Pleno optimismo

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Soy optimista. Pienso que las desavenencias que afectan a los gobiernos de coalición construidos por la izquierda son el reflejo de un sistema sano y operativo. No atiendo desencuentros puntuales. Se resuelven y la vida sigue. Lo importante es la tendencia de fondo, el largo plazo. Las mayorías absolutas han consumido su tiempo. Fueron válidas durante el extenso periodo de asentamiento de nuestra democracia. La sociedad se ha modernizado, alumbrando un amplio espacio de libertad de pensamiento y acción. Y fruto de ese proceso las opciones políticas se han diversificado. Bienvenido sea lo que la mayoría desea. Las coaliciones, el entendimiento y las comuniones de intereses diversos son el presente y el futuro. Poca discusión admite este asunto.

Michel Montaner
Alcalde de Xirivella y diputado del PSPV en Les Corts

Hay matices, no obstante. En la reafirmación de su identidad los partidos políticos deberían preservar la matriz que les permitió nacer. No hacerlo se acaba volviendo en su contra. El malogrado ‘procés’ nos demuestra hasta qué punto es peligroso contravenir el marco jurídico sin una ruta plausible. O se entra en una espiral de diálogo, como propone Salvador Illa, o la ciudadanía acusará el desgobierno de quienes están llamados a gobernar. Antes o después sucederá. Algo parecido les ocurre a otras formaciones políticas, a izquierda y a derecha. Entregarse a un ideal que socava las bases del sistema vigente puede ser una opción seductora. Es como si nos preguntáramos a nosotros mismos, en un claro propósito de autoenmienda, si podemos ser más felices o si tenemos derecho a serlo. Por supuesto que sí, pero ello no invalida nuestro estado actual de felicidad.

Como decía al principio soy optimista. Creo que España está digiriendo el hueso de su propia diversidad. Y tras la digestión sobrevendrá el siguiente apetito. Es importante aprovechar este tiempo para formarse en la escuela de pactos y ser líderes en la gestión de la disparidad. No quiero ser autocomplaciente, tampoco falso.

Manifiesto mi satisfacción por pertenecer al Partido Socialista. Nuestra capacidad de estar presentes en cada territorio con opción real de gobierno es única. Sin duda esa singularidad se ha reforzado con el liderazgo de Pedro Sánchez, pero yo la estiro más allá. El socialismo español no ha necesitado jamás convertir su proyecto en un artificio malabar. La sensatez es un valor seguro y atemporal en la política. Debieran tomar buena nota los que pretenden subvertir regímenes a golpe de retórica; o los que pretenden incendiarlos con antorchas cavernarias; o los que van saliendo por la puerta trasera empujados por su propio fracaso. Por cierto, cambiar de sede y perder la memoria durante la mudanza tampoco me parece buena fórmula. Pero de eso ya hablamos en otro momento.

Michel Montaner | alcalde de Xirivella y diputado del PSPV en les Corts | @MichelMontaner ]

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