El 29 de octubre de 2024 es una fecha que quedará para siempre en los libros de historia. Aquel día, una depresión aislada en niveles altos (DANA) provocó uno de los episodios de lluvias torrenciales e inundaciones más graves de la historia reciente de España.

La catástrofe dejó 233 víctimas mortales en la Comunitat Valenciana, según el balance oficial actualizado en octubre de 2026, además de cuantiosos daños materiales y consecuencias sociales que afectaron a miles de familias. La comarca de l’Horta Sud fue el principal escenario de una tragedia que transformó profundamente y para siempre la vida de sus municipios y de sus habitantes.
La magnitud de lo ocurrido quedó reflejada desde los primeros balances oficiales. El 14 de noviembre de 2024, cuando se habían contabilizado 216 fallecidos, el Centro de Integración de Datos confirmó que 154 víctimas habían sido recuperadas en municipios de l’Horta Sud, más del 71 % de las registradas hasta aquel momento. Aquellas cifras provisionales ya mostraban la especial gravedad de las inundaciones en la comarca.
Paiporta, Catarroja, Alfafar, Massanassa, Benetússer, Picanya, Aldaia, Albal, Sedaví, Torrent y otras localidades sufrieron las consecuencias del agua y el barro. Viviendas, comercios, garajes, colegios, polígonos industriales, instalaciones deportivas, centros culturales e infraestructuras públicas resultaron dañados o destruidos. Y con ellos la vida de más de 500.000 personas, vecinos de la comarca, afectadas en mayor o menor por aquel tsunami marrón que arrasó con todo a su paso.
Gente sin casas, sin agua, sin luz, sin telefonia, sin puertas, sin tiendas para abastecer, sin infraestructuras y en el peor de los casos sin 233 vecinos y familiares que ya no volverán a a sus queridos seres queridos
La emergencia dio paso a un prolongado proceso de recuperación y reconstrucción, acompañado de una amplia movilización ciudadana y de iniciativas destinadas a preservar la memoria de las víctimas. .
Qué ocurrió el 29 de octubre de 2024 en l’Horta Sud

La DANA provocó precipitaciones extraordinarias en diferentes puntos de la provincia de Valencia, especialmente en zonas del interior y prelitoral. Según los estudios de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en Turís se llegaron a registrar 185 litros por metro cuadrado en una hora y 621 litros en seis horas, unas acumulaciones excepcionales que contribuyeron a las crecidas de los cauces.
El agua avanzó desde las zonas altas de las cuencas hacia los municipios situados aguas abajo. En distintas poblaciones de l’Horta Sud, las inundaciones se produjeron sin que las lluvias locales alcanzaran la intensidad registrada en los puntos donde se originaron las principales avenidas.
El barranco del Poyo desempeñó un papel central en la catástrofe. Su crecida afectó gravemente a municipios como Paiporta, Picanya, Catarroja, Massanassa, Benetússer y Alfafar. Otros cauces, como los barrancos de la Horteta y de la Saleta, también estuvieron vinculados a las inundaciones sufridas en diferentes zonas de la comarca.
La fuerza del agua arrastró vehículos, mobiliario urbano, materiales y grandes cantidades de barro, agravando los daños sobre viviendas, locales comerciales, garajes e infraestructuras.
La tragedia puso de manifiesto la vulnerabilidad de numerosos núcleos urbanos de l’Horta Sud ante las avenidas extraordinarias y la importancia de la prevención, la planificación territorial y los sistemas de alerta.
Paiporta, uno de los municipios más castigados por la riada

Paiporta fue uno de los municipios donde las consecuencias humanas y materiales alcanzaron mayor gravedad. Las inundaciones afectaron a buena parte del casco urbano, con daños en viviendas, establecimientos comerciales, garajes, vehículos, instalaciones municipales y redes de servicios básicos.
El agua penetró en numerosas plantas bajas y locales, mientras que la acumulación de barro y residuos dificultó las labores de limpieza y recuperación durante los días posteriores a la catástrofe.
Los daños en las redes de saneamiento y abastecimiento obligaron a plantear actuaciones de gran envergadura. Entre ellas figura la reconstrucción del alcantarillado de Paiporta, con una inversión superior a los 90 millones de euros, destinada a recuperar una infraestructura esencial para el funcionamiento del municipio.
La catástrofe también transformó la relación de los vecinos con el barranco del Poyo y con los episodios de lluvias intensas. La reconstrucción municipal ha incorporado proyectos para mejorar la seguridad hidráulica, los espacios públicos y la respuesta ante futuras emergencias.
Catarroja y Massanassa: graves daños en viviendas e infraestructuras

Catarroja sufrió importantes inundaciones que alcanzaron numerosas viviendas, comercios, garajes, calles y edificios municipales. La riada dañó instalaciones culturales, deportivas y de servicios públicos cuya recuperación ha requerido diferentes intervenciones.
Entre las actuaciones desarrolladas se encuentran los proyectos de reconstrucción del Teatre Auditori de Catarroja, el Espai Jove y otros equipamientos municipales, afectados por la entrada de agua y barro.
La recuperación de los garajes, ascensores y edificios residenciales también ha constituido uno de los principales desafíos para numerosas comunidades de propietarios.
En Massanassa, las inundaciones ocasionaron igualmente graves daños en el tejido residencial y comercial, además de afectar a instalaciones públicas y servicios municipales. La proximidad al barranco del Poyo y la fuerza de la riada situaron al municipio entre los más perjudicados.
Las consecuencias de la catástrofe impulsaron también iniciativas de organización vecinal y participación ciudadana, orientadas a canalizar las necesidades de los afectados y colaborar en el seguimiento de la reconstrucción.
Benetússer, Alfafar y Sedaví: la recuperación de los núcleos urbanos

La DANA tuvo consecuencias especialmente graves en Benetússer, Alfafar y Sedaví, tres municipios de l’Horta Sud cuyos núcleos urbanos sufrieron inundaciones que afectaron a viviendas, establecimientos comerciales, centros educativos y espacios públicos.
En Benetússer, la recuperación de las infraestructuras de saneamiento se convirtió en una de las principales necesidades municipales. Los daños ocasionados por la riada llevaron a desarrollar diferentes fases de reconstrucción de la red de alcantarillado, junto con actuaciones en edificios e instalaciones públicas.
Alfafar registró importantes daños en viviendas, comercios y equipamientos municipales. La recuperación afectó también al tejido empresarial y a las actividades económicas situadas en las zonas inundadas, mientras que las administraciones impulsaron proyectos para reparar las infraestructuras y restablecer los servicios.
En Sedaví, los efectos de la riada alcanzaron numerosos espacios urbanos y equipamientos colectivos. Entre las actuaciones posteriores se encuentra la reconstrucción de las áreas infantiles destruidas por las inundaciones, una de las intervenciones destinadas a recuperar los espacios cotidianos de convivencia.
La rehabilitación de viviendas y locales, la reparación de ascensores, la recuperación del alcantarillado y la reconstrucción de instalaciones públicas han formado parte de un proceso que afecta tanto a la vida doméstica como a la actividad económica de estos municipios.
Picanya: los puentes destruidos y la recuperación de las conexiones

En Picanya, la riada provocó importantes daños en viviendas, calles, espacios públicos y vías de comunicación. La fuerza del agua destruyó puentes y pasarelas que conectaban diferentes zonas del municipio, dificultando los desplazamientos durante la fase de emergencia y los meses posteriores.
La reconstrucción de estas infraestructuras resultó esencial para recuperar la movilidad y restablecer la comunicación entre los barrios.
Una de las actuaciones más representativas fue la recuperación del Puente de la Memoria, que volvió a conectar Picanya 21 meses después de la DANA. La infraestructura adquirió también un significado simbólico vinculado al recuerdo de la catástrofe.
Aldaia y Alaquàs: los efectos de las inundaciones y la reconstrucción

Aldaia sufrió graves inundaciones vinculadas al barranco de la Saleta, que afectaron a viviendas, comercios, garajes y espacios públicos. El agua y el barro provocaron daños de gran magnitud en diferentes zonas del casco urbano y obligaron a acometer complejos trabajos de limpieza y recuperación.
Algunos de estos trabajos se prolongaron durante un periodo considerable. Una de las situaciones más representativas fue la retirada de los últimos vehículos que permanecían atrapados en un garaje 640 días después de las inundaciones.
La prevención de nuevas avenidas también ha ocupado un lugar central en la recuperación del municipio, con actuaciones para mejorar el funcionamiento del barranco de la Saleta y reducir el riesgo de inundaciones. Entre ellas figuran las obras de emergencia realizadas en el cauce a su paso por el casco urbano.
En Alaquàs, la DANA también ocasionó daños en inmuebles e instalaciones y dio lugar a medidas municipales de apoyo a los afectados. Entre estas actuaciones se encuentra la devolución de más de 1,3 millones de euros del IBI de 2024 a propietarios de inmuebles afectados, dentro de las medidas fiscales adoptadas tras la emergencia.
Torrent: el barranco de la Horteta, Mas del Jutge y las zonas de diseminados

Torrent también sufrió graves consecuencias durante la DANA del 29 de octubre de 2024, especialmente en el entorno del barranco de la Horteta, Mas del Jutge y diferentes zonas de diseminados.
La riada provocó víctimas mortales y ocasionó daños en caminos, puentes, infraestructuras de comunicación, viviendas y propiedades situadas en las áreas afectadas.
La recuperación de las conexiones viarias, la reparación de los caminos y la reconstrucción de las infraestructuras hidráulicas han formado parte de las actuaciones posteriores a la catástrofe.
La experiencia del 29 de octubre también reforzó la atención sobre la necesidad de actuar en los barrancos situados aguas arriba de los municipios afectados, especialmente en aquellos cauces que desembocan en el sistema del barranco del Poyo.
Albal, Xirivella, Quart de Poblet y otros municipios afectados

Las consecuencias de la DANA se extendieron a otros municipios de l’Horta Sud, donde las inundaciones y las lluvias extraordinarias causaron daños de diferente intensidad.
En Albal, la recuperación de los servicios municipales y de las instalaciones destinadas a la atención social también exigió trabajos de reconstrucción. Entre ellos figura la rehabilitación del Centro de Atención Temprana, que pudo reabrir tras las obras de recuperación.
En Xirivella, la catástrofe afectó a infraestructuras y equipamientos públicos, dando lugar a diferentes actuaciones de reparación. La recuperación municipal incluyó intervenciones en centros educativos, instalaciones y espacios urbanos dañados por las inundaciones.
Quart de Poblet también tuvo que afrontar trabajos de reconstrucción en caminos, zonas verdes, espacios naturales e instalaciones municipales. El Ayuntamiento impulsó la elaboración de memorias técnicas para planificar la reparación de los daños ocasionados por la DANA.
En Beniparrell, la prevención de inundaciones ha adquirido especial relevancia en el entorno del barranco de Picassent y en las zonas industriales, donde se han impulsado proyectos destinados a mejorar la protección frente a futuras avenidas.
La intensidad de los daños y las necesidades de recuperación fueron diferentes en cada localidad, pero la emergencia tuvo una dimensión territorial que trascendió los límites de los municipios más castigados.
Las víctimas mortales y el impacto humano de la DANA

La pérdida de vidas humanas fue la consecuencia más grave de las inundaciones. El balance oficial actualizado en octubre de 2026 situaba en 233 las personas fallecidas en la Comunitat Valenciana.
Las cifras fueron evolucionando durante las semanas y meses posteriores a la catástrofe, a medida que avanzaron los trabajos de localización e identificación de víctimas y las revisiones oficiales.
En noviembre de 2024, los datos del Centro de Integración de Datos ya reflejaban la especial gravedad de la tragedia en l’Horta Sud. En aquel momento, Paiporta, Catarroja, Alfafar, Massanassa, Benetússer, Torrent y Picanya figuraban entre las localidades donde se había recuperado un mayor número de víctimas mortales.
La localización de los cuerpos no siempre coincidió con el municipio de residencia de las víctimas, debido al desplazamiento provocado por la fuerza del agua.
Además de las pérdidas humanas, miles de familias afrontaron graves consecuencias materiales y personales. Viviendas inundadas, vehículos destruidos, negocios cerrados, pérdida de pertenencias y dificultades para recuperar los servicios básicos marcaron los meses posteriores a la emergencia.
El impacto emocional también forma parte de las consecuencias de la catástrofe. Las experiencias vividas durante las inundaciones y el temor ante nuevos episodios de lluvias intensas han acompañado al proceso de recuperación de muchos vecinos.
La solidaridad y la respuesta ciudadana tras la riada

Durante los días posteriores a la DANA, los municipios afectados recibieron la ayuda de miles de personas voluntarias procedentes de distintos puntos de la Comunitat Valenciana y de otras zonas de España.
La movilización ciudadana se sumó al trabajo de bomberos, servicios de emergencia, cuerpos y fuerzas de seguridad, Fuerzas Armadas, personal sanitario, empleados públicos, organizaciones sociales y entidades de asistencia.
La retirada de barro, la limpieza de viviendas y comercios, el reparto de alimentos y productos básicos y el apoyo a personas mayores o con dificultades de movilidad fueron algunas de las tareas desarrolladas durante las primeras jornadas.
Asociaciones, empresas, entidades sociales y particulares también participaron mediante donaciones de materiales, maquinaria, recursos económicos y otros medios de ayuda.
Con el paso del tiempo surgieron asociaciones de víctimas, plataformas de afectados y comités locales que canalizaron las necesidades de los vecinos y promovieron iniciativas relacionadas con la recuperación, la participación ciudadana y la memoria de la catástrofe.
La reconstrucción de l’Horta Sud: viviendas, infraestructuras y servicios públicos

La reconstrucción posterior a la DANA comprende actuaciones de diferente naturaleza, desde la reparación de los daños inmediatos hasta la ejecución de grandes proyectos de transformación de infraestructuras y espacios urbanos.
Los trabajos afectan a redes de alcantarillado y abastecimiento de agua, puentes, carreteras, caminos, centros educativos, equipamientos culturales y deportivos, edificios públicos, parques y jardines.
La recuperación también incluye viviendas, garajes, ascensores, establecimientos comerciales, instalaciones industriales y otros espacios cuya reparación corresponde a propietarios, comunidades de vecinos o empresas.
La reconstrucción requiere la participación de los ayuntamientos, la Generalitat Valenciana, el Gobierno de España y otros organismos con competencias sobre las infraestructuras afectadas.
La dimensión de los daños, la complejidad técnica de algunos proyectos y los procedimientos administrativos hacen que las actuaciones se desarrollen en distintas fases y con calendarios específicos.
Además de reparar los daños, numerosos proyectos incorporan mejoras técnicas destinadas a aumentar la resistencia de las infraestructuras y reducir su vulnerabilidad ante futuras inundaciones.
El seguimiento de estas actuaciones ha constituido una parte fundamental de la información publicada por Hortanoticias en su especial dedicado a la DANA de 2024, que reúne noticias sobre las consecuencias de la catástrofe y la recuperación de los municipios de l’Horta.
La prevención de inundaciones y el futuro de los barrancos

La DANA del 29 de octubre de 2024 puso de manifiesto la importancia de la gestión de los cauces, la planificación urbanística y los mecanismos de prevención y respuesta ante emergencias.
El barranco del Poyo, el de la Horteta, el de la Saleta y el de Picassent forman parte de los cauces sobre los que se han planteado estudios, actuaciones hidráulicas y medidas destinadas a mejorar la protección de los municipios afectados.
La Confederación Hidrográfica del Júcar ha documentado las actuaciones de emergencia realizadas en los cauces de su competencia después de las inundaciones.
La prevención también comprende los sistemas de alerta temprana, los planes municipales de emergencia, la información a la ciudadanía y la coordinación entre las diferentes administraciones.
La experiencia de 2024 evidenció que las inundaciones pueden afectar gravemente a municipios donde no se registran las precipitaciones más intensas, debido al desplazamiento del agua desde otras zonas de las cuencas hidrográficas.
La reconstrucción del territorio plantea así la necesidad de combinar la recuperación de los daños con medidas de adaptación destinadas a reducir las consecuencias de futuras emergencias.
La memoria de las víctimas en los municipios de l’Horta Sud

El recuerdo de las personas fallecidas y el reconocimiento a quienes participaron en las tareas de ayuda forman parte de la memoria colectiva de los municipios afectados.
En Paiporta, los jardines de Villa Amparo acogen una escultura dedicada a la memoria, la unión y la solidaridad después de la DANA, impulsada por Revivim Paiporta con la colaboración del Ayuntamiento.
En Torrent, el Ayuntamiento promovió un monumento de árboles de acero en Mas del Jutge para recordar a las víctimas de las inundaciones.
Picanya recuperó una de sus conexiones urbanas bajo la denominación de Puente de la Memoria, mientras que Catarroja, Albal, Benetússer y otros municipios han acogido homenajes, actos conmemorativos y diferentes iniciativas de recuerdo.
Estas actuaciones forman parte de una memoria compartida que mantiene presentes a las víctimas, a las familias afectadas y a quienes participaron en las tareas de ayuda y reconstrucción.
El 29 de octubre de 2024 quedó incorporado a la historia de l’Horta Sud como una de sus fechas más dolorosas. Las consecuencias humanas, materiales y sociales de la DANA forman parte de la memoria de una comarca cuyo proceso de recuperación abarca tanto la reconstrucción de sus municipios como la mejora de la prevención y la protección ante futuras emergencias.
Desde aquel 29 de octubre, Hortanoticias ha documentado en la sección de noticias de la DANA las consecuencias de las inundaciones, las actuaciones de emergencia, la respuesta ciudadana, la recuperación de los municipios y los homenajes a las víctimas a través de una cobertura informativa que forma parte de la memoria reciente de la comarca.










































































































































































































