El Ayuntamiento de València ha instalado en el barrio de La Torre una escultura dedicada a las miles de personas voluntarias que participaron en las tareas de limpieza y recuperación tras la DANA del 29 de octubre de 2024. El monumento, inspirado en un dibujo del reconocido ilustrador valenciano Paco Roca, se encuentra en la plaza de l’Església de la Mare de Déu de Gràcia, frente a la parroquia del mismo nombre.

La obra representa a una joven voluntaria con la ropa manchada de barro, una escoba y un barreño, elementos que se convirtieron en símbolos de la movilización ciudadana durante los días posteriores a las inundaciones. Su mirada al frente pretende transmitir la determinación, la esperanza y el esfuerzo colectivo de quienes acudieron a ayudar a los municipios afectados.
La escultura ha sido realizada por los artistas Ángel de Fabero y José Ramón Puchades, a partir de una ilustración de Paco Roca que también sirvió de inspiración para el mural situado en la fachada de La Rambleta.
Una imagen para recordar la solidaridad tras las inundaciones
El monumento busca reconocer la respuesta espontánea de miles de ciudadanos que, durante los primeros días posteriores a la catástrofe, se desplazaron a las zonas afectadas para colaborar en la retirada de barro, la limpieza de viviendas y calles y la recuperación de espacios públicos.
La figura de la joven voluntaria pretende representar a todas esas personas anónimas que participaron en las tareas de ayuda, convirtiendo su esfuerzo en un recuerdo permanente dentro de uno de los barrios de València afectados por la DANA.
El ilustrador Paco Roca ha explicado que el origen de la escultura se encuentra en un dibujo realizado poco después de las inundaciones y que su intención era reflejar el movimiento solidario surgido entre la ciudadanía.
El artista ha destacado especialmente el optimismo que transmite la figura, su mirada hacia el futuro y la voluntad de recuperar la normalidad después de la tragedia.
La elección de La Torre como emplazamiento vincula el homenaje con uno de los espacios de la ciudad que sufrió las consecuencias de las inundaciones de octubre de 2024.
Una escultura de bronce de 2,30 metros de altura
La obra tiene 2,30 metros de altura y un peso aproximado de 370 kilos, unas dimensiones que han requerido un proceso de creación artística y de instalación desarrollado durante varios meses.
El modelado a escala real se completó entre junio y julio en el estudio 5PUNTO1, situado en Riba-roja de Túria. Durante esta fase, los artistas trabajaron junto al propio Paco Roca y personal del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico del Ayuntamiento de València para determinar los acabados y la tonalidad definitiva de la pieza.
Posteriormente, la escultura fue trasladada a un taller de fundición artística en Alcantarilla, Murcia, donde se llevó a cabo el proceso de elaboración de moldes de silicona, reproducción en cera y fundición del bronce mediante la técnica de la cera perdida.
Los trabajos continuaron hasta octubre con el ensamblaje de las diferentes piezas, el repaso de las uniones, el esmerilado y la aplicación de las pátinas que proporcionan a la escultura su acabado definitivo.
Una iniciativa elegida por los vecinos en los presupuestos participativos
La instalación del monumento responde a una propuesta ciudadana seleccionada en la octava edición de los presupuestos participativos del Ayuntamiento de València, correspondiente al periodo 2025-2026.
El proyecto cuenta con un presupuesto de 50.600 euros, IVA incluido, destinado a materializar este homenaje permanente a las personas que colaboraron de manera desinteresada durante la emergencia.
La intervención también ha requerido actuaciones de adecuación del espacio público para garantizar la estabilidad de la escultura.
El Ayuntamiento adjudicó los trabajos técnicos de cálculo de cimentación a la empresa Ibaizabal Técnicos y Obras, S.L.U., mientras que la ejecución material de la base fue realizada por Mesquecons, S.L., por un importe de 7.080,57 euros.
Las actuaciones incluyeron la preparación del terreno, la retirada de la capa orgánica del alcorque central y la construcción de una zapata de hormigón destinada a soportar el peso del monumento. Asimismo, se procedió al trasplante de un ejemplar arbóreo dentro de la misma plaza.
Un homenaje permanente a quienes ayudaron durante la DANA
Con esta nueva escultura, la plaza de l’Església de la Mare de Déu de Gràcia incorpora un elemento de memoria colectiva relacionado con uno de los episodios más graves vividos en la Comunitat Valenciana.
El monumento no representa a una persona concreta, sino al conjunto de voluntarios que participaron en las labores de ayuda y recuperación, muchos de ellos de manera espontánea y sin pertenecer a ninguna organización.
La figura diseñada por Paco Roca convierte así una de las imágenes más reconocibles de aquellos días, la de los ciudadanos equipados con escobas y cubos para retirar el barro, en un símbolo permanente de solidaridad, esfuerzo colectivo y recuerdo de la DANA de 2024.

















































































































































































































