Las playas de València han perdido 427.498 metros cúbicos de arena en 5 años

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La pérdida de arena de las playas de la ciudad es constante. Lo demuestran datos «alarmantes» de un estudio encargado por el Ayuntamiento a la Universitat Politècnica de València (UPV) que dice que, en solo 5 años, se han perdido más de 427.498,86 m³ de arena en solo 10 km del litoral urbano. Este documento, que en palabras del alcalde Joan Ribó, «propone una revisión del modelo de desarrollo y de su afección al medio», también resalta el retroceso de la base dunar en muchos sectores del Saler y una fuerte bajada de la cota de la playa. «Y todo esto indica que, evidentemente ahora mismo las playas están más expuestas a la acción directa del oleaje y la capacidad de defensa de la playa ha bajado sustancialmente», ha aclarado.

Por esta razón, el alcalde de València, Joan Ribó, que acompañado del vicealcalde y regidor de Ecología Urbana, Sergi Campillo, ha presentado hoy este estudio del Grupo de Cartografía Geoambiental y Teledetección de la UPV, defenderá mañana en el Pleno una moción para instar al Ministerio de Transición Ecológica para que implemente ya el proyecto de aportación de arena prometido por el Departamento de Costas del Gobierno de España. «Este trabajo de regeneración de las playas de València costa 28 millones de euros, pero el mencionado ministerio todavía no ha trabajado sobre él. Y hay que acelerar los plazos para impulsare lo que nos prometieron hace años», ha asegurado el primer edil, al recordar que «el enero del 2017 después de un temporal, la Directora General de Sostenibilidad de la Costa y de Mar, Raquel Orts Nebot, visitó la Casbah, y después se hizo una reunión donde se nos prometió el proyecto global de regeneración de las playas que todavía no se ha ejecutado».

Joan Ribó ha explicado que las razones de pérdida de arena son «fundamentalmente la falta de sedimentación de los ríos que tendrían que ir al mar, las infraestructuras construidas cerca de las playas y los fenómenos climáticos adversos cada vez más frecuentes y agresivos como por ejemplo la DANA o el Gloria».

«LO que está claro es que las dunas forman un conjunto estrechamente interrelacionado con las playas, de tal manera que la existencia y la estabilidad de ambas depende la una de la otra y viceversa», ha manifestado el alcalde al recordar que, por eso, el Ayuntamiento ha hecho en los últimos años «un importante esfuerzo para colaborar con la Demarcación de Costas para regenerar las dunas», a pesar de que los últimos temporales también han afectado las zonas dunares, que han perdido 170.000 m³ de arena.

De hecho, ha concluido el alcalde, «el estudio de evolución de la playa muestra que en muchos lugares después de los temporales no está habiendo recuperación o esta es muy lenta y no completa. Esto pasa, incluso, en las playas históricamente claramente acumulativas como son las que hay en el norte del Puerto de València».

Por su parte, el vicealcalde y regidor de Ecología Urbana, Sergi Campillo, ha explicado que hay causas globales y causas locales de la degradación de la costa. En este sentido ha detallado que una de las causas locales es el efecto barrera de las infraestructuras de la costa como es el caso del Puerto. «No es un hecho nuevo, no es un hecho que viene de la última ampliación ni mucho menos, es un hecho que se sabe desde hace medio siglo, desde hace muchas décadas se conoce, puesto que el puerto hace efecto de barrera sobre la acumulación de arena e impide que la arena llego a las playas del sur», ha aclarado. Por otro lado, ha añadido: «otra de las causas locales es que la gran aportación que hacían los ríos de sedimentos a las costas se ha roto en las últimas décadas. De hecho, el río Turia ni siquiera llega al mar».

Al hablar de «la nefasta concepción ambiental que tenía el gobierno anterior cuando se dedicó a defender que el agua de los ríos no podía echarse al mar, que ha condenado nuestras playas a no tener aportación de sedimentos», Campillo ha resaltado que tampoco se puede olvidar un efecto de degradación del litoral «importantísimo y global». «Cada vez tenemos más frecuencia de temporales, y otros efectos del cambio climático que afectan como la subida del nivel del mar».

Entre las actuaciones de emergencia que se han llevado a cabo para paliar el efecto del último temporal, ha destacado la apertura de las golas del Perellonet y del Pujol y la utilización de arena para estabilizar la playa del Arbre del gos o la recuperación del Muntanyar del Pujol, justo en el norte de la Garganta.

 

Conclusiones del informe

Por último, en nombre del equipo que ha elaborado el estudio ha participado en su presentación el profesor Josep Pardo Pascual, quien ha concluido que las pérdidas volumétricas entre 2015 y marzo de 2020 han sido «muy fuertes».

Según ha explicado, el análisis volumétrico ha comparado la situación post-Gloria respecto al otoño de 2015, de forma que estas pérdidas no se pueden asociar solo al último gran temporal, sino al seguido de temporales que  han habido desde el otoño de 2016.

«Claramente se aprecia que en el grueso de las playas de València está habiendo un déficit sedimentario que provoca un retroceso de la línea de costa y, también, una pérdida muy significativa de arena a las dunas del Saler. De todas maneras hay que decir que las playas se han mantenido bastante mejor allá donde hay duna (el que pasa en el norte de la Gola  del Perellonet) que donde no hay (entre la Gola del Perellonet y la del Perelló)», ha explicado.

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