Paciencia infinita y mucho mimo: Las claves del arte bonsái en Puçol

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Como sus árboles, el Club Bonsái Puçol crece… Poco a poco. Nacido en 1994 de la mano de un grupo de amigos y aficionados de este arte oriental, el colectivo cultural cuenta ya con más de 40 socios que disfrutan dando vida y forma a estas plantas, tan curiosas como especiales.

26 años después, es una de las entidades más reconocidas en la Comunidad Valenciana; región con más asociaciones y clubs de bonsái en España. De hecho, «Valencia fue durante muchos años la sede de la Asociación Española de Bonsái», apunta Emilio Jimena, secretario del club: «y también la ciudad elegida para celebrar su I Congreso y I Exposición Nacional».

Los socios y responsables de la agrupación local se reúnen cada miércoles en el antiguo Matadero de Puçol para compartir su afición y mejorar su destreza. «Nuestro objetivo es promover la difusión y el conocimiento del arte del bonsái, dando a conocer sus técnicas de diseño y cultivo, que son específicas de este arte», explica Jimena.

Para ello, organizan continuos cursos, de iniciación y avanzados, así como actividades formativas para los socios «encaminadas a elevar su nivel de conocimiento». Pero también realizan talleres infantiles, charlas y otras actividades orientadas a enriquecer este arte tan particular. Muchas veces, en colaboración con otras asociaciones o colectivos interesados, tanto locales, como de otras poblaciones.

Este afán de participación se remonta a los inicios del club, que fue la sede de la I Exposición de Bonsái de la Comunidad Valenciana el mismo año de su fundación, en 1994. «Afrontamos el reto con un puñado de socios y pocos recursos… Pero con mucha ilusión», recuerda el secretario, que lamenta la paralización de todas las actividades programadas para este año debido a la pandemia.

Participación en mercadillos benéficos, charlas de verano… Y también ha quedado cancelada la exposición que realiza cada año el club coincidiendo con las fiestas patronales de Puçol con el apoyo del Ayuntamiento: «Es nuestro principal evento, porque es el momento de exponer el trabajo que pacientemente realizan los socios en sus árboles durante años de cultivo».

Un pequeño arte para conectar con la naturaleza

Tras un verano pausado, los socios del Club Bonsái Puçol esperan recuperar su marcha habitual en septiembre y, así, continuar dando vida a este arte oriental con sede en Puçol: «Es muy gratificante ver cómo evolucionan tus árboles con el paso de los años… Sobre todo los que has plantado de semilla».

A ello se suma el poder «conectar de forma especial con la naturaleza, ya que tienes a tu cuidado un ser vivo que depende de ti para poder vivir y evolucionar», apunta Emilio Jimena. En definitiva, un pequeño arte que exige paciencia infinita y mucho, mucho mimo.

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