El Hospital Universitari i Politècnic La Fe de València y su Instituto de Investigación Sanitaria (IIS La Fe) han participado en un estudio que ha permitido validar un nuevo modelo para evaluar con mayor precisión la capacidad cardiopulmonar de niños y adolescentes. La investigación, publicada en la Revista Española de Cardiología, se ha realizado a partir de los datos de más de 1.000 menores sanos y supone un avance en la interpretación de las pruebas de esfuerzo en población pediátrica.
El trabajo demuestra que el nuevo sistema ofrece resultados más precisos y consistentes que las ecuaciones utilizadas tradicionalmente desde la década de los ochenta. Su principal aportación es que permite reducir los sesgos asociados al peso corporal, una circunstancia especialmente importante en la evaluación de menores con sobrepeso u obesidad.
La investigación ha contado con la participación de tres hospitales españoles: La Fe de València, el Hospital Universitario Donostia y el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, que han colaborado en la validación de este modelo a partir de población pediátrica española.
Una interpretación más precisa de las pruebas de esfuerzo
Las pruebas de esfuerzo cardiopulmonar permiten analizar la respuesta del corazón, los pulmones y los músculos durante la actividad física. Uno de los principales parámetros que se estudian es el consumo máximo de oxígeno, conocido como VO₂ máximo, que indica la capacidad del organismo para utilizar oxígeno durante un ejercicio intenso.
Este indicador resulta especialmente útil para valorar la condición física de niños y adolescentes, investigar síntomas que aparecen durante el ejercicio y realizar el seguimiento de pacientes con enfermedades cardíacas o respiratorias.
Hasta ahora, la interpretación de estos resultados se basaba principalmente en ecuaciones que relacionaban el consumo de oxígeno con el peso o la talla del menor. Sin embargo, estos cálculos podían presentar limitaciones durante las diferentes etapas del crecimiento y generar valoraciones menos ajustadas en niños con bajo peso, sobrepeso u obesidad.
El modelo validado introduce el uso de la puntuación Z, una herramienta estadística que permite comparar los resultados obtenidos por cada paciente con los valores esperados para menores de características similares.
De esta manera, los profesionales sanitarios pueden interpretar los datos de forma más individualizada, reduciendo la influencia del peso corporal y mejorando la precisión de las evaluaciones.
Nuevas posibilidades para el seguimiento de enfermedades crónicas
La aplicación de este modelo puede resultar especialmente útil en el seguimiento de niños y adolescentes con enfermedades crónicas, ya que permite detectar con mayor precisión una capacidad aeróbica reducida y valorar su evolución a lo largo del tiempo.
La capacidad aeróbica constituye un indicador relacionado con la salud cardiovascular y metabólica. Por ello, disponer de herramientas más precisas puede ayudar a los especialistas a identificar posibles limitaciones funcionales y orientar las recomendaciones de actividad física.
El nuevo sistema también puede facilitar la adaptación de los programas de ejercicio y rehabilitación a las características de cada paciente, así como evaluar los cambios que se producen después de determinadas intervenciones terapéuticas o modificaciones de los hábitos de vida.
“El objetivo no es solo obtener una cifra, sino interpretar mejor qué significa esa cifra en cada niño o adolescente”, ha explicado el doctor Esteban Peiró, cardiólogo pediátrico e investigador de La Fe y del IIS La Fe.
La investigación pone así el foco en la importancia de interpretar correctamente los resultados de las pruebas cardiopulmonares, teniendo en cuenta las diferencias individuales que existen durante el crecimiento.
Un estudio vinculado a un proyecto europeo de rehabilitación cardíaca
Este trabajo forma parte de QUALIREHAB, un proyecto europeo centrado en la rehabilitación cardíaca híbrida de niños y adolescentes con enfermedades crónicas.
El consorcio reúne a centros de referencia de Francia, Alemania, Estados Unidos y España, con el objetivo de avanzar en el conocimiento y la aplicación de estrategias de rehabilitación adaptadas a la población pediátrica.
El proyecto cuenta con financiación del Consejo Superior de Deportes y de la convocatoria europea Innovate to Prevent. Además, el estudio está registrado en la plataforma internacional ClinicalTrials.gov.
Los resultados de la investigación respaldan la utilización de la puntuación Z como una herramienta para mejorar la interpretación de las pruebas de esfuerzo cardiopulmonar en menores.
La validación de este modelo supone un avance en la valoración clínica de niños y adolescentes, especialmente de aquellos cuyo peso corporal puede dificultar la interpretación de los resultados mediante las ecuaciones tradicionales. Su aplicación podría contribuir a mejorar el seguimiento de enfermedades crónicas y la planificación de programas de rehabilitación pediátrica.


















































































































































































































