El Ayuntamiento de València ha adjudicado el contrato para la rehabilitación integral del Monumento a las víctimas del accidente de metro de 2006 a Cerrajerías Calvo SL, empresa especializada en el campo de la restauración y reparación de la cerrajería y de la carpintería metálica, por un importe económico 8.002,34 euros y con un plazo estimado de duración de un mes. El Consistorio da así el paso definitivo para la recuperación, dignificación y la puesta en valor del memorial, erigido hace una década en recuerdo de las víctimas del trágico suceso.

“Desde el actual Gobierno municipal avanzamos, fieles a nuestra palabra, en una actuación muy necesaria y cuyo objetivo no es otro que restituir el monumento a su estado original, revertir los daños que presenta actualmente y mantener viva la memoria de las personas que perdieron desgraciadamente la vida ese día”, ha declarado el Delegado de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno. “Así nos comprometimos el año pasado con la plataforma que agrupa a las víctimas y así estamos procediendo ante el cumplimiento, el próximo 3 de julio, del vigésimo aniversario del fatal accidente de metro”.
En el año 2014, la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio (AVM3J) convocó un concurso artístico para la creación de un monumento en homenaje a las 43 víctimas mortales del accidente, resultando ganadora la propuesta titulada ‘Prime Time’, obra de la artista alemana afincada en València Anja Krakowski, tras obtener el voto mayoritario del jurado y de las más de 1.100 personas que participaron telemáticamente en la votación ciudadana. El jurado estuvo compuesto por Manuel Borja-Villel, Agustín Pérez Rubio, Vicente Todolí, Beatriz Garrote y por el comisario del proyecto, José Luis Pérez Pont.
El monumento, financiado mediante una campaña de micromecenazgo y suscripción popular impulsada por la asociación de víctimas, está formado por cuatro tabiques de vidrio laminado, montados en dos ángulos de 90 grados sobre muretes de hormigón. Sobre ellos se sitúan 43 relojes blancos, uno por cada víctima, y siete relojes negros, que señalan la hora en que se truncó su vida (a las 13:03 horas). Donado en 2016 al Ayuntamiento, el memorial se ubica en una pequeña zona ajardinada en el cruce de la calle de Sant Vicent Màrtir con Mestre y Roís de Corella, sobre la curva en la que se produjo el siniestro.
Restauración consensuada con artista y víctimas
El Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico ha mantenido hasta la fecha diversas reuniones de trabajo con la autora del memorial y con representantes de la Asociación de Víctimas del Metro del 3 de Julio, a fin de valorar su estado actual y de definir, de forma consensuada, las posibles actuaciones a realizar sobre el monumento conmemorativo para subsanar los desperfectos y las patologías que se observan desde su instalación en 2016 frente a la Estación Joaquín Sorolla. El último encuentro tuvo lugar el pasado 12 de mayo junto al memorial, concretándose en él la metodología a seguir en la intervención de restauración.
Según se ha podido constatar, 21 de las 43 esferas blancas de los relojes del monumento se encuentran giradas respecto a su posición original, no marcando la hora correcta del accidente, como consecuencia de las vibraciones producidas por el paso inferior del metro y de la falta de fijación de las mismas. A la vista de lo anterior, se sustituirán la totalidad de las esferas por unas nuevas de similares características, recolocándolas en su posición original y adhiriéndolas mediante un punto de fijación a la carcasa para evitar futuros desplazamientos. Se fijarán del mismo modo las manecillas de cada reloj.
Asimismo, varias de las esferas blancas presentan condensación de vapor de agua en su interior, probablemente derivada de un sellado deficiente o inexistente de las carcasas, así como de una ventilación insuficiente. De acuerdo con la artista, este problema podría estar igualmente originado por el sellado posterior a la inauguración del monumento de la perforación existente en la parte inferior de las carcasas para permitir la ventilación interior y para facilitar el desagüe del agua acumulada. Como resultado de la humedad, algunas esferas muestran procesos de oxidación y deterioro superficial asociado a la corrosión.
El acceso al interior de los relojes se efectuará mediante el empleo de un berbiquí, al existir la posibilidad de realizar el giro manual de los mismos. Se perforarán los cuatro remaches laterales que cierran las carcasas, procediéndose, una vez dentro, a la sustitución de las esferas blancas por otras de nueva creación, idénticas a las existentes, a la limpieza y secado del interior, así como a la eliminación y posterior pintado de las zonas oxidadas. Los trabajos finalizarán con la realineación de todas las esferas, cerrando de nuevo y sellando con polímeros el perímetro de las carcasas, para impedir la entrada de agua.
Por su parte, las siete esferas negras muestran un avanzado estado de deterioro debido a la exposición continuada a la radiación ultravioleta y al hecho de estar realizadas en vinilo. Por dicha razón, se renovarán por unidades realizadas a partir de una serigrafía térmica, al objeto de obtener un resultado más duradero. A petición de la asociación y de la artista, las esferas de nueva fabricación serán iguales a las esferas blancas, pero en negativo, con fondo negro y grafismos en blanco, y sin incorporar las manillas.
Por último, e igualmente a solicitud de la asociación de víctimas, se eliminarán los seis discos de metacrilato dispuestos en la parte posterior de los relojes negros, al haber perdido la funcionalidad para la que fueron concebidos, y se llevará a cabo la limpieza manual de la escultura, dejándola en condiciones adecuadas para su recepción.





























































































































































































































