La ciudad de València tendrá un Plan de Resiliencia contra las Olas de Calor 2027-2031, dotado con 10 millones de euros, para aumentar las zonas de sombra en la vía pública, en los parques infantiles y en los centros escolares, contará con 10.000 nuevos árboles, más fuentes Pudsar y con formación y prevención a la ciudadanía sobre las olas de calor a través del Plan Valencia +Segura.

Así lo ha anunciado este jueves la alcaldesa de la capital valenciana, María José Catalá, durante el debate sobre el estado de la ciudad que se celebra en el consistorio valenciano. La primera edil ha destacado que durante el pasado verano se han registrado “temperaturas extremas” y ha señalado que “las olas de calor van cada vez a más” y con “importantes consecuencias”, por lo que ha considerado necesario adoptar medidas para evitarlas o mitigarlas.
La responsable municipal ha repasado las iniciativas impulsadas por su ejecutivo en este sentido, con la instalación de 200 estructuras de sombra en 29 complejos deportivos municipales, nuevos sistemas de climatización en mercados, pérgolas bioclimáticas, refugios climáticos, “las primeras zonas de sombra en plazas públicas” y fuentes Pudsar de agua refrigerada que han “triplicado” las existentes hasta ahora.
“Pero no nos vamos a quedar aquí y hoy les puedo anunciar un Plan de Resiliencia contra las Olas de Calor 2027-2031, con una inversión de 10 millones de euros”, ha subrayado Catalá, que ha anunciado que se aumentarán “las zonas de sombra en la vía pública” en diferentes puntos de la ciudad y en parques infantiles y patios de colegios. Respecto a estos últimos, ha precisado que “los próximos serán el CEIP de Pinedo, el CEIP José Senén de Massrrojos y el CEIP de Moreras”.
Respecto a las fuentes de agua refrigerada ha apuntado que el próximo año se superarán las cien por toda la ciudad “y hasta llegar a las 200”, además de remarcado que se van a plantar “10.000 árboles para aumentar las zonas de sombra, además de todos los árboles en los próximos desarrollos urbanísticos”.
La alcaldesa ha añadido que el consistorio se apoyará “en un gemelo digital que localizará las islas de calor y permitirá ensayar cada actuación antes de ejecutarla”. “Queremos rebajar la temperatura de la ciudad y los momentos más duros de calor. Por primera vez en esta ciudad, vamos a emplear la compra pública innovadora para crear nuevos espacios de confort climático con soluciones que den sombra, refresquen el ambiente y reduzcan el calor. Y vamos a comenzar en tres puntos: Benicalap, en el Río y Patraix”, ha expuesto.
Además, ha aseverado que se renaturalizará el patio del colegio de Benimaclet, “para que sea más fresco tanto para el alumnado como para el barrio cuando se abra fuera del horario escolar” y ha dicho que se mejorará “la instalación deportiva de Campanar”.
Entre las iniciativas para hacer frente al calor, María José Catalá ha anunciado también que este otoño se concederán “subvenciones a jóvenes de entre 15 y 24 años para el diseño y desarrollo de proyectos de acción climática local a través de Bloomberg Philanthropies”. “Involucraremos a los más jóvenes para desarrollar proyectos orientados a la mitigación y adaptación del cambio climático, la mejora de la resiliencia urbana y la sensibilización ambiental”, ha detallado.
La primera edil ha avanzado, asimismo, que se quiere “dar un paso más” con el Plan Valencia + Segura y ofrecer “formación y prevención para la ciudadanía ante olas de calor”.
Protección de la Lonja
Entre las iniciativas previstas, ha anunciado también que se va a impulsar “un proyecto piloto en la Lonja para analizar, sensorizar y adoptar todas las medidas necesarias para proteger el edificio y sus alrededores de las olas de calor y de las lluvias torrenciales”. Valencia y nuestra provincia sufrieron hace casi dos años la peor tragedia de nuestra historia.
“La DANA del 29 de octubre de 2024 dejó un balance demoledor de víctimas mortales, 18 en nuestra ciudad que siempre estarán en nuestra memoria. Y también nos dejó la constatación de que nuestro territorio era muy vulnerable a efectos del cambio climático. Este ayuntamiento y todos sus trabajadores hicieron un trabajo ingente para recuperar la normalidad. Desde el minuto uno nos pusimos a trabajar no solo en lo que es una obligación para cualquier administración pública, sino también lo que para mí es una convicción: la ciudad debe ser más resiliente ante fenómenos extremos, ya sean inundaciones, incendios o apagones”, ha dicho Catalá.
Efectos del desvío
En este contexto, la alcaldesa ha avanzado el inicio de la instalación de macro-grupos electrónegos de alta generación en las plantas potabilizadoras de La Presa y el Realón y ha anunciado un “estudio específico de los efectos de los desvíos de –los barrancos de– la Saleta y del Poyo sobre el nuevo cauce” del río Turia, “dentro del Plan de Actuaciones para la Reducción del Riesgo de Inundación en el Área Metropolitana de Valencia”.
En el ámbito de las emergencias, la responsable municipal ha dado a conocer que estará en València “el primer centro logístico de Emergencias de Cruz Roja”. “La lección que nos dio la dana es clara: no podemos limitarnos a reconstruir sin más lo que teníamos, tenemos que estar mejor preparados para lo que pueda venir. Por ello, el Ayuntamiento va a seguir impulsando nuevas medias para hacer de València una ciudad más resiliente”, ha aseverado.
Tras ello, ha avanzado que se está trabajando para que la ciudad cuente con ese primer centro logístico “en un edificio municipal de más de 2.600 metros cuadrados”. Catalá ha comentado que cuando se produjo la DANA “el centro operativo de Cruz Roja estaba en Picanya (Valencia), anegado, y su capacidad de respuesta quedó absolutamente mermada por la inundación”, al tiempo que ha señalado que con el nuevo “ganará soberanía logística” y se garantizará “una respuesta inmediata ante una situación de emergencia” en la capital valenciana “o fuera” de ella.
Otras medidas anunciadas en este contexto por la alcaldesa han sido un Plan de Telecomunicaciones para garantizar que, en caso de emergencia, la red interna de comunicaciones siga funcionando; un Sistema de Aviso de Emergencias para personas con discapacidad, y un proyecto piloto de Vigilancia de la Salud de la Ciudad a través de las aguas como una herramienta de alerta temprana para vigilar la circulación de virus.























































































































































































