Mestres Campaners impulsa un proyecto para recuperar la campana ‘Charra’ de Santa Catalina

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Un grupo de valencianos y valencianas, Mestres Campaners que hacen del arte de hacer sonar las campanas de las iglesias de Valencia y provincia su vocación y su pasión, continúa impulsando la campaña para recaudar fondos, entre particulares y empresas, destinados al proyecto de recuperación de las campanas de la iglesia de Santa Catalina de Valencia.

Un proyecto que pretende devolver a la torre campanario más emblemática de la ciudad de Valencia, después del mismísimo Micalet, el esplendor que un día tuvo no sólo por su imponente estilo arquitectónico, intacto a día de hoy, sino también, y sobre todo, por el tañir de sus campanas que sumergía, en tiempos pasados, a todo el barrio del Mercat en un sublime y cadencioso sonido de llamada. Justo es conocer un poco más a fondo la historia y significación de lo que fue y lo que, con ayuda de Mestres Campaners, volverá a ser el campanario de Santa Catalina.

La actual Torre de Santa Catalina

La torre campanario de Santa Catalina que conocemos hoy, de base hexagonal, se divide hasta el cuerpo de campanas en cuatro cuerpos separados por molduras donde se abren las aberturas de los arcos con marcos ricamente adornados. En el cuerpo de campanas encontramos en las esquinas columnas salomónicas con ricos capiteles, que también podemos encontrar en la linterna.

Existe a los pies de este campanario una placa fundacional que dice así: “HANC SUMPTUOSAM CYMBALORVM TURRIM QVAM GENEROSA PARROCHIANORUM MUNIFICENTIA ANNO 1688, FOELICITER INCHOAVIT, HOC ANNO 1705. NUMERIS OMNIBUS ABSOLUTAM FOELICISSIME RELIQUIT. JOANNES BAPTISTA VIÑES.

El gran J. Díez Arnal nos ofrece en su página dedicada a Santa Catalina la traducción de esta placa: “Este suntuoso campanario, a que felizmente se dio principio el año 1688 merced a la munificencia de los feligreses, en el presente año de 1705, cooperando todos, llevólo a cabo y con toda perfección Juan Bautista Viñes”.

Juan Bautista Viñes, efectivamente, fue el arquitecto escogido para construir el nuevo campanario de Santa Catalina siguiendo los estándares del estilo barroco arquitectónico rematando la torre de 56,12 metros de altura con una bola del mundo y una veleta.

Sin embargo, no fue el primer campanario que tuvo Santa Catalina. Del original se tienen noticias por las referencias en varios textos, pero destaca la descripción que de él hace el libro de Pingarrón: “Su viejo campanario cuadrilátero de procedencia seguramente bajomedieval (…) perduró hasta mediados del XVIII, pues entre las obligaciones del convenio de renovación del templo de 1740 con Felipe Rubio, estaban las de “derribar el campanario antiguo que está sobre la pared de la frontera; así como el hazer un campanarito arrimado á dicha Yglesia para tocar á misa, colocando en él la campana que al presente ay en el campanario antiguo“. Este ‘campanarito’ es una espadaña de ladrillo que todavía hoy se alza sobre un contrafuerte mirando a la plaza Lope de Vega (Xavier Martín).

Las seis campanas ‘luteranas’

De este antiguo campanario procedían dos de las ocho campanas que llegó a tener Santa Catalina. Las otras seis fueron expresamente encargadas para el nuevo campanario hexagonal. Corría el año 1729 y la feligresía de la antigua parroquia de Santa Catalina, considerando insuficientes aquellas dos campanas, buscaron fundidor para la construcción de seis nuevas, acordes con la magnificencia de la actual torre: El fundidor escogido fue Richard Phelps, de Londres, que otorgaba la calidad y economía buscada.

En la Valencia del siglo XVIII fue todo un acontecimiento su llegada al Grao de Valencia a bordo de un navío inglés, allá por el mes de octubre. Posteriormente, desde el puerto al pie de la torre, fueron llevadas en galeras con estandartes y adornadas con murta, tiradas por ocho mulas, con cintas de seda y gallardetes sobre las cabezadas, siendo celebrada con júbilo -no exento de rivalidad de los parroquianos de las iglesias vecinas-. Su bendición e izado se produjo el 21 de noviembre -se acaba de celebrar precisamente esta efeméride-, permaneciendo allí, conformando con las otras dos un tesoro patrimonial de incalculable valor cultural, hasta hace apenas un siglo.

El proyecto de Mestres Campaners tiene como finalidad financiar la construcción del conjunto de las seis campanas inglesas.

Primera fase del proyecto: Recuperación de ‘La Catalina’

La mayor, dedicada a Santa Catalina, denominada vulgarmente “La Charra”, por su forma de tinaja invertida, contaba con un peso de 38 quintales (equivalentes a unos 1.750 Kilos) según el cronista Fray Tomás Güell. “Dentro de la octava, cada una tiene la voz al punto de solfa según buena regla y se conoce en la armonía que hacen y lo deleytan, quando suenan todas juntas“, comentó el Maestro de Capilla de la Catedral, junto a otros músicos, compañeros suyos y del Real Colegio Seminario del Corpus Christi.

Esta campana fue destruida en 1915, tras su traslado a la nueva parroquia, administrativamente constituida en 1902, de San Agustín. Sin leyes en la época que protegiesen el patrimonio, tanto inmueble como mueble, ‘la Charra’ fue refundida en tres campanas nuevas y de menor tamaño, acorde con las necesidades del nuevo templo de destino.

El resto de campanas inglesas fueron destruidas entre 1936 -las trasladadas a San Agustín- y 1967 -las trasladadas a San Martín-.

Campana ‘luterana’ de Westmister, muy similar a las que Richard Phelps fundió para Santa Catalina en el siglo XVIII.

Así, con la finalidad de recuperar una réplica de esta campana mayor, debido a su importancia e interés histórico, en una primera fase y sin renunciar a la posterior restitución de las restantes que conformaban el conjunto, la asociación Mestres Campanters, junto con el sacerdote responsable de la iglesia de Santa Catalina, don Francisco Ruiz, solicitan de los valencianos, tanto a nivel particular, como de asociaciones y fundaciones, la ayuda económica necesaria para poner en valor esta pieza del arte valenciano, que hizo estremecer y puede volverlo a hacer, con su sonido, a todos lo que disfrutan, principalmente en el centro histórico, con esa vuelta al pasado glorioso que supone oírlas de nuevo.

Las personas interesadas en apoyar el proyecto pueden realizar aportaciones mediante ingreso bancario en la cuenta en el Banco Popular ES92-0075-0827 9006 0605 0224 con el concepto “Donativo para las campanas de Santa Catalina”. Para más información pueden consultar la página web mestrescampaners.com.

La asociación Mestres Campaners, fundada en 1989 y dedicada a llevar a cabo los toques de campanas en varias iglesias históricas del centro de Valencia, es una asociación cultural sin ánimo de lucro dedicada a recuperar los toques tradicionales de campana y a la recuperación o reposición de las mismas. Su presidenta, Mª Carmen Feliu, ha señalado que agradece la deferencia del Rector D. Francisco Ruiz, que “con tanto cariño nos recibe, como parroquianos y hermanos, manifestando nuestra hermandad con toda la feligresía de tan emblemático Templo”.

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