Muere electrocutada en un poste eléctrico de l’Albufera un águila pescadora

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Se ha confirmado la muerte, en el Parc Natural de l’Albufera, de Marina, un ejemplar de águila pescadora que, junto a otros tres, fue introducido no hace aún un año en el Marjal de Pego-Oliva. El triste desenlace de esta historia lo cuenta con pesar el Servicio de Vida Silvestre, de la Dirección General de Medio Natural y de Evaluación Ambiental de la Conselleria de Agricultura.

Las cuatro águilas pescadoras fueron cedidas por la Junta de Andalucía en un proyecto de reintroducción de la especie en el Marjal participado por los municipios de Pego, Dénia, Xàbia y Oliva en colaboración con la Fundación Migres y la Generalitat. Las cuatro rapaces procedían de Cádiz, Huelva y Baleares. Los compañeros de Las Provincias se hacían eco de la noticia, entonces, de un ambicioso y esperanzador proyecto. El Marjal de Pego-Oliva volvía a acoger águilas pescadoras tras 33 años de ausencia, algo para celebrar.

Marina era una hembra joven, nacida el 23 de abril de 2019 en Cádiz, y llegó al 14 de junio al Marjal de Pego-Oliva para reproducirse. Tras pasar un tiempo en el jaulón de aclimatación de la Muntanyeta Verda, en Pego, fue liberada el 8 de julio para aprender a volar y pescar. Sus primeras exploraciones la llevaron a Cartagena, Albacete y Castelló.

Se le seguía la pista gracias al dispositivo emisor GPS/GSM que llevaba y gracias a él se pudo saber que el 6 de septiembre llegó a l’Albufera de València, donde se instaló y ha estado viviendo con breves visitas fuera, sobre todo hacia el nuevo cauce del Túria y al Puerto de València. Pronto se convirtió en una valenciana más, quizás hechizada por el mismo embrujo que viene atrayendo a reyes, vasallos y todo tipo de personal a esta ciudad a través de los siglos.

En este tiempo con nosotros, Marina ha mostrado una excelente adaptación al medio natural de l’Albufera, volando y pescando con regularidad y siendo repetidamente observada por los ornitólogos locales en un espacio que acogió esta temporada otros ejemplares invernantes de la especie.

El emisor GPS de Marina la localizó por última vez el pasado 28 de enero en unas coordenadas que coincidían con la localización de un apoyo eléctrico. Se temió lo peor, habida cuenta del problema recurrente que existe en nuestra Comunitat con la electrocución de aves en tendidos eléctricos. No se recibió más información de ella y así comenzó el día 3 de febrero una búsqueda dificultosa, ya que la última señal recibida procedía de un arrozal inundado. Los agentes medioambientales del Parque Natural y los técnicos del Servicio de Vida Silvestre trabajaron en ello con la ayuda de una embarcación y sin cejar en el empeño y así, finalmente, localizaron el cadáver de Marina el día 6 de febrero.

Los restos fueron trasladados al Centro de Recuperación de Fauna ‘La Granja’ de El Saler y la necropsia practicada al cuerpo no dejó lugar a la duda: Marina se había electrocutado en un apoyo eléctrico.

Se evidencia con este lamentable accidente una vez más el riesgo que supone la existencia de apoyos eléctricos en los que aves de esta especie suelen posarse. En el caso que nos ocupa, Marina no ha dejado de usarlos desde que voló por primera vez en Pego y su periplo desde ese momento ha constituido una auténtica ruleta rusa que ha acabado tristemente en l’Albufera, al tropezar con uno de estos postes sin dispositivos de aislamiento, como los que todavía quedan en el territorio pese a los esfuerzos llevados a cabo para corregir esta situación.

El poste en el que acabó la vida de Marina pertenece a Iberdrola y a esta empresa se avisó poniendo en conocimiento de esta circunstancia desde el Servicio de Vida Silvestre. Fruto de este contacto se ha celebrado una reunión a tres bandas con el Parc Natural de l’Albufera, el Servicio de Vida Silvestre e Iberdrola para examinar la situación de los apoyos eléctricos en este espacio protegido.

En esta reunión Iberdrola puso de manifiesto su compromiso para solucionar este problema lo más rápido posible en todo el Parque Natural y así, está prevista la correción urgente de 90 apoyos eléctricos en la zona en la que se ha producido la electrocución y a medio plazo -lo más breve posible-, en la zona norte por la que también se estuvo moviendo este ejemplar de águila pescadora.

Con un poco de suerte y el compromiso de todos los agentes implicados, la muerte de Marina no habrá sido en balde y administración y empresas pondrán todo de su parte para prevenir estos accidentes. No anda la Comunitat Valenciana sobrada de población de aves en general, y de aves rapaces en particular.

200 ejemplares electrocutados en Requena-Utiel en 2019

Con los cables de alta tensión que también cercenan la población de todo tipo de aves por todo el territorio, son dos problemas que hay que solucionar con la mayor brevedad y a no tardar.

Sólo en la comarca de Requena-Utiel, durante 2019 los agentes medioambientales han recogido la escalofriante cifra de 200 ejemplares da fauna muerta en tendidos eléctricos. La cifra cobra mayor protagonismo si tenemos en cuenta que se trata de una sola comarca, y tras revisar sólo un tercio de los apoyos eléctricos existentes en ella.

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