicos, por lo que consideran que Rocafort debería tener en cuenta este criterio en las nuevas actuaciones.
En la parte final de su propuesta, ambas entidades admiten que conservar estos bordillos puede suponer un mayor esfuerzo técnico y económico en la ejecución de las obras, pero consideran que ese coste está justificado por tratarse de intervenciones de largo recorrido y por el valor añadido que aportarían a la calidad urbana del municipio.
Asimismo, advierten de que desechar estos materiales, como aseguran que ya ocurrió en una reurbanización anterior, supondría una pérdida irreversible de patrimonio local. Por ello, reclaman al Ayuntamiento que tenga en consideración esta petición y estudie fórmulas para preservar estos elementos, incluso incorporando algún distintivo o referencia identificativa que ayude a mantener viva la memoria histórica de Rocafort.














































































































































































































