Ballester critica las limitaciones impuestas a los vendedores del mercadillo de los domingos junto al Mercado Central

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El concejal del Grupo Municipal Popular, Santiago Ballester, ha criticado “la medida unilateral del Gobierno de Ribó” que ha cambiado “de la noche a la mañana” las condiciones de los vendedores que desde hace más de 40 años están ubicados los domingos en los alrededores del Mercado Central y el entorno de la Lonja. Se les limita de manera unilateral los artículos que pueden vender que son solo libros, sellos y cromos. Además, se les da un plazo de apenas tres meses para cambiar de actividad.

Ballester ha pedido al alcalde Ribó que piense en los perjuicios que van ocasionar a las familias que viven de estos puestos del mercado y ha reclamado que se reúna con ellos para buscar un solución satisfactoria.

Hasta la fecha este mercadillo, que lleva décadas abierto y que es un punto de visita de miles de valencianos, vendía desde ropa, calzado, plantas, flores, hasta otro tipo de complementos y artículos de regalo.

El edil del PP, Santiago Ballester, ha explicado que “es lamentable que se les comunique el cambio a través de una circular, sin dar la cara desde el supuesto gobierno progresista de la ciudad, y que se penalice a las personas con menos recursos. Muchos de ellos se quedarán sin su actividad y perderán gran parte de sus ventas, cuando no era necesario tomar esta determinación, o por lo menos sin dialogar antes con los propietarios de los puestos de este mercadillo”.

“Mientras se quiere acabar con el medio de vida de muchas familias, el Ayuntamiento mira hacia otro lado a la hora de perseguir la venta ilegal en las calles, los conocidos top manta. Sólo se atreven con los ciudadanos que pagan sus impuestos, mientras se permite el comercio irregular en muchas calles de la ciudad con los perjuicios que esto ocasiona para los comerciantes”, ha añadido.

Ballester ha manifestado que “es urgente que el Ayuntamiento intensifique las acciones contra la venta ambulante ilegal porque en estos momentos está absolutamente descontrolada con más de 1.000 vendedores ilegales vendiendo en zonas comerciales y en los mercados extraordinarios.”

También ha subrayado que “la extensión de la venta ilegal en las calles de Valencia se ha producido como consecuencia de la dejadez de Ribó y su falta de preocupación por el comercio legal ciudad, que paga sus impuestos y que se ve perjudicado seriamente por la competencia que le hace los puestos ilegales callejeros o los llamados manteros”.

Ahora los comerciantes tienen menos de tres meses para liquidar su mercancía o renunciar a su parada. Los vendedores del mercado que cada domingo se disponen junto al Mercado Central, se sienten ya ahogados por las limitaciones impuestas por el Ayuntamiento sobre los artículos autorizados, y podrían dejar de operar en este punto.

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