Fallece a los 81 años Miquel Navarro, el escultor de Mislata que llevó su arte a las grandes ciudades del mundo

El artista valenciano deja una obra reconocible en el paisaje urbano de València, con creaciones tan emblemáticas como la Pantera Rosa y el Parotet. Premio Nacional de Artes Plásticas, desarrolló una trayectoria internacional sin desvincularse de su localidad natal.

El escultor y pintor Miquel Navarro ha fallecido este domingo 1 de noviembre a los 81 años en su casa de Mislata, la localidad donde nació en 1945 y donde desarrolló buena parte de su vida y trabajo. El artista, considerado una de las figuras más destacadas de la escultura española contemporánea, deja un legado artístico de proyección internacional y una huella especialmente visible en València.

Navarro falleció tras una larga enfermedad, rodeado de sus seres queridos. Su trayectoria estuvo marcada por la renovación del lenguaje escultórico y por una obra que encontró en las ciudades, la arquitectura y el paisaje urbano algunos de sus principales motivos de inspiración.

Entre sus creaciones más conocidas figuran Font Pública, popularmente conocida como la Pantera Rosa, inaugurada en València en 1984, y El Parotet, la gran escultura metálica de 46 metros de altura situada también en la capital valenciana. Ambas forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad y se han convertido en referentes de su patrimonio artístico.

De Mislata al reconocimiento internacional

Nacido en Mislata en 1945, Miquel Navarro estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de València. Comenzó su trayectoria artística vinculado a la pintura y el dibujo, aunque a partir de 1973 orientó su trabajo hacia la escultura. Ese año presentó su primera Ciutat, una obra realizada en barro que marcaría una de las líneas fundamentales de su universo creativo.

Sus ciudades escultóricas estaban formadas por numerosas piezas geométricas de diferentes tamaños y materiales, como barro, hierro, zinc o vidrio. A través de estas composiciones, Navarro construía paisajes urbanos en miniatura que invitaban a reflexionar sobre el crecimiento de las ciudades, el poder, la transformación del territorio y el paso de lo rural a lo industrial.

Junto a estas instalaciones, desarrolló esculturas monumentales, muchas de ellas con formas mecánicas, antropomorfas o totémicas. El hierro, el acero y el aluminio le permitieron trabajar a gran escala y crear piezas destinadas a espacios públicos.

Su primera exposición en Nueva York llegó en 1980. Después mostró su obra en ciudades como París, Berlín, Florencia y México, consolidando una carrera internacional que llevó sus creaciones a algunos de los principales museos y colecciones de arte contemporáneo.

 

Una obra presente en los grandes museos

El trabajo de Miquel Navarro forma parte de colecciones de instituciones como el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, el Centro Pompidou de París, el Museo Guggenheim de Bilbao, el Museo Reina Sofía y el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), además de otros centros de Europa y Japón.

Su vinculación con el IVAM fue especialmente importante desde los primeros años del museo. En 1990, el centro dedicó una exposición a sus ciudades, con instalaciones de gran formato que mostraban la singularidad de su propuesta artística.

En 2005, Navarro donó al IVAM 512 obras, entre esculturas, pinturas, acuarelas, fotografías, dibujos, bocetos y cuadernos de artista. Esta aportación convirtió al museo valenciano en uno de los principales depositarios de su legado.

A lo largo de su carrera recibió algunos de los reconocimientos más importantes del ámbito artístico. En 1986 obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1995 el Premio de la Asociación de Críticos de Arte en ARCO. En 2008 fue elegido académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, institución en la que ingresó oficialmente en noviembre de 2009 con el discurso Juegos de la infancia, donde se fragua el arte.

 

La Casa-Taller de Mislata, el legado que permanece en su ciudad

Uno de los últimos grandes proyectos de Navarro fue la creación de la Casa-Taller de la Fundación Miquel Navarro, inaugurada en Mislata el pasado mes de junio. El espacio, de cerca de 2.000 metros cuadrados, ocupa una antigua fábrica y reúne parte de la obra del artista en el lugar donde nacieron muchas de sus creaciones.

El escultor impulsó la fundación, constituida en septiembre de 2020, con el propósito de conservar su legado, divulgar su trabajo y promover la creación artística. Para hacer realidad el proyecto donó más de 400 obras, con la voluntad de que su producción permaneciera vinculada a Mislata.

Durante la presentación del espacio expresó su deseo de que el museo estuviera en su localidad natal. “Este museo puede estar en cualquier ciudad, pero yo quiero que esté aquí en Mislata, donde yo nací”, afirmó.

Con su fallecimiento, la localidad pierde a uno de sus creadores más reconocidos, pero conserva un espacio que permitirá acercar su obra a nuevas generaciones. La Casa-Taller se convierte así en una parte fundamental de la memoria artística de Navarro y de su relación con Mislata.

Según la información publicada este domingo por medios valencianos, la familia preveía trasladar sus restos a la sede de la Fundación para que vecinos, amigos y personas vinculadas al mundo cultural pudieran despedirse del artista. Su última voluntad era ser enterrado en Siete Aguas, localidad de procedencia de su familia, junto a su madre.

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