Un monolito recuerda en el Cementerio General de València a las víctimas del franquismo enterradas en una fosa común

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El Ayuntamiento de València ha colocado un monolito recordatorio de las personas asesinadas en València en los primeros años del franquismo y que yacen en una fosa común del Cementerio General. Se trata del primer acto de homenaje que les rinde el Ayuntamiento de la ciudad y que coincide con el 90 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, que se celebra mañana. El alcalde, Joan Ribó, ha remarcado que “dejaremos escrito, también en nuestros cementerios, el relato de nuestra ciudad”.

Para el alcalde, “el Cementerio General es uno de los lugares de la memoria de la ciudad de València, como tantos otros que cada día podemos pisar, como el Monasterio de San Miguel de los Reyes, el Centro Cultural de la Petxina, el centro administrativo Nou d’Octubre o, incluso, el campo del Mestalla, sin que la gran mayoría de la población lo sepa ni lo recuerde. Prisiones, campos de concentración, cementerios donde sufrieron, fueron encarcelados o fusilados hombres, mujeres y niños; los padres o los abuelos de los valencianos y valencianas que hoy caminan por nuestras calles y que merecen ser recordados. Son historia nuestra que no conocemos y no hay indignidad que pueda silenciarla ni permitiremos que se lance más tierra sobre el olvido”.

Por eso, en palabras del alcalde, “este gobierno no se olvida de nuestro pasado, mejora los espacios, da voz a quienes durante demasiado tiempo la perdieron y permanecían en una fosa común mientras sus familiares los continuaban buscando. Dejaremos escrito en nuestros cementerios el relato de nuestra ciudad. Lleno de matices, sin duda, y, por eso, más rico”.

Ribó ha subrayado que “los demócratas tenemos las esperanzas puestas en la Ley de Memoria Histórica para buscar y encontrar todas las identidades perdidas de las víctimas que, ahora y aquí, todavía no tienen nombre y apellido”. En este sentido, y citando el poema de Luis Cernuda “Las ruinas”, el alcalde espera que dejen de ser “la inmensa muerte anónima”.

Joan Ribó ha recordado el caso de Teófilo Alcorisa, “enterrado en una fosa común del Cementerio General, y que fue exhumado en 2015 después de reiteradas peticiones de su familia al anterior gobierno municipal” y se ha referido expresamente al “traslado de restos de la fosa común del Cementerio General a una cantera de Sagunto, una vergüenza que se perpetró en 2006 y que todavía recordamos”.

El alcalde ha repasado la actuación del Ayuntamiento en materia de memoria histórica durante los últimos años, como la exhumación de los restos de Alcorisa, la dignificación de la zona verde situada sobre la fosa, la colocación de placas a las víctimas de los bombardeos fascistas, las mejoras realizadas en el Cementerio Civil de València y la colocación de placas recordatorio a los brigadistas internacionales. Ribó ha reconocido, sin embargo, que “evidentemente, con esto no  suficiente”.

Ribó ha manifestado que “los cementerios son museos vivos de nuestra ciudad. En ellos encontramos todas las manifestaciones artísticas que se han dado en el mundo desde finales del siglo XIX, también de los cambios sociales y culturales de nuestra sociedad”. En este sentido, el alcalde ha recordado los ejemplos de cementerios como “el de Lachaise, en París, un museo al aire libre donde recordar y homenajear a las personas que conforman la historia de la ciudad y de todo el mundo, o el cementerio de Colliure, donde descansa Antonio Machado, después de abandonar Rocafort camino del exilio francés, y que es visitado por miles de personas cada año”.

“València quiere ser igualmente una ciudad que recuerda a sus muertos y les rinde homenaje de maneras muy diferentes, todas buenas y adecuadas. De hecho, estos días también trasladamos al Cementerio General de València el sarcófago que Mariano Benlliure realizó para Blasco Ibáñez por encargo del Ayuntamiento. También la Guerra Civil y la dictadura aplazaron 80 años este traslado”.

 

El monolito

El monolito instalado en el Cementerio General tiene unas medidas de 1’95 x 1’16 x 0’88 m. Descansa sobre una base de 1’29 x 0’99 x 0’20 m. y está tallado en piedra de Borriol. Las tres caras principales son lisas y la parte posterior es rugosa. Sobre el monolito figura el escudo de la ciudad, la frase “En memoria de quienes aquí fueron arrojados, víctimas del franquismo, el odio y la intolerancia”, y un fragmento del poema “El herido” del poeta oriolano Miguel Hernández.

“Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

La memoria histórica

Por su parte, el concejal de Cementerios, Alejandro Ramon, ha destacado en su alocución que “la recuperación de la memoria es también una cuestión de justicia, de recuperación de la dignidad de las víctimas y también una reparación y un lenitivo para las personas que las quisieron”.

El concejal ha explicado que las frases del monolito han sido “consensuadas y dialogadas con las asociaciones para la memoria histórica”. En este sentido, el edil ha destacado que la decisión de incluir un poema de Miguel Hernández “es la manera de rendir homenaje a uno de los más grandes poetas valencianos un año después de que el alcalde de Madrid decidirá quitar esta poesía del homenaje a las víctimas en el cementerio de Almudena”.

Ramon ha finalizado asegurando que “estas acciones de homenaje no miran al pasado sino al futuro porque, solo con dignidad y memoria, podremos crear una democracia más firme”.

Al acto han asistido Matías Alonso, del Grupo por la Recuperación de la Memoria Histórica de la Comunitat Valenciana; Alicia Gutiérrez y Ayelén Salamié en representación de la Plataforma por la Memoria del País Valenciano; y el escritor y bibliófilo Rafael Solaz, artífice entre otras iniciativas de la visita guiada 'El Museo del Silencio' por el interior del Cementerio General, entre otras personas.

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