Mil y un aplausos para ‘Tórtola’

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Excelente, lindísima (sí, lindísima) recreación biográfica sobre la vida de la bailarina Carmen Tórtola Valencia, verdadero mito de las vanguardias que se dieron en las primeras décadas del siglo XX. Mujer independiente, rebelde, autodidacta, vital, de pasiones carnales intensas y de notables inquietudes intelectuales (le gustaba la poesía, la filosofía, leía a Jacinto Benavente, André Breton…), Tórtola Valencia bebió con intensidad la vida entre sus virtudes artísticas y su arrebatado compromiso político por la República y sus causas.

Una imagen de la obra.

Con mimo y cuidada dramaturgia Begoña Tena teje una rica visión de los pasajes más significativos de la vida de la bailarina que, bajo una estupenda dirección de Rafael Calatayud, nos permite visitar las luces y las sombras de tan singular personaje.

Propuesta como un melodrama musical, ‘Tórtola’ abre las puertas de las intensas personalidades que habitaron en la gran rival de bailarinas como Raquel Meller o la Bella Otero. Es magnífica la idea de las tres hermosas bailarinas que acompañan a Tórtola Valencia como representación de sus manifestaciones como artista y pensamientos en voz alta (estéticamente precioso y con unas coreografías tan minimalistas como eficaces). A través de un viaje cíclico por la memoria, la de su representante, amiga, amante e hija putativa, Ángeles Magret Vilá; ‘Tórtola’ atrapa a los espectadores no sólo por el gran ejercicio de dirección y texto que contiene, sino también por el muy buen uso de la de puesta en escena que cumple una perfecta función, en el espacio escénico, para que su dramaturgia sea tan limpia como destacable.

‘Tórtola’ no se trata de una revisión biográfica panfletaria ni envuelve su presupuesto desde una identificación feminista, su razón teatral se argumenta en la vida de una mujer, de una artista excepcional, cargada de contradicciones y flaquezas, ante un mundo donde el peso de las ideologías se mostró tan feroz y frágil como un número de baile.  Alejada de la danza desde 1930, Tórtola Valencia dedicó los últimos años de su vida a coleccionar piezas de arte precolombino mesoamericano así como figuras relacionadas al budismo. Murió semiolvidada en su casa de Barcelona rodeada de cuanto adquirió de sus múltiples viajes y junto a la compañera de su vida, Ángeles.

A destacar, con mil y un aplausos, la intensa interpretación de María José Peris (como Tórtola Valencia), la de su compañera Resu Belmonte (como Ángeles Magret) y la de Marta Chiner (como la escritora ultraconservadora Pilar Millán Astray). Merecidos aplausos para el trío de bailarinas así como a las estupendas composiciones (cantadas en directo) que se implementan en la obra. Gran producción la realizada por del Institut Valencià de Cultura y sería de agradecer, y mucho, que más allá del día 22 de diciembre (fin de su estancia en el Teatro Rialto), ‘Tórtola’ regrese muy pronto a los escenarios valencianos. Quedan pocos días, no se la pierdan.

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