Holeville cumple la regla: pueblo chico, infierno grande

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Dentro del ‘10é Cicle de Companyies Valencianes’ que propone Sala Russafa le llegó el turno a un esperado thriller rural (rara avis en el panorama escénico): ‘Bajo el polvo’. La obra supone el debut como dramaturga de la actriz Rosa López, seducida lectora del género negro que lejos de amoldarse a la referencia del espacio urbano trasladó su texto al entorno campesino y aislado de una pequeña localidad del Medio Oeste norteamericano, Holeville.  Puesta la marca en el punto geográfico, el microscopio del relato se detiene en las bajezas y miserias de los habitantes del poblado, dando a conocer los infiernos personales y colectivos de un núcleo familiar enfermizo, violento, salvaje y primitivo que responde solo a la pura supervivencia  dentro de un entorno castigado por las inclemencias del viento y el polvo que adquieren valor protagónico a lo largo del relato.

Una imagen de la obra.

Años ’30 del siglo pasado. A Holeville llega el inspector de policía Barrows, un hombre vencido por la enfermedad que regresa al viejo pueblo de su infancia como si el efecto de la vuelta supusiera una ventaja a su maltrecha salud. Allí se reencontrará con una singular familia disfuncional y el terrible suceso de un incendio que acabó con la vida de tres jóvenes; las averiguaciones sobre lo ocurrido le conducirán a descubrir los terribles secretos de sus vecinos y un pasado tan oscuro e irrespirable como el polvo que envuelve Holeville. El infierno también tiene forma de pueblo, donde el calor, la asfixiante calima y los secretos más oscuros se alimentan de pesadilla y muerte. Así  es ‘Villa Agujero’.

Tres de los intérpretes de 'Bajo el polvo'.

Interesantísimo trabajo textual el lanzado por Rosa López (protagonista también de la obra) que hurga en las raíces del mal y sus componentes bebiendo de la tinta que autores como Jim Thompson, John Steinbeck o la magnífica Lillian Hellman dejaron reflejados en varios de sus trabajos. Se agradece que la debutante escritora se arriesgue con un ‘country noir’ ya que el género (dentro de las zonas por la que se mueve el thriller) casi no se arrima a los espacios de las poblaciones escondidas o recónditas donde habita el frío o el seco aire del campo. Reciba aplausos la productora Noir Producciones por su interesante decisión. Merece destacarse la propuesta escénica de Chema Cardeña, responsable de la dirección, que sabe sacar petróleo de un espacio bien planteado, que está al servicio de la dramaturgia y que juega con la iluminación y el espacio con preciso ritmo de tensión provocando la angustia de los personajes y la de los espectadores. Soberbio el trabajo actoral en donde Jaime Vicedo, Darío Torrent, Raquel Ortells, Manu Valls y la propia Rosa López (que en ocasiones intercalará su presencia con Ruth Lezcano) enseñan sus mejores armas interpretativas evidenciando que la ‘troupe Arden’  dispone de talentosos profesionales que se engarzan como la maquinaria de un reloj suizo. No dejen de visitar Holeville, la metáfora del polvo invasivo llega a todos los resquicios.

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