Cómo solucionaría el PSPV de Alfafar el desastre de la basura

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Gobernar un municipio exige capacidad de gestión, anticipación y valentía política, no recurrir a la mentira sobre la carga fiscal que soportan los vecinos y vecinas de Alfafar ni cruzarse de brazos mientras los problemas se acumulan en la puerta de los vecinos. La gestión de los residuos urbanos y la improvisada implantación de la nueva tasa de basuras en nuestro municipio se ha convertido en el perfecto ejemplo de cómo no se debe dirigir una ciudad.

Vista del ayuntamiento de Alfafar con su arquitectura distintiva

Conviene recordar la verdad frente al ruido de la propaganda. La Ley 7/2022 obligaba a todos los ayuntamientos de España a implantar una tasa de residuos basada en el principio comunitario de que “quien contamina, paga”. Cumplir la ley era un imperativo legal que votamos por responsabilidad institucional, pero lo hicimos también desde la esperanza -reconozco hoy que un tanto ilusa- de que el equipo de gobierno, con su mayoría absoluta, aprovecharía el margen de tres años otorgado por la norma para convertir a Alfafar en un referente de ciudad inteligente. Confiamos en que se utilizaría ese tiempo para modernizar el servicio, digitalizar la recogida y preparar una transición ecológica justa.

El gobierno local del Partido Popular prefirió la desidia. No movió un solo dedo en tres años y, cuando llegó la fecha límite, aplicó la vía más vaga, injusta e improvisada: imponer una tarifa plana de 92,76 euros por vivienda. Cobrar exactamente lo mismo a una persona pensionista que vive solo que a un gran inmueble o a una empresa con decenas de trabajadores no es aplicar el principio ambiental de que “quien contamina, paga”. Es un castigo lineal que atenta contra la capacidad económica del hogar y que penaliza por igual al que recicla de forma ejemplar y al que no clasifica un solo envase. Todo ello aderezado con promesas de bajadas del IBI aplazadas a dos años vista que benefician más en euros a las grandes propiedades que a las rentas trabajadoras.

Frente a este desastre de gestión, desde el Grupo Socialista no nos limitamos a señalar las deficiencias del presente. Tenemos un plan claro, técnicamente solvente y diseñado para transformar de raíz el servicio de basuras en un sistema moderno, justo y verdaderamente ecológico.

En primer lugar, convertiremos a Alfafar en una auténtica ciudad inteligente aplicando la tecnología al servicio de la justicia ambiental. Instalaremos de manera progresiva contenedores inteligentes con identificación por chip y sistemas de acceso mediante tarjeta ciudadana o aplicación móvil, evaluando además sistemas de recogida selectiva por barrios. Solo midiendo e identificando lo que deposita cada hogar es posible aplicar de verdad el principio de “quien contamina, paga” y recompensar el esfuerzo de quienes separan en origen.

Pondremos fin a la cuota única e indiscriminada de 92,76 euros. Reformaremos la ordenanza para introducir una estricta progresividad fiscal que tenga en cuenta el número de residentes en la vivienda y la capacidad económica real de la unidad familiar, garantizando un escudo social con bonificaciones automáticas de hasta el 50% para pensionistas con bajos ingresos, familias numerosas, colectivos vulnerables y hogares en riesgo de exclusión.

Conjuntamente premiaremos de forma directa el civismo y el compromiso con el medio ambiente. El reciclaje debe tener un beneficio tangible en el bolsillo del ciudadano. Tenemos preparado un sistema de incentivos reales a las buenas prácticas medioambientales. Un sistema de recompensas que valore el esfuerzo que cada familia desde su hogar hace por bien común, por el beneficio de lo colectivo.

Por último, ajustaremos la fiscalidad de forma sincrónica y transparente. Basta de parches y promesas a tres años vista: cualquier alivio fiscal compensatorio en impuestos como el IBI se ejecutará en el mismo ejercicio presupuestario y de forma proporcional en euros reales, protegiendo siempre a las familias con menos recursos frente a los inmuebles de alto valor catastral.

La gestión de los residuos no debe ser la excusa del gobierno municipal para recaudar por la vía rápida y sin hacer el trabajo previo. Alfafar no necesita más improvisación ni relatos contables engañosos; necesita un gobierno con coraje, solvencia técnica y sensibilidad social. Existe otra forma de gestionar los servicios públicos: con inteligencia, con tecnología y con justicia tributaria. Ese es el proyecto de ciudad que defiendo y el compromiso firme que asumo con cada vecino y vecina para construir el Alfafar que nos merecemos.

[ Rubén Martínez | Candidato del PSPV a la Alcaldía de Alfafar | @psoealfafar ]

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