Manel Mazaira (Barcelona) es consultor, formador y coach en liderazgo e inteligencia emocional. Une experiencia directiva y diseño de procesos con una mirada narrativa que convierte la reflexión en viaje y la acción en aprendizaje.
Pregunta: ‘El viaje de Nexus’ gira en torno a un gato que no enseña ni da respuestas cerradas, sino que acompaña y provoca hallazgos. ¿Por qué elegiste la figura de Nexus?
Manel Mazaira: No quería construir un personaje que actuara como maestro, gurú o guía tradicional. Me interesaba una presencia que acompañara desde el silencio, la observación y una forma de sabiduría más sutil. Y creo que un gato representa muy bien eso.

P.: ¿Qué tienen los gatos de particular?
M.M.: Los gatos están presentes, pero no invaden. Observan, se acercan cuando lo sienten, se retiran cuando lo necesitan y tienen una manera muy propia de habitar los espacios. Esa forma de estar me parecía perfecta para representar el tipo de acompañamiento que quería transmitir en el libro.
P.: El nombre Nexus también parece tener un peso simbólico. ¿Qué significa para ti?
M.M.: Habla de conexión, de vínculo y de puente. Nexus conecta al personaje con su propia verdad, con sus heridas, con sus miedos, con sus decisiones y con esa parte interior que a veces queda tapada por el ruido del día a día.
P.: Hablas de una forma de acompañar que no invade. ¿Qué representa Nexus en ese sentido?
M.M.: Nexus nace de una fusión muy particular: el cuidado sin salvar y el acompañamiento sin invadir. Esa idea es clave. Cuidar no siempre significa rescatar al otro o darle una respuesta inmediata. A veces, cuidar es estar presente, sostener el espacio y confiar en que la otra persona también tiene recursos para atravesar su propio proceso. Nexus representa simbólicamente una forma de acompañar muy cercana a la esencia del coaching: presencia, escucha, preguntas, respeto por el ritmo del otro y confianza en que cada persona puede encontrar sus propias respuestas. No aparece para decirle al personaje qué tiene que hacer. No viene a corregirlo, ni a dirigirlo, ni a salvarlo. Aparece para provocar un pequeño hallazgo, para abrir una pregunta, para crear un espacio donde el personaje pueda escucharse de otra manera.
P.: La obra mezcla ficción, narrativa experimental y pequeñas prácticas al final de cada capítulo. ¿Cómo encontraste el equilibrio entre contar una historia y ofrecer al lector una herramienta para su vida cotidiana?
M.M.: El equilibrio me costó al comienzo. Sin embargo, apareció cuando entendí que la historia debía ir siempre por delante de la herramienta. No quería que el relato fuera una excusa para dar una lección, ni que la práctica final convirtiera el capítulo en un ejercicio obligatorio. Para mí era importante que el lector pudiera vivir algo a través de ese capítulo: reconocerse en una escena, sentir una emoción, conectar con una pregunta o mirar una situación desde otro lugar. Creo que una historia es una de las formas más antiguas y profundas de llegar a alguien, porque no entra imponiendo una idea, sino que abre una experiencia.
P.: ¿Qué querías que sintiera el lector antes de llegar a la parte más práctica del libro?
M.M.: Con la ‘Huella de Nexus’, el lector puede llevar lo que le ha llegado a su propia vida, pero siempre desde la libertad de elegir por sí mismo. La herramienta funciona como una invitación, no como una instrucción.
P.: ¿Quién crees que puede sentirse especialmente acompañado por este libro?
M.M.: Cualquier lector que esté atravesando una etapa de búsqueda, de cambio o de incertidumbre. Pero también cualquiera que, aunque aparentemente esté bien, tenga preguntas abiertas por dentro. Los temas que aparecen en ‘El viaje de Nexus’ son profundamente transversales: el miedo, la culpa, la duda, la necesidad de sentido, la dificultad para escucharnos, los bloqueos internos o la búsqueda de equilibrio no son asuntos nuevos. Siempre han formado parte de la experiencia humana. Lo que ocurre es que hoy están muy presentes, quizá porque vivimos con mucho ruido, mucha prisa, mucha exigencia y poco espacio real para detenernos.

P.: ¿Por qué crees que esos temas conectan tanto con el momento actual?
M.M.: Nexus aparece precisamente en esos momentos en los que los personajes se sienten bloqueados o desconectados de sí mismos. No llega para resolverles la vida, sino para acompañar ese instante en el que algo necesita ser mirado de otra manera. El libro puede conectar tanto con personas que ya están familiarizadas con el crecimiento personal como con lectores que simplemente buscan una historia que les haga sentir, pensar y reconocerse. ‘El viaje de Nexus’ es para quienes sienten que están en camino. Para quienes no quieren que les digan cómo vivir, pero sí agradecen encontrarse con relatos que les inviten a detenerse, respirar y preguntarse: “¿Qué parte de esto también habla de mí?”.
P.: Uno de los rasgos más originales del libro es que no se presenta como un manual, ni como terapia, ni como un curso de productividad, sino como un espacio para escucharse. ¿Qué querías evitar y qué querías ofrecer con este enfoque?
M.M.: Quería evitar la sensación de receta. Vivimos en un momento en el que se nos ofrecen fórmulas rápidas para casi todo: para sanar, para ser más productivos, para encontrar propósito, para gestionar emociones o para cambiar nuestra vida. Y aunque algunas herramientas pueden ser útiles, también creo que el proceso humano es mucho más complejo, más íntimo y más profundo que una lista de pasos. No quería escribir un libro que le dijera al lector lo que tenía que hacer, ni que prometiera respuestas universales o certezas absolutas. Cada persona llega a una lectura con su historia, su ritmo, sus heridas, sus preguntas y su momento vital. Por eso me interesaba crear un espacio más respetuoso, donde el lector no se sintiera dirigido, sino acompañado.
P.: Entonces, más que dar respuestas, ¿buscabas crear un lugar de pausa?
M.M.: Lo que quería ofrecer era precisamente eso: un lugar de pausa. Un libro que no empujara, sino que invitara. Que no diera órdenes, sino preguntas. Que no intentara corregir al lector, sino ayudarle a mirarse con más honestidad y más calma. Como coach, creo profundamente en el poder de la escucha. Muchas veces las personas no necesitan que alguien les dé una respuesta inmediata, sino un espacio donde puedan escucharse sin juicio. El viaje de Nexus nace desde la idea de una experiencia narrativa que puede abrir conciencia. Quería dejar al lector la libertad de encontrar su propio significado.
P.: ¿Cómo te gustaría que el lector se acercara a esas prácticas?
M.M.: Me gustaría que el lector la utilizara sin presión, como una pausa auténtica. Puede escribir, reflexionar, cerrar los ojos, dejar la pregunta reposando o volver a ella días después. La práctica no busca productividad, busca presencia. Para mí, esa es la esencia de la ‘Huella de Nexus’: una marca pequeña, pero significativa. Algo que no pretende cambiarlo todo de golpe, sino abrir un espacio de conciencia. A veces una sola pregunta, si llega en el momento adecuado, puede acompañarnos mucho más de lo que imaginamos. Es el llamado efecto mariposa. También me gusta pensar que cada lector construirá su propio recorrido. Algunos leerán el libro de forma más lineal, otros se detendrán en ciertos capítulos. Y algunos quizá volverán a una ‘Huella’ tiempo después y la entenderán de otra manera. Eso también forma parte del viaje.

P.: ¿Por qué crees que puede conectar también con lectores que no buscan un libro de crecimiento personal?
M.M.: Porque la puerta de entrada no es la teoría, sino la historia. Nexus aparece en la vida de distintos personajes, cada uno con sus conflictos, sus bloqueos y sus búsquedas. Y a través de esas historias el lector puede sentir que no está recibiendo una lección, sino acompañando un proceso que quizá también tiene algo que ver con el suyo. Es una invitación a entrar no desde la obligación de aprender algo, sino desde la posibilidad de escucharse de una manera distinta. Y quizá le diría algo muy sencillo: “No tienes que creer en el crecimiento personal para leer este libro. Basta con que alguna vez te hayas sentido perdido, hayas tenido miedo, hayas dudado de ti o hayas necesitado entender mejor lo que te estaba pasando”.
P.: Si tuvieras que explicar ‘El viaje de Nexus’ a alguien que no suele leer libros de crecimiento personal, ¿qué le dirías para invitarle a entrar en esta historia?
M.M.: Le diría que no entre buscando un manual de crecimiento personal, porque no lo es. Le diría que entre como quien se acerca a una historia, a un viaje simbólico, a un conjunto de relatos donde quizá pueda reconocerse sin sentirse juzgado. Es más bien una invitación a detenerte y mirar algunas preguntas humanas que todos atravesamos en algún momento: el miedo, la culpa, la duda, la necesidad de cambiar, la dificultad de escucharnos, el deseo de encontrar sentido o la búsqueda de una vida más auténtica.
























































































































































































































