Alba Bla (ilustradora y muralista): “El arte social puede cambiar la vida de barrios enteros y de sus vecinos”

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Cuestión de perspectiva. O de vértigo, según se mire. Alba Bla pasó de dibujar en los márgenes de los libros de texto a pintar fachadas de varios metros de altura y ese es un cambio abismal aunque más fácil de aceptar y de adaptarse que al giro de 180 grados que supone dibujar solo para ti, en la intimidad, a exponer tus creaciones en plazas públicas, sometidas a juicio tanto de entusiastas fans como de imperturbables críticos y, además, contribuir con tu obra a la recuperación material y también social de barrios desfavorecidos.

Alba BlaAlba Bla (@alba_bla | www.albabla.com) reconoce que siempre ha dibujado, pero nunca pensó -nunca hasta hace unos pocos años- que haría de ello su profesión, su forma de vida y, de alguna manera, su terapia. Hoy en día, sus reconocibles personajes habitan calles y plazas en ciudades muy dispares y alejadas cultural y geográficamente, aunque ya unidas por el arte urbano de esta joven artista de Picassent.

Aprovecho que participa en un certamen de ilustración de fachadas en València para hacerle una visita y verla en acción mientras hablamos de su trayectoria, de sus proyectos y de su opinión sobre sacar el arte a la calle y ponerlo en el centro de la oferta cultural valenciana como ha hecho el Ayuntamiento de Valencia encargando a artistas como Okuda o Pichiavo la decoración de la falla municipal.

Pregunta: ¿Cuándo, cómo, dónde…?

Respuesta: Siempre he dibujado. Llenaba los apuntes del colegio y de la universidad -estudié Publicidad y Relaciones Públicas- con dibujos, pero no los enseñaba. Cuando terminé la universidad me puse a trabajar y llegó un momento en que me exprimí demasiado, me cansé y me rompí. Justo entonces un amigo me sugirió que hiciera una exposición y, aunque me daba vergüenza enseñar mis dibujos y bastante inseguridad mostrar lo que dibujaba, acepté. A partir de ahí llegaron los ‘market’ y otras cosas.

De eso hace tres años, y me dedico exclusivamente a esto desde hace año y medio.

P: ¿Cómo llegas de dibujar en apuntes a dibujar en paredes?

R: A partir de esa exposición, se fueron dando circunstancias para seguir mostrando mi trabajo. Fueron apareciendo algunas oportunidades y otras que yo busqué para ir haciendo cosas nuevas. Por ejemplo, me salió un proyecto para ilustrar un libro sobre diversidad familiar (Contes familiars) y al final fueron seis libros los que ilustré. Y entre las cosas nuevas en las que me embarqué, llegó el mural. Con algo de miedo pero con ilusión, me presenté al festival de arte urbano de Picassent, CromaPica, y fui seleccionado como artista local. Como en todo, tienes que ser valiente y hacerlo. Si no lo intentas, las cosas no pasan, y a mí me han pasado cosas muy bonitas desde entonces.

Con algo de miedo pero con ilusión, me presenté al festival de arte urbano de Picassent, CromaPica

P: Una de esas cosas son tus proyectos en México, ¿verdad?

R: Sí. Yo quería viajar y me hacía mucha ilusión ir a México. Seguía a artistas de allí y dio la casualidad de que el Colectivo Tomate sacó una convocatoria para un proyecto y me presenté. El 3 de octubre me llamaron porque me habían seleccionado. Fue una experiencia maravillosa, era la primera vez que viajaba sola y además tan lejos… pero fue increíble. He conocido a mucha gente que se dedica al arte social.

P: ¿En qué consiste?

R: Se trata de utilizar el arte urbano para recuperar espacios degradados y darles una nueva vida, no solo al muro, a la fachada o al edificio, sino a la comunidad, a las personas. Allí el muralismo se vive de otra manera. Muchas asociaciones se dedican a eso y todo fluye, es más fácil.

Mural de Alba Bla en México
(Foto: Sergio Rivera)

El Colectivo Tomate, con el que yo trabajé, busca recuperar barrios en diferentes ciudades del estado y genera una dinámica muy positiva para que los artistas se relacionen con la gente que vive allí y ellos también participen de alguna manera en el proyecto.

En una ocasión, antes de pintar la fachada de una casa, hablé con la mujer que vivía allí. Al principio no conectábamos muy bien porque ella ya tenía decidido qué es lo que quería que pintara. Pero entonces le expliqué que yo dibujo mujeres, historias de mujeres fuertes y valientes, y ese fue el punto en el que conectamos. Me contó la historia de las mujeres de su familia y finalmente el mural reflejó eso. Esa conexión que tuvimos es la que yo quería contar con mi obra y que sirviera como elemento de empoderamiento, de alguna manera.

P: El proyecto deja huella además de fachadas más bonitas…

R: Sí. Creas y conectas con la gente, estás creando vías de comunicación. Hubo niños que no habían jugado nunca juntos y lo hicieron porque estaban en la calle con nosotros. Los barrios parecen otros después de una acción de este tipo. Y no sólo es estética es que, además, las fachadas que se pintan también se rehabilitan y se les hace un mantenimiento, que también es muy importante.

P: Aquí estamos viviendo una especie de ‘blanqueamiento’ del arte urbano o callejero, con la integración de ‘grafiteros’ en espacios tan tradicionales como las fallas…

R: Yo estoy contenta de que se haya producido ese “boom” de muralismo porque yo soy una de esas personas que se han pasado a pintar murales y la verdad es que he descubierto que me encanta y que se puede trasmitir muchísimo y llegar a muchas personas. En México quizá se vive de otra forma. Me gustaría que aquí hubiera más oportunidades para hacer proyectos de arte social similares a los del Colectivo Tomate que te comentaba.

Me gustaría que aquí hubiera más oportunidades para hacer proyectos de arte social

Por otro lado, como en todo supongo, pues sigue habiendo gente que no aprecia ni valora este trabajo. Pero igualmente, creo que este boom si beneficia a que se sienta y se entienda “de que va esto”.

Dibujando letras, ilustrando palabras

Los dibujos de Alba Bla, sus personajes, tienen en común la sencillez en los trazos y la intensidad en las composiciones. Líneas rectas que atraviesan por completo figuras humanas suspendidas en la nada. Un lenguaje visual intimista, aunque a veces se presente en formato edificio de cinco alturas.

Alba BlaEsa sensibilidad también la ha podido plasmar en palabras. Siempre ha acompañado muchos de sus dibujos con palabras, historias, cuentos, poemas, que plasmaba por escrito y que hace unos meses encontraron su alma gemela con los poemas de Marina Rodrigo a quien Alba conoció por casualidad y con la que ya ha editado un libro de poemas titulado ‘Amor en diferido’ que se ha editado en tres volúmenes.

P: Me llama mucho la atención ese contraste de dibujos tan intimistas en formato mural…

La verdad es que siempre he dibujado para mí. Siempre he relacionado los dibujos con algo mío. Es un paso muy grande mostrar algo y que no te importe que lo vean los demás. Dibujando pienso y aprendo mucho de mí y mostrar esos dibujos es como desnudarte.

Pero creo que es precisamente porque dibujo y escribo lo que siento y cómo me siento, sin pensar si luego alguien lo entenderá, y porque lo hago desde dentro, desde el corazón, sin intención, por lo que igualmente funciona, porque conectas. En el fondo fondo, sin las capas que nos cubren, todos somos lo mismo y sentimos las mismas cosas o muy parecidas. Solo hace falta detenerse, observar y escuchar.

Al final, es bonito compartir. Durante muchos años de mi vida me he guardado muchas cosas y compartiéndolas, duelen menos.

P: Esa sensibilidad también la has plasmado en un libro. Y también compartido…

R: Sí. Amor en diferido. En realidad son tres libros pero que forman parte del mismo todo. Y lo hemos escrito entre dos personas, Marina Rodrigo y yo. Todo empezó de casualidad. Conocí a Marina porque se iba a quedar con un perro que yo tenía en acogida y cuando subió a mi casa, vio fanzines que yo había escrito y se llevó algunos. Cuando los leyó me llamó y me confesó que ella también escribía pero que nunca había enseñado sus escritos a nadie y, sin embargo, después de leerme, confió en mí para enseñármelos. Cuando los leí, le dije que esos poemas tenían que ver la luz y nos embarcamos en este proyecto conjunto porque nos dimos cuenta de que lo que contábamos era muy parecido, nos entendíamos, comprendíamos cómo se sentía la otra porque también nos habíamos sentido así y, de esa conexión, nació este proyecto.

Alba y Marina acaban de presentar Amor en diferido en Barcelona. Esta edición, formada por tres volúmenes, ya se ha agotado pero las autoras están trabajando en una nueva edición que contenga todos los textos en un único libro. Después de presentar el proyecto en Valencia y Barcelona con mucho éxito, cruzan el charco y, en julio, lo presentarán en la ciudad de Cholula, México. En su web, www.amorendiferido.com, las autoras explican cómo surge la idea y cuál es la esencia de este poemario a dos voces.

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