Mislata aplica un tratamiento biológico para prevenir la procesionaria en los pinos de La Canaleta

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Prevenir la proliferación de la procesionaria, la plaga más temible que afecta a los pinos mediterráneos, es el objetivo del último tratamiento realizado por los operarios de la empresa municipal Nemasa en el Parque de La Canaleta, el principal pulmón verde de la ciudad, para garantizar la buena salud de los centenares de ejemplares que pueblan esta gran zona verde

El tratamiento consiste en aplicar un insecticida microbiológico, a base de esporas de bacillus, junto con una mezcla de aceite vegetal para aumentar su eficacia en el control de la procesionaria. Como explica la portavoz municipal y concejala de Medio Ambiente, Mª Luisa Martínez Mora, “el tratamiento es totalmente inocuo tanto para personas como para animales, además de ser respetuoso con el Medio Ambiente, ya que Mislata no tratamos con productos químicos”.

Aunque no existe ningún riesgo para los usuarios del parque, el Consistorio ha decidido cerrar durante tres días La Canaleta para que los operarios puedan realizar las fumigaciones preventivas sin causar molestias a la ciudad. Mañana jueves, cuando finalicen los trabajos, el parque volverá a abrir sus puertas y recuperará todos los servicios que se prestan en el interior de las instalaciones. En el resto de pinos repartidos por el casco urbano, Nemasa aplicará el mismo tratamiento pero por endoterapia, que consiste en la inyección de la sustancia fitosanitaria en el tronco.

El tratamiento tiene como objetivo evitar la proliferación de los ejemplares adultos de la procesionaria, ya que el ciclo biológico de este tipo de oruga comienza a finales de verano y dura todo el año. Estos tratamientos se realizan tanto ahora en diciembre, para evitar la procesionaria adulta, como a finales del mes de agosto.

La procesionaria del pino es la plaga más común que afecta a los pinares mediterráneos. En invierno se alimentan de las acículas o pinocha de los pinos, provocando que éstas se sequen y caigan, debilitando a los árboles. Sin embargo, el daño más importante lo hacen desde el final del invierno hasta mitad de primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces.

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