El éxito de la normalidad

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Aún de resaca poselectoral, tras la victoria sin paliativos de Isabel Díaz Ayuso y el PP en la Comunidad de Madrid, se suceden los análisis alrededor de estos comicios, desde las posiciones con buen resultado, pero sobre todo desde las formaciones que no han cubierto sus expectativas. ¿El resumen de todos estos análisis? La sencillez, la normalidad, ha triunfado. Y es que Isabel Díaz Ayuso, como es una constante en ella desde que saltara a la primera línea política, ha hecho suya la frase del poeta americano Henry Wadsworth Longfellow: “En el carácter, en la forma, en el estilo, en todas las cosas, la excelencia suprema es la sencillez”. De ahí que haya duplicado sus resultados respecto a 2019.

Isabel Díaz Ayuso ha conseguido conquistar a más de 1.600.000 personas, que le han dado su confianza en las urnas, a través de una forma de gobernar cercana, de a pie, teniendo la lógica como guía de su actuación de gobierno, sin alejar sus políticas de la realidad que están sufriendo los madrileños.

Claramente se puede decir que la Presidenta madrileña personifica la tan ansiada normalidad, el sentido común, algo que desde hace algún tiempo se había perdido en las altas esferas de la política. Y eso, el ciudadano, lo agradece y lo premia. Para muestra un botón.

También han valorado los ciudadanos madrileños que su Presidenta, en estos tiempos convulsos, les haya tratado como adultos, sin imponerles tutelas ni controles propios de la escuela elemental.

Ayuso ha confiado en la madurez y la responsabilidad de los madrileños, sabiendo que eran conscientes de las circunstancias y que su comportamiento no iba a ser contrario a lo que la situación demandaba. Supo en todo momento que un exceso o abuso en las restricciones no iba a tener otro resultado más que su incumplimiento por parte de los ciudadanos.

La coherencia, la sencillez, la normalidad o la cercanía se resumen en una imagen: Isabel Díaz haciendo cola para votar, como el que más, esperando su turno, con unos vaqueros y unas zapatillas. Otro punto a su favor. Tampoco ha ayudado mucho a la causa de la izquierda declaraciones, desde puestos de responsabilidad del Estado, cuestionando la cultura o estatus del electorado.

Además, los que se atribuyen la etiqueta de adalides del respeto y apoyo a la mujer, haciendo gala de su hipocresía, la han vilipendiado e insultado meses atrás, haciendo flaco favor a dicha causa. Así que, si a una buena Presidenta y política se le une un adversario errático y desnortado, lo mínimo que puede suceder es rozar una mayoría absoluta.

[ Amparo Folgado | portavoz Grupo Popular Ajuntament de Torrent |@amparofolgado ]

 

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