El Roig Arena se transformó anoche en el epicentro de la rumba y el espíritu libre con el regreso de Los Delinqüentes. El grupo jerezano, que vuelve a los escenarios tras 15 años de silencio para celebrar el cuarto de siglo de su álbum debut, ‘El sentimiento garrapatero que nos traen las flores’, logró congregar a 10.000 personas en una velada donde la emoción y la memoria fueron las grandes protagonistas.

El recuerdo de migue benítez, más vivo que nunca
El concierto no fue solo una celebración musical, sino un profundo tributo a la figura de Migue Benítez, alma máter del grupo fallecido en 2004. Gracias a la tecnología y al respeto de sus compañeros, El Canijo de Jerez y Diego ‘Ratón’, la voz de Migue resonó en perfecta sincronía con la banda mientras su imagen presidía las pantallas del escenario. Este “reencuentro” virtual con el artista jerezano convirtió el recital en una experiencia mística para los miles de seguidores que abarrotaban el recinto valenciano.
Un viaje por el universo garrapatero
La banda arrancó la noche interpretando íntegramente y en orden original su primer disco. Himnos como ‘Duende Garrapata’ o la icónica ‘El aire de la calle’ desataron la euforia colectiva, demostrando que el legado de Los Delinqüentes sigue intacto 25 años después.
Tras el bloque principal, el grupo ofreció un tramo acústico más íntimo que incluyó una versión de ‘Pepe Botika’ de Extremoduro, seguida de grandes éxitos como ‘De los matorrales’ o ‘Poeta encadenado’, temas que marcaron la etapa de mayor consolidación de la formación.
Clímax final y celebración colectiva
El tramo final del concierto fue una auténtica explosión festiva. Con la interpretación de ‘La primavera trompetera’, el Roig Arena se convirtió en un solo coro, seguido de la energía de ‘El abuelo Frederick’ (junto a Sanguijuelas del Guadiana) y la rebeldía de ‘Pirata del estrecho’.
La noche cerró con la emotiva ‘Chinchetas en el aire’ y el broche final de ‘Trabubulandia’, poniendo fin a un concierto de más de dos horas que ha servido para confirmar que el “sentimiento garrapatero” no entiende de tiempos ni de modas, y que Valencia sigue siendo uno de los feudos más fieles para la banda andaluza.































































































































































































































