Luis Sanz Irles: “En Eliot la poesía era su lugar natural como escritor”

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Considerado como “el gran poema occidental del siglo XX”, llega a la librerías ‘La tierra baldía’ (OléLibros) de T.S.Eliot. Obra compleja, cargada de referencias y citas, compuesta por innumerables fragmentos ‘La tierra baldía’ se presenta bajo una nueva traducción, realizada por el escritor y traductor Luis Sanz Irles, que busca acercar al lector la versión más próxima del original a través de sonoridad, la rítmica y la claridad de uno de los trabajos más herméticos del escritor norteamericano laureado con el premio Nobel en 1948.

Al habla con Sanz Irles, nos adentramos en el universo de Eliot y el trabajo de traducción en ‘La tierra baldía’.

Luis Sanz Irles, traductor del poema ‘La tierra baldía’.

Pregunta: Thomas Stearns Eliot dejó una importante obra poética en su carrera pero también fue ensayista, crítico literario y dramaturgo, precisamente en este último apartado se le recuerda poco pese a tener obras tan buenas como ‘El cocktail’ o ‘Asesinato en la catedral’, ¿eso se debe a que gozaba de más fama como poeta o el teatro era pasión secundaria?

Luis Sanz Irles: Creo que donde más destacó Eliot es en la poesía. Tiene una buena interesante obra como dramaturgo, algunas de sus obras gozaron del éxito y…  Él abordó el teatro con ahínco pero en realidad donde sacó todo su genio fue en el campo de la poesía. En Eliot, la poesía, era su lugar natural como escritor.

P.: ‘La tierra baldía’ se presenta como un libro de corte fragmentario y en ocasiones de saltos en temas y propuestas, ¿podría decirse que su lectura ofrecerá al lector distintas maneras de componer la obra al ser un texto de piezas conectadas e interconectadas?

L.S.I.: Sin la menor duda. Eso también pasa en cualquier obra literaria que tenga una mínima calidad y seriedad en comprensión pero…, en este poema, en concreto, está elevado a su máximo exponente. Quizás también el desafío y el encanto de leerlo es…, por ser fragmentario es el lector quien tiene que aportar si quiere, si le apetece, si le parece importante, ciertos elementos de unidad, que recompongan ese montón de fragmentos para darle un sentido. Es decir que cabe, más que en otros poemas y más que en otras obras literarias, que cada lector saque un poema distinto. Aquí, a diferencia de otros textos o poemarios, es casi una obligación técnica de un buen lector el hacerlo y adentrarse de lleno en el libro.

P.: Eso significa que es necesario un lector cómplice o muy cómplice.

L.S.I.: Bueno…, desde luego que no es una obra al uso. Vamos a ver, la poesía por lo general, quizás hoy que hay menos costumbre de leer poesía, hay menos gente que lee poesía, necesita complicidad y… Yo diría que quien lee poesía lee mucha poesía. La poesía está aparcada más que antes, la poesía tiene menos hueco y ahí la complicidad lectora crece de manera casi inevitable entre el autor, el lector y hay un vehículo que interpone cosas como es el traductor. Y una de esas cosas, la fragmentación, está hecha de la intertextualidad. ¿Por qué? Porque está plagada, que es lo que la constituye, de alusiones, citas directas o retocadas, referencias satíricas o burlonas y a toda una enormidad de obras literarias de corte homérico, hindúes incluso o los autores victorianos. Todo esto implica un grado de complicidad muy alto pero debo añadir una cosa…, hay gente que quiere leerlo y dicen “según me han dicho, según tengo entendido este libro solo es para eruditos” y no es verdad. Yo diría que hay un grado de honradez lectora que permite leer esta obra simplemente fijándose en ella, en el texto mismo, dejando de lado todas las alusiones eruditas que, cuando las reconoce son divertidas pero…, no es necesario, el poema tiene la suficiente fuerza como ser leído sin acudir a ninguna carga intelectual.

P.: Borges comentaba sobre Eliot que la presencia del presente sobre el pasado la utilizaba como una ‘veracidad literal’ hasta parecer una  travesura relativista, ¿crees que la estética de Eliot relativiza el presente?

Portada del libro.

L.S.I.: Yo creo que hay una gran intuición por parte de Borges y una gran capacidad de análisis. Si no recuerdo mal creo que yo aludo a eso sin referirme a Borges. Me viene por otro lado y eso que soy una gran lector de Borges pero…, me viene por una intertextualidad, hecha con la energía de Elitot, que no solo se nutre del textos del pasado para crear el presente, es que tiene la pretensión de que para el lector moderno la lectura del texto presente, que está apoyado en un texto del pasado, permita una nueva lectura y por lo tanto transforme ese texto del que viene. Por lo tanto tiene dos direcciones: no solo el texto del pasado es el sustrato del texto moderno sino que el texto moderno se convierte a su vez en un nexo del texto del que proviene.

P.: Es una travesura como indica Borges.

L.S.I.: Sí, pero una travesura con fundamento. Esto también es parte de la belleza de este poema. Juega tanto con nuestra tradición en su corpus literario que si lo quieres leer como una travesura, tienes cien textos literarios. Es una obra abrumadora y por eso se puede leer una vez y otra vez.

P.: Comentas en el ibro que traducir a Eliot es hace run ejercicio de metatradución, ¿hasta qué punto la traducción se convierte en un mecanismo más de construcción poética?

L.S.I.: Bien…, ojalá que sea mucho pero…, debo decir que soy prosista y no soy poeta. Aunque he escrito poesía no me considero un poeta y después de escribir un primer libro de poesía me di cuenta de esa limitación y la aparté por respeto a la poesía. Ahora bien, si la traducción de este libro hubiera generado a su vez un supratexto que tuviera valoración poética estaría, lógicamente, contentísimo.  En general, cualquier operación de lectura es una traducción, incluso cuando uno lee un libro, incluso en su propia lengua, estás haciendo una operación de traducción. Hay cocas que te dice el texto que tú tienes que reconvertirlas en tu imaginación pues…, con un texto en otra lengua todavía más y…, con un texto que además, como decíamos antes, se ha dedicado a revisar, a retocar, a juguetear textos del pasado es un texto que ya está jugando a traducir, a reconvertir textos y por lo tanto la traducción es añadir capa sobre capa.

P.: Traducir ‘La tierra baldía’ parece todo un trabajo de semiótica para quien decida hacerlo, ¿tan complejo resulta el texto, como aparato poético, para recurrir metalingüísticos y semióticos?

L.S.I.: Tiene que haberlo. No es una obra fácil y necesita de mucha paciencia y análisis. Digamos que más que un plan preconcebido de que fuera así, el plan consiste en que a quien lo lea en español le llegue todo lo que dijo Eliot pero intentando que le cause un impacto similar al que le causo al primer lector nativo. De ahí mi esfuerzo grande por recoger la musicalidad, el ritmo, el tiempo de cada uno de los textos que componen el poema.

P.: Creo que para muchos lectores será una obra a descubrir no solo por la calidad del texto sino también por la calidad de su traducción y la excelente edición que desde OléLibros han realizado.

L.S.I.: Lo que respecta a mi puedo decir que fue un trabajo arduo y gratificante y en cuanto  a la edición me parece un libro excelente con un diseño y una maquetación de muy buen gusto. Es un libro para leer y para disfrutar por su estupenda calidad y que gusta tener en la manos.

P.: Muchas gracias Luis por adentrarnos en el universo de Eliot he invitarnos a entrar en una obra tan especial como ‘La tierra baldía’.

L.S.I.: Gracias a vosotros por dar cabida a un territorio como la poesía y a un texto que merece más de una lectura.

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