Septiembre: volver a gobernar

Mamen Peris

Septiembre tiene algo de comienzo de año sin campanadas. Se acaban las vacaciones, vuelven los despertadores, los colegios preparan sus aulas y miles de familias recuperamos una rutina que no admite demasiadas excusas. Regresamos al trabajo, las hipotecas, los impuestos, la cesta de la compra que no para de subir y ese complicado ejercicio diario que llamamos conciliación.

Corts Valencianes hemicle

Los ciudadanos volvemos. La pregunta es si también vuelve la política.

Porque España afronta el nuevo curso con demasiados problemas pendientes y una preocupante sensación de provisionalidad, y la Comunitat Valenciana afronta retos que exigen financiación, reconstrucción y respuestas.

Frente a ello, llevamos demasiado tiempo asistiendo a una política ensimismada. Una política que parece medir su éxito por el ruido que genera y no por los problemas que resuelve. Gobierno y oposición tienen responsabilidades distintas, pero ambos deberían recordar que el adversario político no puede convertirse cada mañana en una emergencia nacional.

Mucho se ha hablado en este mes de agosto del prolongado estado vacacional, casi a modo de hibernación, del presidente Sánchez, que, por supuesto, no dudo que tenga derecho a descansar, como cualquier ciudadano. Lo que me resulta más difícil de entender es que la Presidencia pueda transmitir una imagen de ausencia cuando los problemas no se toman vacaciones. Gobernar no consiste únicamente en comparecer cuando conviene, ocupar el centro del debate o diseñar el siguiente relato según convenga. Gobernar significa estar. También cuando las noticias son incómodas, cuando las soluciones no caben en un titular y cuando toca asumir desgaste. Esto Pedro Sánchez no lo ha entendido, o tal vez lo ha entendido muy bien.

Septiembre debería ser también el momento en que la política regrese a la realidad. Menos trincheras, menos propaganda y más gestión. Menos preocupación por resistir y más voluntad de resolver. Llámenme ilusa, pero eso es exactamente lo que deberíamos exigir.

Septiembre también necesita recuperar algo que parece haberse convertido en revolucionario: la normalidad democrática. Discrepar sin destruir, pactar sin traicionar, controlar al Gobierno sin deslegitimar las instituciones y gobernar sin confundir mayoría parlamentaria con ausencia de límites.

Empieza septiembre. Los ciudadanos ya hemos vuelto. Ahora le toca a la política. Y, sobre todo, a quien gobierna.

Porque gobernar no es resistir, ni controlar el relato, ni elegir cuándo aparecer. Gobernar es estar, decidir y asumir responsabilidades.

Llámenme ilusa otra vez, pero todavía creo que para eso se llega a la Moncloa.

Mamen Peris | Abogada |  @mamen_peris ]

Sigue la actualidad de l’Horta en Google

Añade Hortanoticias como fuente preferida y recibe más noticias de tu comarca y municipios.

Añadir Hortanoticias en Google

Haz clic, marca la casilla y listo.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *