El Emilio Duró más cercano comparte en Alaquàs vivencias para enseñarnos a distinguir lo importante de lo urgente

Emilio Duró emociona a un Auditori Nou de Alaquàs entregado con una lección sobre la felicidad, la familia y las ganas de vivir

El Auditori Nou de Alaquàs se llenó este martes, 3 de noviembre, para escuchar a Emilio Duró, uno de los conferenciantes más conocidos de España en el ámbito de la motivación y el crecimiento personal. Su conferencia, “Vivir y trabajar con ilusión en tiempos de incertidumbre”, reunió a un público de todas las edades que se entregó a una sesión llena de emociones, humor y reflexiones sobre la felicidad, la familia y nuestra manera de afrontar la vida.

El acto, organizado por el Ayuntamiento de Alaquàs a través del Departamento de Bienestar Social, contó con la presencia del alcalde, Toni Saura, y la concejala Elena Solís. La iniciativa forma parte de las actividades de reconstrucción y revitalización impulsadas tras la DANA, con financiación del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

Emilio Duró emociona a un Auditori Nou de Alaquàs entregado con una lección sobre la felicidad, la familia y las ganas de vivir
Emilio Duró emociona en Alaquàs entregado con una lección sobre la felicidad, la familia y las ganas de vivir

Economista de formación, consultor empresarial y conferenciante especializado en motivación, liderazgo y gestión del cambio, Emilio Duró ha desarrollado una extensa trayectoria profesional vinculada al mundo de la empresa y la formación de directivos. Su actividad docente ha estado relacionada con instituciones como ESADE. Su particular forma de comunicar combina conocimientos de economía, psicología y comportamiento humano con experiencias personales, ejemplos cotidianos y un sentido del humor que consigue conectar con públicos muy diferentes.

En Alaquàs volvió a demostrarlo. Durante la conferencia, Duró se mostró especialmente crítico con una sociedad que vive pendiente de lo que no tiene, que se compara constantemente con los demás y que, en demasiadas ocasiones, olvida disfrutar de lo que realmente importa.

Siete segundos de abrazos para recordar lo importante

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando pidió a todos los asistentes que se levantaran de sus butacas y se abrazaran durante siete segundos. El auditorio se convirtió entonces en un espacio de cercanía y afecto, una manera sencilla de recordar que necesitamos el contacto humano, sentirnos queridos y acompañados.

Duró insistió en que debemos aprender a parar, observar lo que sucede a nuestro alrededor y desarrollar nuestra capacidad de resiliencia. Frente a las prisas, la ansiedad y las preocupaciones constantes, defendió la importancia de recuperar el tiempo para nosotros mismos y para las personas que queremos.

 

Emilio Duró emociona a un Auditori Nou de Alaquàs entregado con una lección sobre la felicidad, la familia y las ganas de vivir
Emilio Duró emociona en Alaquàs entregado con una lección sobre la felicidad, la familia y las ganas de vivir

Su lado más personal apareció cuando compartió algunas vivencias familiares. Especialmente emotivo fue el momento en el que contó que había compuesto una canción para su hija con motivo de su 18 cumpleaños. Una historia con la que mostró al público que, más allá de los éxitos profesionales, los vínculos familiares y los recuerdos compartidos son una parte esencial de la felicidad.

El conferenciante recordó que muchas personas que han estado cerca de la muerte lamentan no haber disfrutado más de la vida, no haber sido más felices y no haber pasado suficiente tiempo con sus hijos, sus padres o sus seres queridos.

La felicidad también se aprende

Desde su formación como economista, Emilio Duró recurrió a razonamientos matemáticos, estadísticas y ejemplos sobre el comportamiento humano para explicar cómo tomamos decisiones y por qué nos cuesta tanto ser felices. Habló de las diferencias en nuestra manera de pensar, de la influencia del entorno familiar y de cómo buena parte de nuestros comportamientos se construyen a través de la imitación de las personas con las que crecemos.

En este sentido, destacó la enorme responsabilidad de los adultos en la educación de los hijos, porque los pequeños aprenden, sobre todo, observando cómo actuamos. También abordó la tendencia del cerebro a prestar más atención a las experiencias negativas que a las positivas, una circunstancia que utilizó para explicar la importancia de cuidar nuestros pensamientos y entrenar una actitud más optimista.

El economista cuestionó igualmente la costumbre de envidiar la vida de los demás. Con su habitual ironía, planteó la contradicción de trabajar y ahorrar durante todo un año para disfrutar de quince días de vacaciones en Mallorca, cuando quizá deberíamos preguntarnos qué cambios nos permitirían vivir mejor durante el resto del año.

También invitó a no idealizar la vida en las grandes capitales frente a la calidad de vida de municipios como Alaquàs, haciendo un guiño al auditorio en el que nos entrábamos,  donde el clima mediterráneo, la cercanía de la familia y las relaciones personales representan un bienestar que muchas veces no sabemos valorar.

Acompañó estas reflexiones con vídeos y situaciones cotidianas, algunas especialmente divertidas, que mostraban cómo la envidia, las comparaciones o el empeño en revivir acontecimientos del pasado pueden convertirse en obstáculos para disfrutar del presente.

Aprender a vivir sin miedo

La necesidad de afrontar el futuro con esperanza fue otro de los mensajes centrales de la conferencia. Duró animó al público a cuidar su alimentación, practicar ejercicio físico a diario, mantener una actitud positiva y dedicar más tiempo a las relaciones personales.

El ponente defendió que no podemos controlar todo lo que sucede, pero sí trabajar nuestra manera de responder a las dificultades. Aprender de la adversidad, evitar quedar atrapados en experiencias que ya no podemos cambiar y recuperar la ilusión fueron algunas de las ideas que transmitió a los asistentes.

Durante la sesión, una de las diapositivas invitaba a “Aprender a diferenciar lo importante de lo secundario”, mientras que el cierre dejó una última frase proyectada en la pantalla: “No te preocupes demasiado por la vida, que nadie sale vivo de ella”.

Fue el broche a una conferencia en la que Emilio Duró consiguió que el público riera, reflexionara y se emocionara. Una invitación a vivir con menos miedo, más esperanza y, sobre todo, a no olvidar que la felicidad está en las pequeñas cosas, en los abrazos y en el tiempo que compartimos con quienes queremos.

Con esta iniciativa, el Ayuntamiento de Alaquàs continúa apostando por el bienestar emocional y la recuperación social tras la DANA, promoviendo actividades que ayudan a afrontar las dificultades y a reforzar los vínculos personales y comunitarios.

 

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