‘La tita’ de Rafaela Lorca: crecer junto a una tía tartamuda, con oligofrenia y sin miedo de decir la verdad

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¿Cómo se desarrollan los vínculos más íntimos y de qué sustancias está hecha la memoria?

Rafaela Lorca posando con su libro.

Rafaela Lorca, autora de la novela realista 'La tita' hace un increíble trabajo de búsqueda, y exploración personal, en las profundidades de su propia memoria, con el propósito de darle cuerpo, voz y textura a un personaje entrañable, que romperá con las normas socialmente establecidas, una y otra vez, en el afán por cuidar lo más preciado: la familia y su verdad.

“¡Lo... lo... lo que no tiene es mergüenza, ni la conocío! ¡Romperle un juguete a los chiquillos! ¡Eso no se hace! —insististe mientras entrabas a recoger la ropa tendida en el patio. Mamá advirtió tu valor al enfrentarte a tan temida mujer para reclamar lo que considerabas de justicia en nombre de tus sobrinos. Sin embargo, tuvo que apaciguar la situación para que no repitieras escenas de enfrentamiento como la que habías protagonizado. Tú obedeciste ante la insistencia de mamá, pero no entendías el riesgo que, a veces, conlleva defender lo justo”.

Ambientada en un pueblo del sur de España, durante fines del siglo XX, 'La tita' es la historia de una niña que crece al amparo de su tía, una mujer adulta con dificultades motrices e intelectuales, tartamuda y analfabeta, que se convierte en su compañera inseparable, y en el cristal a través del cual comprenderá al mundo, y a quienes la rodean.

Portada del libro.

A través de deliciosas descripciones de escenarios y paisajes, la autora retrata con soltura la vida cotidiana y logra transportarnos a otro tiempo a través de los sentidos. Van a ser las formas de jugar, los dichos, las costumbres y las nanas, los códigos invisibles que construyen el tejido familiar, y que a su vez son, el fiel reflejo de cada época: esa materia nostálgica e intangible de la que está hecha la memoria.

“Durante los recreos en el gran patio, el revoloteo de uniformes de todos los tamaños daba cuenta de nuestros juegos con voces alegres y risas sin fin. Con la frente sudorosa después de correr al pillapilla, elegíamos jugar a Yo tengo un castillo o Cantinerita, aunque, si las mayores de la clase de mi prima Gracita organizaban un corro, dejábamos aquello y nuestras manos, presurosas, buscaban agarrarse a otras manos para incorporarnos al movimiento en derredor cantando Dónde vas Alfonso XII y Mambrú se fue a la guerra. La rueda se ampliaba ocupando gran parte del espacio. En clase, sentadas en una mesa redonda, aprendíamos a escribir las letras repitiendo la muestra del primer renglón. Hacer la «t» era difícil, pero yo recordaba a tu maestra de adultos, la señorita Eladia, cuando te decía: «Ahora la alta con la rayita, que es la «t» para poner Catalina...». Me gustaba hacerla pensando en ti y borrarla".

Una historia que con una escritura casi magnética, nos atrapa desde las primeras páginas.

Género: Novela intimista, de sentimientos.

Páginas: 361

ISBN: 979-8757831213

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