El crisantemo, la flor que da vida a los patios en otoño

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El crisantemo es una planta herbácea que produce sus flores cuando el verano ya empieza a quedar atrás. Está muy presente en fechas tan señaladas como el Día de Todos los Santos, hasta el punto de que es una de las que más se venden para rendir homenaje a los difuntos; pero también es una de las más queridas para embellecer los patios, como los andaluces.

Sin irnos muy lejos en Córdoba existe una larga tradición de decorar sus patios con plantas florales de todo tipo. Y lo saben hacer tan bien que la Unesco se fijó en ellos, declarándolos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Geranios y gitanillas, claveles, begonias… todos ellos tienen su momento de esplendor.

Y en un año como este, en el que estamos viviendo en plena pandemia, con la llegada del otoño sin duda nos podemos sentir mejor viendo las preciosas flores del crisantemo. La altura es de unos 40 centímetros, y sus flores están compuestas por una corona de pétalos o por más dependiendo de la especie y/o cultivar que se trate. Los colores también varían mucho: pueden ser amarillas, naranjas, rojas, rosas o blancas.

Esta es una planta que adoran también en Japón donde, si bien no es la flor nacional, tiene su propio festival: el Festival del Crisantemo de Bunkyo, que se celebra en el santuario Yushima Tenmangu durante el mes de noviembre. Allí, en Asia, es considerada como la flor del otoño, y en España la flor de los difuntos.

Pero más allá de que se las llevemos a nuestros seres queridos fallecidos, sin duda es una planta muy recomendada para cultivar en casa, sea en un patio, en un jardín o en interiores.

¿Cuáles son los cuidados del crisantemo?

Necesita una exposición luminosa, pero si se tiene en el exterior es importante protegerlo de las temperaturas frías. En este sentido, lo ideal es que no baje de los 13ºC, ya que así permanecerá con sus flores por más tiempo.

Si se opta por tenerlo dentro de casa, la habitación elegida deberá de estar ventilada, y la planta se tendrá que colocar lejos de los aparatos de calefacción así como de las ventanas, para que sus hojas no se quemen.

Otra de las cosas que hay que hacer de vez en cuando es regar al crisantemo. El riego se hará mojando la tierra, nunca las hojas, aproximadamente una o como máximo dos veces por semana. Es necesario que se deje secar un poco antes de volver a echarle agua, puesto que las raíces no toleran el encharcamiento y podrían sufrir daños irreversibles si tienen exceso de humedad.

Con el único propósito de que se vea muy bonito a diario, es aconsejable cortar las flores que se vayan marchitando. Esto servirá, además, para protegerla de las posibles plagas. Por supuesto, también se pueden cortar las que estén recién abiertas, para meterlas en un jarrón y decorar con él la estancia que se prefiera, o para rendir homenaje a ese ser querido que ya no está con nosotros.

Porque el crisantemo, independientemente de dónde se cultive y de dónde se encuentre, es una de las más bonitas y resistentes plantas que dan color a nuestro otoño.

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