Camino difuso, pero firme

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Venimos de asistir a un capítulo, por lo menos vergonzante, de nuestra reciente historia democrática. El socialismo sanchista, con su delfín Ábalos como altavoz, ha aceptado el trágala impuesto por su socio de gobierno, Podemos.

A cambio de un ‘Sí’ para los Presupuestos Generales del Estado para 2021, el PSOE ha accedido a obviar diversos derechos fundamentales, reconocidos en nuestra Constitución para todos los españoles. Exigencias todas de partidos que comparten objetivo común: el fin de nuestro sistema democrático y constitucional. Y como buenos oportunistas, han observado la debilidad de este PSOE, derivada de la vanidad de Sánchez, para posibilitar sus designios más inimaginables. Todo, a costa del conjunto de los españoles.

Esta alianza se ha reeditado con motivo de la nueva ley educativa, comúnmente llamada Ley Celaá, en la que el PSOE y socios pretenden negar el derecho fundamental de los padres a elegir libremente la educación de sus hijos. Es en este proyecto de ley donde el gobierno de Sánchez acepta la eliminación del castellano como lengua vehicular en la educación, contraviniendo claramente el artículo 3º de nuestra Carta Magna, y dejando desamparados a aquellos estudiantes que pretenden aprender en el idioma de todos los españoles y su Autonomía se lo niega.

La educación especial también se sitúa en el punto de mira del gobierno y allegados, previendo la extinción de estos centros en un plazo de 10 años, o como mínimo, dificultando la elección de la educación para sus hijos de estos padres. Todo esto sin contar con el sector educativo ni sus actores.

Los socios de investidura, y de gobierno, de Pedro Sánchez tienen muy claro su ruta a seguir y cuál es su destino final. La imposición de un modelo de estado, como poco, de voz única. Pensamiento único, señalando y castigando el pensamiento discordante. Cultura única, denostando la expresión distinta al argumento estatal y la utilización de lenguas no bendecidas por el politburó. Criminalizando la educación que pretende ciudadanos libres y críticos, capaces de desarrollar procedimientos mentales autónomos del sistema instaurado.

Estos anhelos de Podemos, nacionalistas, bildueros y demás enemigos del proyecto común quedarían en eso, anhelos, con un bloque constitucionalista fuerte y unido, con un PSOE imbuido de sentido de estado. Pero no es el caso, las aspiraciones de estos grupos pueden ser más reales que nunca, porque Sánchez tiene un plan: retener La Moncloa por encima de todo.

[ Amparo Folgado | portavoz Grupo Popular Ajuntament de Torrent |@amparofolgado ]

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