La primera batalla de la eliminatoria entre Valencia Basket y Surne Bilbao Basket dejó mucho más que un ajustado 83-80 en el marcador. También dibujó dos interpretaciones completamente diferentes de lo sucedido sobre la pista del Roig Arena

Mientras Pedro Martínez destacó la capacidad de reacción de su equipo, el empuje de la afición y el cambio defensivo que permitió transformar una desventaja de trece puntos en una victoria, Jaume Ponsarnau abandonó Valencia con la sensación de haber dejado escapar una gran oportunidad y con un evidente malestar por varias decisiones arbitrales que, a su juicio, influyeron en los momentos decisivos.
Dos entrenadores. Dos visiones. Un mismo partido.
Pedro Martínez: “Pusimos mucho corazón y el Roig Arena se encendió”
El técnico valenciano reconoció sin rodeos que durante buena parte de la noche el Bilbao Basket fue mejor.
Lejos de refugiarse únicamente en el resultado, Pedro Martínez admitió las dificultades que tuvo su equipo para encontrar soluciones ofensivas ante la defensa vasca y destacó que la remontada nació principalmente desde el otro lado de la pista.
“Hemos cambiado el ritmo en defensa. Cuando estábamos trece abajo a falta de seis minutos nos hemos puesto más agresivos presionando el balón y las líneas de pase. Hemos recuperado balones con canastas fáciles que nos han metido en el partido”.
El entrenador taronja subrayó que el encuentro estaba muy comprometido porque los hombres de Jaume Ponsarnau estaban dominando tanto el ritmo como las situaciones tácticas del choque.
“El partido estaba complicado porque estaban jugando muy bien. El tercer cuarto y el inicio del último han sido excelentes por su parte y nos estaban dominando”.
Para Pedro Martínez, la remontada fue una mezcla de carácter colectivo, ambiente y un pequeño componente de fortuna.
“Pusimos mucho corazón, el Roig Arena se encendió y hubo un gran momento de equipo, de afición y de ir hacia adelante. También hacía falta un pelín de suerte”.

Una victoria que no le hace confiarse
Pese al 1-0, el entrenador valenciano rechazó cualquier sensación de tranquilidad. De hecho, fue especialmente contundente al valorar el rendimiento del rival.
“La eliminatoria está muy abierta y no hay que descartar nada. Bilbao es un buen equipo y nos ha sacado de nuestro partido en muchos aspectos”.
Incluso llegó a realizar una afirmación poco habitual en un entrenador ganador.
“Ellos han jugado mejor que nosotros durante treinta y cuatro minutos”.
Una declaración que resume perfectamente el respeto que el técnico mantiene hacia un rival que ya ha demostrado ser capaz de competir de tú a tú con uno de los grandes favoritos al título.
La apuesta por Álvaro Cárdenas
Uno de los nombres propios de la noche fue el de Álvaro Cárdenas, que volvió a disponer de minutos importantes mientras Darius Thompson permanecía sin participar. Pedro Martínez quiso zanjar cualquier especulación.
“A Darius Thompson no le pasa nada. Está entrenando con normalidad. No es un castigo”.
El técnico explicó que la decisión responde exclusivamente a criterios deportivos y al excelente trabajo diario del base granadino.
“Álvaro nos da cosas que valoro mucho, especialmente su mentalidad defensiva. Estamos muy contentos con él y con los valores que transmite”.
Además, recordó que el jugador formará parte del proyecto taronja la próxima temporada.
“Va a estar con nosotros el año que viene y estamos muy satisfechos con su evolución”.
Montero jugó porque era un partido de playoff
Pedro Martínez también desveló las dificultades físicas con las que llegó el equipo al encuentro.
Reuvers tuvo que pasar varias horas ingresado debido a un proceso vírico, Costello fue baja por el nacimiento de su cuarto hijo e Isaac Nogués no pudo recuperarse a tiempo de sus molestias en el tobillo.
La principal duda era Jean Montero.
“No entrenó ayer porque recibió un golpe y no sabíamos cómo iba a encontrarse”.
Sin embargo, el dominicano volvió a demostrar su competitividad.
“Probablemente en un partido de Liga Regular no hubiera jugado. Pero es un competidor enorme. Ha venido esta tarde y nos ha dicho que no estaba al cien por cien, pero sí para ayudar”.
Y acabó siendo, una vez más, uno de los grandes protagonistas de la noche.

Ponsarnau: “Es 1-0, pero no tan 1-0”
Si Pedro Martínez hablaba desde la satisfacción y la prudencia, Jaume Ponsarnau compareció con una mezcla de orgullo y frustración.
Orgullo por la imagen ofrecida por su equipo.
Frustración por la forma en que se escapó una victoria que parecía muy cercana.
El técnico bilbaíno insistió en que el marcador de la serie no refleja lo ocurrido sobre la pista.
“Es 1-0, pero no tan 1-0”.
Y explicó su razonamiento.
“Si hubiéramos jugado mal y perdido de cuarenta, la situación sería la misma: 1-0. Pero hoy hemos demostrado que podemos ganarles. Nosotros lo sabíamos y ellos también”.
Ponsarnau considera que su equipo ha encontrado la fórmula para competir frente a uno de los conjuntos más potentes del continente.
“Jugando dinámicos y compitiendo con ellos en valores como el rebote y la agresividad, podemos ganarles”.
El arbitraje, en el centro del discurso visitante
La parte más contundente de la comparecencia del entrenador vasco llegó al analizar las acciones finales.
Ponsarnau dejó entrever que algunas decisiones arbitrales pudieron influir en el desenlace.
“Por fin nos pitan una falta y nos perjudica porque nos quita un triple”.
También hizo referencia a otra acción polémica.
“Ellos hacen un mate cogiéndose del aro, pero parece que no lo suficiente. Puede que nos hayamos descentrado por no sentirnos bien tratados”.
Posteriormente amplió esa reflexión al analizar el derrumbe final de su equipo.
“En el último cuarto ellos han hecho lo que tenían que hacer. Han subido al máximo el tono y todo estaba descompensado: el criterio arbitral, el acierto e incluso la fortuna”.
Sin realizar una crítica frontal, el técnico dejó claro que algunas decisiones no le parecieron coherentes.

Miribilla como esperanza
Pese al golpe recibido, el entrenador bilbaíno transmitió confianza de cara al segundo encuentro.
“Con un poco más de acierto y el calor del público en Miribilla podemos ganar”.
Una frase que enlazó nuevamente con su visión sobre determinados momentos arbitrales.
“Esperemos que en las jugadas en las que los árbitros han dudado aquí, con nuestra gente no duden”.
Bilbao Basket se marcha sin premio, pero convencido de que la eliminatoria sigue abierta.
Valencia Basket se marcha con ventaja, pero consciente de que estuvo contra las cuerdas durante gran parte de la noche.
Dos lecturas opuestas que convergen en una misma conclusión: el viernes en Miribilla espera otra batalla de máxima exigencia.




































































































































































































































