Carlos Zanón: “Hay un momento en que las identidades nos han empezado a inquietar”

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El escritor, poeta y guionista Carlos Zanón asumió el reto de recuperar la figura del detective Pepe Carvalho creado por Manuel Vázquez Montalbán. Bajo el título de ‘Problemas de identidad’ (Editorial Planeta) Carvalho vuelve a las manos del lector, quince años después de la muerte de su creador, para resolver una intriga familiar y turbia en una Barcelona distinta y transformada en la década actual.

Carlos Zanón.

Para Zanón este “viejo y escéptico Carvalho” no ha perdido su capacidad analítica pero el desencanto se ha instalado en su vida. Entre sus arraigadas costumbres, el detective no deja de quemar libros y rechazar la música moderna. La huella de su identidad permanece pero…, hay problemas.

Pregunta: Cuando aceptas la propuesta por parte de la editorial Planeta de escribir una nueva novela de Pepe Carvalho, ¿qué imagen del detective te vino a la cabeza?

Respuesta: Bueno…, me vino a la mente cuando yo tenía 16 o 17 años y  mis amigos de l’Hospitalet, en Bercelona, me dejaban libros de Carvalho, me acuerdo claramente el momento en el que un amigo me trajo ‘Los mares del Sur. Nos prestábamos cosas que nos gustaban mucho para que los otros lo disfrutaran, no tenías la precepción de estar transmitiéndote cultura de manera académica, te dejabas los ‘carvalhos’ igual que los te dejabas los tebeos o los discos. Me acordé de eso y pensé que la vida te sorprende. Nunca pensé que llegara a jugar con ese personaje que tanto me había impresionado pero…, enseguida pensé que si iba a jugar iba a correr el riesgo estilísticos, la nave iba a ser de escritura de 2018.

P: Pero, ¿el Pepe Carvalho de 2017 de qué materiales está hecho?

R: De los materiales de siempre: conocimiento, decepción, lealtad, integridad, cinismo, escepticismo, ternura… La naturaleza de Pepe Carvalho es la misma solo que algo más viejo.

P: ¿Son compatibles la lealtad y el cinismo?

R: La lealtades lo que no te hace desproteger a los tuyos y no traicionar de dónde vienes. El cinismo es la manera en que te enfrentas a la vida. Los golpes de la vida los administra Carvalho con una suerte de cinismo que le permite mantener su integridad.

P: Este Carvalho viejo y cínico, ¿tiene espacio para la ternura?

R: Carvalho nunca rehúye de la nobleza de la ternura. La pregunta es si Carvalho es capaz de amar. Es la pregunta que me hacía mientras escribía la novela pero creo que también flota en toda la serie de novelas de novelas. Bueno…, esta pregunta me la hacía y…, me refiero a amar hasta perder la cabeza, incluso la dignidad. Ahí está la novela.

Portada del libro.

P: El título de la novela invita a la pregunta, ¿tiene Carvalho problemas de identidad?

R: Tiene la sensación de que se hace mayor, de que está enfermo, se ha protegido tantpo de no perder la cabeza y no dejarse llevar que quizá ha perdido la vida. Por eso, con esa suerte de ‘novia zombie’ que tiene, tiene la sensación de apostar claramente perdedor pero que ya está harto de jugar siempre a la defensiva, de protegerse. ¿Proteger qué?, parece preguntarse. El título tiene además muchas lecturas. Su problema de identidad también es de este Carvalho con el personaje que hizo su creador Vázquez Moltalbán, su creador…  O…, incluso conmigo en el traje de otro escritor o con la sociedad española y catalana. ¿Quiénes somos? ¿Somos los que creíamos que éramos? Hay un momento en que las identidades nos han empezado a inquietar. Como si fuera el único debate posible en este país. De hecho me temo que siempre es el único debate en el país.

P: En la novela sobrevuela la figura del ‘El Escritor’, el creador del Pepe Carvalho literario, ¿por qué nunca se indica su nombre explícitamente?

R: Era una manera de respetarlo. Tuve claro, desde un primer momento, que la manera de respetarlo era no copiarlo, no ponerme sus zapatos.

P: ¿En qué se diferencia esta Barcelona de 2017 de las anteriores novelas de la serie?

R: La Barcelona de aquel Carvalho está herida sentimental debido a la pérdida de la identidad emocional en la propia transformación de la ciudad. Eso era muy importante en Vázquez Moltalbán, esas ruinas de tu ciudad que ya no es tuya ante la modernidad, pero para mí no lo es tanto, soy más indiferente a esa derrota y yo no podía jugar a que fuera importante para mí, si no lo era. Barcelona es ahora una ciudad más enfrentada a lo que es de verdad. Antes nos regodeábamos mucho en la derrota, en ser eterno perdedores y ahora tenemos que afrontar qiue hasta podemos ganar la ‘Champions’, que somos una ciudad potente y nos queda más feo el traje de nuevo rico. Es una ciudad más igual a otras, pero que se transforma, que no se ha quedado atrapada, que hasta comete errores, que no es infalible en la reclamación derrotista.

P: ¿Y a Carvalho le gusta esta nueva ciudad?

R: Una de las cosas que tenía claro es que había aspectos de la ciudad que le gustarían. Seguro que le parecería muy divertido que Ada Colau fuera alcaldesa. ¡Alguien que iba vestida de super-héroe-anti-desahucios acaba siendo alcaldesa!

P: La tradición ‘carvalhiana’ marca que el contexto político tiene un lugar importante en las historias. No elude las referencias al procés en la novela, ¿cómo lo vive Carvalho?

Zanón recupera al personaje de Vázquez Moltalbán.

R: Moltalbán tenía el mundo en la cabeza y a nivel político era muy potente y hace años que murió, y yo a veces aún me pongo a pensar en cómo descifraría él la realidad porque tenía esa capacidad. Yo en eso no me podía meter porque no tengo la capacidad ni tampoco me importa tanto. Lo que sí claro es que Carvalho siempre da hostias a un lado y otro. Carvalho se posiciona con las víctimas, pero también da hostias a las víctimas. Es un personaje de izquierdas pero le molesta la demagogia de izquierdas. Así que en este lío se hubiera posicionado dándose cuenta que era una lucha sentimental entre dos derechas y que todos han emitido propaganda, cometido errores y que la verdad no estaba en ningún sitio.

P: En esta Barcelona de cocina de fusión y estrellas Michelin, sacas al personaje de degustación por los bares chinos de tapas, ¿no es una irreverencia con el buen gusto de Carvalho?

P: Algo pasa en el cuerpo de Carvalho que no pinta bien. ¿Cuál sería su ‘Leaving Las Vegas’? Si Carvalho se castigaría sería en eso, en una ruta de bares chinos. Si quieres tomar una tapa española de las de antes tienes que ir a parar a un bar de chinos, no puedes ir al sitio del estilo del Bullí. Con la comida no podía hacer lo mismo que hacía él, copiar su estructura, su pasión de gastrónomo. Aporto mi enfoque. Mi Carvalho no pude comer apenas nada, pero aun así cocina, aunque sea para tirarlo. Es su lucha. Un hombre contra su destino ejerciendo la justicia poética de lo innecesario.

P: Muchas gracias Carlos por atendernos.

R: A vosotros, ha sido un placer.

(Agradecemos al Gabinete de Prensa de Planeta la cesión y facilidades dadas para esta entrevista)

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