Ocho centros municipales para mayores cuentan ya con parques biosaludables en València

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Pilar Bernabé, concejala de Envejecimiento Activo, apuesta por “reforzar un modelo que sea activo, saludable y participativo”, y que cumple con los objetivos “de mejorar la calidad de vida de las personas mayores”.

Los parques biosaludables, que ya se encuentran instalados y operativos en 8 Centros Municipales de Actividades para Personas Mayores (CMAPM), responden según Bernabé “al compromiso de la concejalía de Envejecimiento Activo de promover un servicio público y gratuito que ponga el foco de atención en el bienestar y salud de la población mayor de 60 años de nuestra ciudad”. Asimismo, la instalación de estos parques biosaludables obedece “a la necesidad de crear espacios verdes al aire libre en los que, además de promocionar la socialización, se proporcionen medios que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas mayores mediante el desarrollo de actividades físicas”, ha manifestado la concejala.

El suministro de los parques biosaludables y su instalación, para la que ha sido necesaria realizar obras para su correspondiente cimentación que “garantice su estabilidad y funcionamiento”, han contado con una financiación de 38.079,91€. En total, han sido emplazados 41 aparatos en circuitos repartidos entre los CMAPM Borbotó, Benicalap, Benimaclet, Giorgeta, Fuensanta, Monteolivete, San Marcelino y San Isidro.

Cada parque biosaludable está compuesto por un circuito de entre 3 y 8 aparatos de ejercicio físico, concebidos a efectos de mantener y desarrollar capacidades tales como “el equilibrio, la coordinación, la fuerza, la elasticidad, la movilidad y la agilidad”. Algunos de los tipos de aparatos biosaludables que se han instalado son los conocidos como el “volante de 4 mandos”, la “bicicleta con respaldo”, la “prensa horizontal doble”, el “elevador”, la “elíptica” o el “timón doble”.

Los beneficios que conlleva la práctica de la actividad física que se puede llevar a cabo en estos parques biosaludables “buscan incidir en una mejora de la capacidad cardiovascular, un fortalecimiento muscular y óseo, una mejora de la capacidad inmunitaria, ayudando a controlar el peso y mejorando la coordinación locomotora y el equilibrio de quienes se ejercitan en ellos”, ha remarcado la concejala de Envejecimiento Activo, Pilar Bernabé.

Por otra parte, el uso de los circuitos biosaludables posee para Bernabé “un marcado carácter preventivo”, ya que pueden ayudar a paliar dolencias o lesiones concretas, como la osteoporosis o el alivio de dolores de espalda, además de contribuir a poner un freno que retrase la falta de autonomía a partir de cierta edad”. “La suma de todo ello, puede aportar una serie de beneficios en el que las personas que los usen experimenten un mejor humor y sensación del bienestar, a la vez que se fortalece la autoestima y autoconfianza”, ha concluido.

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