Se equivocó… Y mucho

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Podría escribir sobre indultos, vacunas, el toque de queda o trasvases, pero he preferido hablar de políticos a la fuga. Sí, pero no de esos políticos que se van de sus partidos y se fugan con su acta, tampoco me refiero a los que se mimetizan como un camaleón y se fugan de un partido a otro; sino a los políticos que se fugan de sus responsabilidades. Esa es la nueva forma de “fuga”. Una práctica que consiste en no comparecer en las instituciones públicas, para dar explicaciones.

Cada vez más habitual y, con más frecuencia, los altos cargos del Botànic deciden unilateralmente cuándo quieren ir o no ir a un pleno o a una comisión y someterse a las preguntas de los parlamentarios.

Esta semana, hemos tenido un claro ejemplo con el conseller Rubén Martínez Dalmau. Estábamos expectantes ante la idea de que nos resolviese un enigma todavía sin resolver: a la Fundación CEPS que él había presidido se le exige, por parte de la Conselleria de Transparencia, la devolución de una subvención. Esta fundación llevaba mas de cuatro años sin actividad y, de golpe y de repente, desde Madrid se realiza un ingreso por importe de 21.000 euros para saldar una deuda de la fundación con la Generalitat Valenciana.

Este pago misterioso, ¿no le preocupa al conseller Dalmau? ¿de dónde sale  ahora este dinero? Simplemente, queríamos preguntarle sobre esto.

Tal vez, porque a un ciudadano de a pie, si va a un banco e ingresa más de mil euros, debe de dar bastantes explicaciones para evitar posibles blanqueos. Pues imagínense más de 21.000 euros y, además, en nombre de una fundación que ya no existe. Raro, pero que muy raro, permítanme que piense que es.

Pero, como al conseller Dalmau no le gustan las preguntas incómodas, prefirió optar por “no voy, estoy ocupado.” Ese ninguneo a las Cortes Valencianas, lugar donde reside la soberanía del pueblo valenciano, me parece un desprecio absoluto a la labor de la oposición.

Para mí, esta forma de actuar es típica de un político afín a un régimen dictatorial y que se cree estar por encima de las instituciones, como así pudo conocer el señor Dalmau, de primera mano, cuando asesoró en Venezuela al comandante Maduro. Pero este nunca debería ser el comportamiento de políticos en un estado democrático, social y de derecho, como así define a España nuestra Constitución.

Tome nota, señor Dalmau, no se vuelva a fugar y recuerde siempre que el respeto a la oposición es muy saludable democráticamente.

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