José, técnico informático con más de trece años de oficio, atiende a domicilio en Valencia y l’Horta Nord: Godella, Rocafort, Alboraia, Puçol o La Canyada forman parte de su ruta semanal. Hablamos con él de redes WiFi que no llegan al piso de arriba, de ordenadores que parecían muertos y de por qué la inteligencia artificial le está trayendo más trabajo del que le quita.

—Para quien no le conozca: ¿quién es José y qué hace exactamente?
—Soy técnico informático y llevo Informáticos Valencia Express, un servicio de informático a domicilio en Valencia y su área metropolitana. Llevo más de trece años con esto y la idea es muy simple: me llamas, te cojo el teléfono yo —no una centralita—, voy a tu casa o a tu negocio y lo arreglo. Ordenadores, portátiles, Mac, redes WiFi, impresoras, copias de seguridad, recuperación de datos. Si el equipo necesita taller, me lo llevo y lo devuelvo en veinticuatro horas. Tenemos más de cuatrocientas reseñas en Google, y en este oficio eso lo dice casi todo: o resuelves, o en esa casa no vuelves a entrar.
—¿Sigue teniendo sentido que un técnico vaya a las casas, con todo lo que hoy se hace en remoto?
—Más que nunca. El soporte remoto lo uso a diario con mis clientes de mantenimiento, pero hay averías que no se arreglan a distancia: un router mal situado, un disco que empieza a hacer ruido, un cableado que da problemas… Y luego está la otra parte, que para mí pesa igual: la gente está cansada de centralitas, de esperas y de formularios. Aquí el que contesta el teléfono es el mismo que aparece por la puerta. Esa parte no hay máquina que la haga.
—Trabaja mucho por l’Horta Nord. ¿Qué se encuentra más por la zona?
—WiFi, sin ninguna duda. En Godella, Rocafort, Campolivar, Alboraia o Puçol hay muchísima casa grande, de dos y tres plantas, y el router que instala la operadora se queda corto casi siempre. La llamada típica es: “en el salón va perfecto, pero en el estudio de arriba no puedo ni hacer una videollamada”. Eso se resuelve con una red mesh bien diseñada o con puntos de acceso bien colocados, no con el repetidor de veinte euros del supermercado, que muchas veces empeora las cosas. Lo segundo que más veo son ordenadores lentos que la familia ya da por muertos. La mayoría revive con un disco SSD y una buena puesta a punto: hace poco dejé funcionando como nuevo un iMac de 2011 que iban a tirar.

—Lo de Apple llama la atención, porque casi nadie repara Mac fuera del servicio oficial.
—Es una de las cosas que más me diferencia. Tengo certificación de Apple y de Microsoft, así que en la misma visita puedo dejar listo el MacBook de la hija y el portátil Windows del padre. En la zona prácticamente nadie atiende Mac a domicilio; la alternativa es pedir cita, desplazarse al centro de Valencia y quedarse días sin equipo. Buena parte de mis clientes de Mac llegaron justo por eso.
—Dice que la inteligencia artificial le está dando trabajo. ¿En qué sentido?
—(Ríe.) Pues mire, este último año he tenido varios avisos que empezaban igual: “he hecho lo que me ha dicho ChatGPT y ahora no arranca”. El caso más serio fue un Mac: el dueño copió un comando de Terminal que le dio la IA para liberar espacio y dejó el sistema inutilizable. También me llamó un autónomo que había borrado una carpeta del sistema siguiendo instrucciones paso a paso. Y que conste que yo uso inteligencia artificial y para muchas cosas es utilísima. El problema es que te responde con la misma seguridad cuando acierta que cuando se lo inventa, y un comando mal puesto no tiene botón de deshacer. Mi consejo es simple: para consultar, adelante; para tocar el sistema o los discos, que lo haga alguien que dé la cara si algo sale mal.
—Además de hogares, trabaja con negocios de la comarca. ¿Cómo funciona?
—Llevo el mantenimiento informático de autónomos y pequeñas empresas: asesorías, despachos, clínicas, comercios. Es una cuota mensual fija y me ocupo de todo: equipos, copias de seguridad, correo, seguridad. Y hay un detalle del modelo que me gusta explicar, porque cambia la relación por completo: como cobro lo mismo tenga el cliente una incidencia o veinte, yo gano cuando no le pasa nada. Mi incentivo es que todo funcione. Justo lo contrario del que factura por horas, que vive de que las cosas se rompan. En mi web explico con detalle cómo funcionan estos planes de mantenimiento para autónomos.
—¿Y cuando alguien pierde sus datos? Fotos, documentos de trabajo…
—Es de lo más delicado que hago. Cuando un disco empieza a fallar, lo peor es improvisar: instalar programas de recuperación a lo loco o seguir encendiendo el equipo “a ver si hoy tira”. Cada minuto que ese disco trabaja, la cosa empeora. Lo primero, siempre, es asegurar una copia del disco tal y como está, y a partir de ahí se trabaja sobre la copia, nunca sobre el original. He recuperado las fotos de toda una vida de discos que llegaban dando golpes. No siempre se puede, eso también lo digo. Pero las probabilidades suben muchísimo si el disco llega pronto y sin manosear.
—Trece años entrando en casas ajenas dan para mucho. ¿Qué es lo que más le gusta del oficio?
—La cara de la gente cuando algo que daban por perdido vuelve a funcionar. Y la confianza: tengo familias que me llaman desde hace más de diez años. Primero por el ordenador de los padres, luego por el portátil de los hijos para la universidad, y ahora por el negocio de esos hijos. He hecho trabajos para la Universidad Politécnica o para el SEPE, y está muy bien, pero lo que sostiene esto trece años son los vecinos que te recomiendan a otros vecinos. Eso no se compra con publicidad.
José atiende en el 666 12 36 66 (teléfono y WhatsApp) y en informaticosvalencia.com.














































































































































































































