El Fiscal pide 22 años de cárcel para la Viuda Negra de Patraix

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María Jesús M. C., más conocida como Maje o la ‘Viuda Negra de Patraix‘, se enfrenta a una petición de condena, por parte de la Fiscalía, de 22 años de prisión como responsable del asesinato de su marido a manos de Salvador R. L. Para éste último, el fiscal pide también una condena por asesinato y una pena de 18 años de privación de libertad.

El escrito de calificaciones del fiscal sostiene que la víctima, Antonio Navarro Cerdán, murió tras ser apuñalado con un cuchillo de cocina en el garaje de la casa del matrimonio en la mañana del 16 de agosto de 2017, cuando iba a subir al coche para acudir a trabajar.

El relato del fiscal considera que la mujer convenció al autor material, con quien mantuvo una relación íntima sin que él supiera que tenía otros amantes, de que era víctima de violencia a manos de su marido, y le impulsó a cometer el asesinato, crimen que él ejecutó en los términos que ambos acordaron y con la complicidad necesaria de ella.

El juicio se celebrará en la Ciudad de la Justicia de València en las próximas semanas o meses, y para que éste termine con la condena solicitada -que también incluye una indemnización de 250.000 euros para la familia de la víctima-, el fiscal ha solicitado que testifiquen varios policías que investigaron el crimen, así como la audición de grabaciones con conversaciones entre los inculpados o de la acusada con el amante con el que pasó la noche previa al asesinato, y pruebas documentales de diversa índole.

En lo que a declaraciones se refiere, resultará clave la confesión del acusado, Salvador R.L., y la declaración de otros testigos relacionados con los hechos que se juzgan.

Prueba clave también es el cuchillo utilizado para consumar el asesinato, recuperado por la Policía en un pozo ubicado en una propiedad del acusado en Riba-roja.

El relato del escrito de acusación recupera la instrahistoria de este caso conocida ya por todos: Cómo la acusada, conocida como Maje, se casó con la víctima en septiembre de 2016 y cómo, “en los meses anteriores a su matrimonio y durante el mismo, sin conocimiento ni consentimiento de su esposo, mantuvo relaciones afectivas y sexuales con el también acusado Salvador R.L. y con otras personas”. Ambos acusados eran compañeros en el hospital en el que trabajaban.

Relata la fiscalía cómo la relación entre ambos acusados creó en Salvador una absoluta dependencia emocional de la acusada, de la que se había enamorado intensamente, y a lo largo de sus encuentros amorosos, ella le hizo partícipe de sus supuestos problemas con su esposo, al que acusaba de episodios de violencia machista.

Los acontecimientos se precipitaron en julio de 2017 cuando Maje decidió matar a su esposo y convenció para ello a Salvador de que la situación matrimonial era ya insostenible. Fue entonces cuando entre los dos planificaron el crimen, que se consumaría el 16 de agosto de 2017 en el garaje de la vivienda del matrimonio. El acusado entró al mismo con las llaves que ella le había facilitado.

Particularmente elaborada fue la construcción de la coartada de Salvador, quien se marchó fuera de València los días previos al crimen con su familia, su mujer y su hija. Por su parte, Maje enviaba la noche anterior un mensaje de Whatsapp a su marido explicándole que estaría de guardia en el hospital en el que trabajaba como enfermera y, por lo tanto, dejaría libre la plaza de aparcamiento en el garaje.

Así se aseguraba de que la víctima aparcaría su coche en el lugar en el que, a la mañana siguiente, estaría aguardándole su cómplice. Pero aquella noche, en vez de estar en el Hospital, estaba durmiendo con otro de sus amantes.

Tal y como Maje había previsto, Antonio aparcó su coche en la plaza de garaje la noche del 15 de agosto. A la mañana siguiente, “siguiendo el plan convenido con la acusada”, Salvador entró en el garaje muy temprano con una mochila donde llevaba un cuchillo, unos guantes y una toalla. Cuando Antonio acudió a la plaza para recoger su coche, fue sorprendido por el ataque del acusado, quien salió de su escondite, le abordó esgrimiendo el cuchillo y, ya frente a él, se lo clavó hasta en seis ocasiones”. Las heridas eran mortales de necesidad y Antonio falleció casi al instante.

“Sobre las 13.30 horas de aquel fatídico 16 de agosto, antes de ser descubierto el cadáver, los dos acusados se reunieron más de una hora en casa -también en València- de una hermana de la acusada, ausente en esos días. Allí el acusado le relató los detalles de la acción homicida.

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