‘Adiós, dueño mío’ trae desde siglo XVII la voz del feminismo

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Partiendo de la comedia escrita por María de Zayas (1590-1647), destacada autora del Siglo de Oro español, bajo el título ‘La traición en la amistad’, la versión propuesta por Emilio Hernández y llevada a la escena bajo dirección de Magüi Mira como ‘Adiós, dueño mío’,  nos invita a descubrir que ya hace muchos siglos mujeres como De Zayas eran unas avanzadas en el territorio de la libertad femenina y la independencia personal frente a al universo masculino que les tocaba vivir.

Magüi Mira junto a las actrices de la obra.

‘Adiós, dueño mío’ es una atractiva comedia de enredos amorosos, donde las pasiones bajas florecen sin tapujos, en la que cinco amigas se verán cortejadas y amadas (son mujeres que no se niegan los ardores del amor) por tres varones donjuanescos para quienes gozar de los placeres femeninos es un divertimento y una prueba de su hombría.

Respetando el verso y las características del texto del que nace, ‘Adiós, dueño mío’ se traslada hasta una composición actualizada, tan desnuda en elementos como un concepto brechtiano, donde reina un sofá de corte Bauhaus, creando una modelo minimalista de atrezzo y dejando el peso a un juego escénico muy posmoderno donde los personajes se desdoblan por las cinco intérpretes del elenco. Divertida, crítica, con ribetes de erotismo y notable denuncia social ‘Adiós, dueño mío’ es toda una apuesta al recuperar a una olvidada autora de mirada comprometida y afilada pluma. Estupendas Marta Calabuig, Pilu Fontán, Rosana Martínez, Laura Valero y Silvia Valero en sus papeles logrando dotar de vida (y actualidad) a las alegres mujeres que representan.

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