¡Silencio, se mata!

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El libro que les recomendamos hoy, La Silueta del Olvido, cuenta la historia de una investigación policíaca en la ciudad de Valencia.

Fue galardonada el mes pasado con el Premio Azorín, un reconocimiento triplemente merecido: por su ritmo y suspense lleno de sorpresas, por la profundidad con la que describe a sus personajes y por el entorno absolutamente inmerso en la vida de Valencia.

El autor

Joaquín Camps

Su autor, Joaquín Camps, catedrático de investigación del  comportamiento en organizaciones humanas en la Universidad de Valencia, hace gala de su capacidad para desnudar el alma. Es un escritor valiente que rechaza los estereotipos manidos con que  se dibuja a ciertos colectivos profesionales en las novelas “políticamente correctas”.

Alguien tan seguro de sí mismo y completamente imbricado en nuestra sociedad por su profesión y el trato con centenares de alumnos, no acepta la hipocresía o la mentira como forma de relación personal. Por eso sus personajes no esconden virtudes ni defectos.

La siguiente entrevista va más destinada a que conozcan mejor al autor que a la trama o los personajes porque sus novelas se van a convertir en algo a lo que vamos a dedicar mucho tiempo.

 

 

La entrevista

¿Es intencionado que no haya ninguna pista de lo que será el desenlace hasta casi el final de la novela?

Sí, por supuesto. Para mí es un halago que te hayas dado cuenta.

¿Cómo decides escribir una obra?

Primero, construyo la trama y me hago un pequeño esquema; después, voy incorporando los personajes procurando que sean auténticos, que trasmitan un mensaje que haga pensar al lector, que lo impulsen a tomar partido entorno a lo que dicen o hacen.

En un momento de la obra, parece haber mucha distancia entre la generación de los adultos y de los jóvenes. ¿Crees que es insalvable?

El desarrollo tecnológico ha creado un abismo entre los adultos y los más jóvenes. Un gap complejo que hace difícil la comprensión mutua.

Y en la Universidad, entre profesores y alumnos ¿también existe esa distancia?

Como profesor universitario, comprendo el estrés tremendo que sufren mis estudiantes. Yo no recuerdo, de estudiante, haber  sentido nunca miedo por mi futuro profesional. Para mí el éxito en los estudios te garantizaba un porvenir si tú cumplías tu parte y te esforzabas mucho. Ahora eso no está tan claro. Comprendo la incertidumbre en la que viven y el valor que necesitan para superarla.

En tu obra, criticas duramente el comportamiento de algunos personajes sin atender a la profesión que ejercen ¿No te da miedo el reproche de sus colectivos profesionales?

Me he documentado bastante. El comportamiento que describo es posible.  En todas las profesiones, hay gentes mejores o peores, pero todos mis personajes son ficción, no responden a ninguna persona real. Describo el comportamiento y dilema moral de un médico anestesista, y aunque se menciona al doctor Maeso, no está inspirado ni tiene nada que ver con él. Incluso alguno de los periodistas que me han entrevistado me han dicho que hago una crítica demasiado severa de su trabajo. Pero mi personaje periodista nace de mi conocimiento de la profesión a través de las entrevistas que mantengo con vosotros y de algunos testimonios reales. De todas formas, aunque se trata de ficción, trato de hacer que mis personajes sean creíbles en la realidad.

Por lo atrevido de tu obra y lo atractivo de tus personajes parece que  escribes como te gusta, divirtiéndote con ello, sin perseguir éxitos o galardones. ¿Es así?

Exacto. Agradezco muchísimo el que mi obra se premie, pero no busco el éxito, ni en dinero, ni el prestigio. Yo escribo porque me gusta hacerlo. Soy funcionario, catedrático de universidad y mi trabajo me encanta. Eso da estabilidad a mi vida. Si escribo es porque me gusta. Me lo paso bomba escribiendo. La Literatura me aporta esa parte de aventura y riesgo que es necesaria para cualquiera. Cuando escribo, lo hago intentando que el lector se lo pase tan bien como yo; que le sea interesante y le aporte temas en los que pensar. Los dilemas morales existen y verlos reflejados en un personaje de ficción te ayuda a prepararte para resolverlos en la vida real.

Tu obra es un poco dura, ¿Cómo ves el futuro?¿Tenemos solución como sociedad?

Creo que los problemas existen. La lucha por sobrevivir será dura. La evolución va a seguir siendo así. Para Heidegger la seguridad de la muerte era lo que configuraba la existencia. Yo no soy tan pesimista. El pesimismo en sí es una mala actitud que lleva al desastre. Un futuro tan negro sería irrespirable. Me gusta saber el terreno que piso. Soy realista, pero también dejo abierta la posibilidad de oportunidades para lo inesperado con esperanza. El futuro lo escalamos en cordada. Son y serán los otros los que nos salven. Lo haremos entre todos.

¿Hay quien se refugia en la lectura?¿Está bien eso?

Refugiarse en la lectura no es una mala práctica porque ayuda a hacer que el mundo real sea más habitable. Yo la practico. Y además escribo.

Los demás me importan mucho, ahora, a mi familia, a mis amigos y a mis alumnos se han unido mis personajes. Cada mañana cuando me levanto paso varias horas con ellos, les hablo y me responden, permanecen conmigo hasta que inician su andadura en la novela. Algunos se interesan por si voy a volver escribir segundas entregas de alguno de ellos. Entonces yo me pregunto ¿Quiero seguir hablando y viviendo dos años más con este personaje? Porque de eso se trata. Parece un comportamiento un poco esquizofrénico, pero es todo lo contrario. Es terapéutico. Me ayuda a aceptar mejor mi realidad. Espero que a mis lectores les pase lo mismo.

 

La obra

Título: La Silueta del Olvido

Autor: Joaquín Camps

Editorial: Planeta, Abril 2019, Premio Azorín, 460 páginas.

Género: Novela policíaca

Todo empieza con el secuestro de una joven en la urbanización de Campo Olivar. De la mano de los policías u otros personajes, los lectores irán recorriendo la ciudad de Valencia reconociendo plazas, calles y rincones.

Todo parece muy real, lugares, personajes y sucesos, pero la trama es muy viva y cambiante. Incluso los personajes evolucionan ante nosotros como lo hacen en nuestras vidas los desconocidos cuando los vas conociendo mejor.

Es una obra realista y dura pero la realidad es así. La ambición puede ser despiadada. Las reflexiones sobra la brecha entre ricos y pobres de uno de los personajes principales te hace reflexionar sobre tus propias convicciones. En esta época electoral que vivimos, llena de pronósticos de un futuro prometedor, hace falta de vez en cuando una ducha fría como la que ofrece el libro.

Poco a poco el lector se va interesando cada vez más por lo que va a pasar en la página siguiente hasta que ya no puede dejar de leer ni un minuto. Hay desenlace. Rotundo. Pero cuando el lector cierre la última tapa del libro, lo leído, lo vivido aún tardará mucho tiempo en dejar de hacerle reflexionar sobre lo que ha pasado.

No supe preguntárselo al autor pero, para él, es evidente que algunos no tienen redención. Que el pasado marca y que el olvido es imposible.

Como se dice en la obra:

Hay viajes de los que nunca se vuelve del todo”

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