La construcción del futuro Paseo García Lorca supondrá para la ciudad de València ganar el segundo pulmón verde de la ciudad tras el Jardín del Turia, el gran parque lineal que atraviesa el casco urbano de oeste a este a lo largo del antiguo cauce del río. Una vez completado el soterramiento de las vías con los túneles del canal de acceso ferroviario, y cuando estén finalizados el Parque Central en su totalidad y el propio paseo, la capital valenciana contará con una gran malla verde continua que discurrirá desde la futura Estación Central hasta el bulevar sur, con una superficie total de 230.000 metros cuadrados (equivalente a 28 campos de fútbol).

Este espacio se conformará sumando los más de 110.000 metros cuadrados del actual Parque Central, también diseñado por la paisajista Kathryn Gustafson y que se completó en una primera fase con un acceso principal desde la calle Filipinas, más los 40.000 metros cuadrados del nodo central del parque que están pendientes de ejecutar, más la extensión el futuro paseo García Lorca, que tendrá una superficie de más de 80.000 metros cuadrados.
En total, 230.000 metros ininterrumpidos de malla verde desde el centro hasta la salida sur, lo que supondrá superar en extensión a los jardines de Viveros, que 172.969 metros cuadrados constituyen actualmente el segundo pulmón verde de Valencia.
El primero e indiscutible es el Jardín del Turia, con 1,36 millones de metros cuadrados de espacios ajardinados y arbolado (136 hectáreas) y que se extiende a lo largo de más de nueve kilómetros. Está considerado como el mayor jardín lineal de Europa.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, explicó en la presentación del diseño del Paseo García Lorca que esta infraestructura supone “una solución urbanística que va a transformar la ciudad”, ya que además de favorecer la permeabilidad de distritos y barrios que han estado durante décadas separados para las vías del ferrocarril “se constituirá como una gran eje verde que va coser barrios y conectarlos con el centro de la ciudad”.
“Análisis 360 grados”
El plan concebido por el Consistorio ha sido fruto, según manifestó, de un “análisis riguroso” hecho por los servicios municipales, el primero en este entorno, con el apoyo de una auditoria externa. “Se ha realizado un análisis 360 grados de la ciudad para adaptar esta actuación de manera equilibrada”.
“Los vecinos de San Vicente y la carrera de Malilla merecían una solución buena para ellos. Son los vecinos de hoy de Valencia. Generar un colapso y un incremento de la contaminación en la zona como punto de partida no nos parecía positivo”, añadió en referencia al Corredor Verde propuesto por el anterior Gobierno municipal.













































































































































































































